Salir al campo

nuestra_sec3b1ora_de_los_caminantesTal y como os anticipé, hoy seguiremos “redescubriendo” otro de esos elementos fundamentales del escultismo. Vamos a insistir en algo sobre lo que ya os he hablado en varias ocasiones: lo importante que es desarrollar la mayor parte de nuestro programa al aire libre, en el medio natural (podéis echar un vistazo a éste artículo entre otros).

Sí, es importante…y no es un capricho mío sino que siempre ha sido definido como uno de los elementos esenciales, que contribuye a darnos ese aire de exclusividad y además nos permite trabajar de un modo divertido, diferente y muy eficaz. Marca la diferencia y mantiene alejado el aburrimiento.

Pero… ¿por qué dices que es el medio preferente?

Bien, el escultismo centró su acción en el medio natural por dos motivos:

  • El atractivo innato que supone el peligro, la aventura, lo desconocido.
  • El reto que supone a los chicos y la demanda que hace que saquen lo mejor de sí.  La naturaleza es una gran escuela. Muchos quizá no se han parado a pensar sobre ello, pero trabajar al aire libre ofrece un modo atractivo e inteligente de sacar a relucir los recursos de los chavales y desarrollarlos. Recursos y habilidades que nos servirán en nuestra vida.

¿Qué quieres decir con esto?”

Os pondré un ejemplo.

El rastreo puede parecer una actividad clásica al aire libre sin mayor trascendencia, pero… con el rastreo educamos la capacidad de observación, nos obligamos a usar la inteligencia y el sentido común si queremos deducir el significado de los signos: el ritmo del paso del animal rastreado, si estaba nervioso o asustado…

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¿Y qué …?”

Pues que sin darnos cuenta todo esto nos valdrá también para la vida ordinaria, pues ésta se afronta de igual modo: observando los hechos, sacando conclusiones y tomando decisiones. Lo mismo en una investigación del “CSI” que a la hora de hacer un diagnóstico médico.

Todas las actividades que realizan los scouts al aire libre valen para desarrollar habilidades que nos servirán en el futuro, bien sea a nivel iniciativa, cooperación, visión espacial, o la habilidad manual, o el altruismo, control de los nervios, sentidos de las prioridades y conocimientos útiles. Todos ellos desarrollan la capacidad de tomar decisiones y la inventiva o la imaginación. Además de tener alguna utilidad práctica directa, como en el caso de los primeros auxilios.

campfire-e1420300198444-300x300Pero es que además, este juego ofrece algo que pocos pueden ofrecer: la realidad. Se trabaja con acción real, simulando la misma mediante juegos entretenidos y atractivos, a diferencia de lo que encuentran en la videoconsolas.

No dejemos que las actividades al aire libre dejen de ser nuestro emblema. La naturaleza sigue ofreciéndonos las mismas posibilidades, nos saca de la zona de confort y nos obliga a agudizar nuestros sentidos y sacar nuestros verdaderos recursos, disfrutando a la vez de ese espíritu de descubrir y explorar.

La naturaleza es una escuela de carácter y además proporciona una gran motivación, pues la sensación de descubrir y la auto-superación son armas poderosas.

¿Habéis pensado alguna vez qué es lo que nos hace aprender y avanzar?

La respuesta son los retos. Al superar los continuos retos es como aprendemos más de las cosas y de nosotros mismos. Hacerlo nos proporciona confianza y autoestima en nuestras capacidades y nos prepara para reaccionar a la realidad no a lo virtual. Saber que podemos apañarnos con nuestro propio saber y capacidad proporciona una gran confianza en nosotros mismos (es increíble, os animo a ver la cara de un chico que acaba de hacer un fuego sin cerillas, por ejemplo).

Las actividades de campo nos obligan a permanecer despiertos en nuestro turno de vigilancia, a tener que comer una comida que no nos salió buena, empaparnos bajo un aguacero o solucionar disputas entre chicos. De todo esto SE APRENDE.

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Nos obliga a tomar decisiones reales y afrontar las consecuencias de las mismas. Además proporciona el entorno ideal para desarrollar el Sistema de Patrullas, pues en el campo su responsabilidad es nuevamente real, algo que no se puede trabajar en un local sino en el campamento. Aquí dependen de ellos mismos y de los miembros de su patrulla, del trabajo en equipo, con lo cual se desarrollará ese espíritu de patrulla. Cuando luego vuelvan a la ciudad todo les parecerá más sencillo.

Además no es sólo juego, sino que a la vez nos preparamos para servir a los demás, y este propósito proporciona sentido a nuestra vida. Soportar las adversidades y los malos momentos imprime carácter en los chicos. Debemos saber infundir ese sentido de “marcar la diferencia”, de hacer algo que nos dé sentido y que es mucho más beneficioso en el desarrollo de la persona.

El espíritu del “arte de los bosques” es el espíritu del escultismo. Por eso cambia vidas.

ScoutLedTroop2Esta es la razón por la que el escultismo ha de jugarse de modo correcto. Por eso fue concebido como un juego en el medio natural, porque de ese modo dejamos a un lado la comodidad de nuestros hogares y nos situamos en un lugar donde no tenemos coches, bancos, ordenadores o restaurantes, sino que dependemos de nuestra propia habilidad, de nuestras propias manos y nuestra inteligencia, no de caros artefactos o del dinero que tengamos.

No. El escultismo no adoptó las acampadas y las excursiones sólo porque fuesen muy divertidas y emocionantes en los albores del siglo XX.

Por supuesto que ese espíritu de aventura que evoca, y que se haya en lo más profundo de nuestro ser, es una de las razones. Ese espíritu es parte de nuestra naturaleza y por eso decimos que es atemporal, que no cambiará con el tiempo y lo podremos encontrar en los niños y jóvenes de toda época. Es lo que podríamos llamar “la ley del entusiasmo juvenil por la naturaleza”, por la aventura, el peligro, los descubrimientos, la exploración, la independencia, la camaradería, los recursos (hacerse sus propios rincones o utensilios)…

scout-skills-002Sin embargo los chavales sí que se ven influenciados por las modas y las corrientes de la sociedad moderna. Antes los libros o la imaginación eran el refugio de los chicos. Hoy día, la era digital les proporciona la posibilidad de mucha diversión con muy poca implicación personal, con muy poco esfuerzo.

Sí, los chicos de ahora tienen mucho de todo, están acostumbrados a salir de sus casas con sus escuelas, centros deportivos o familias. Evidentemente el valor de las cosas depende de su escasez por lo que es imposible que el hecho en sí de salir o acampar hoy día sea demasiado llamativo para algunos de ellos.

Y nos guste o no la “Ley del mínimo esfuerzo”, o de la vagancia, es también parte de nuestra naturaleza. Si puedo divertirme y emocionarme cómodamente desde el sillón de mi habitación, frente a una estupenda videoconsola mientras juego en línea con mis amigos… ¿por qué iba a molestarme en equiparme y salir en busca de esa aventura?

Pues nosotros hemos de tener clara la respuesta: porque nuestra aventura proporciona un PLUS, algo que va más allá, que hace que el escultismo siga siendo una herramienta preciosa.

¿Herramienta preciosa? Explícate…”

Simplemente que todos nosotros hemos de saber qué ofrecemos. Hemos de tener claro que los ordenadores y dispositivos electrónicos son muy interesantes pero…desde un ordenador o una consola nunca nos ponemos en una situación real, nunca afrontamos nada “de verdad”, y por tanto no existe beneficio más allá de un simple entretenimiento o la habilidad manual con los botones (ya os hablé del abuso de dichas diversiones y el riesgo de disminución de la imaginación en estos artículos: sobre la nomofobia, smartphones y sobre los artefactos modernos).

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Sin embargo el escultismo, la aventura de verdad, conlleva ese beneficio adicional que, aunque implica más esfuerzo, acaba proporcionando un sentimiento de crecimiento, de satisfacción plena y duradera que no es en absoluto equiparable. La superación de los retos es siempre algo que llena.

El juego del escultismo se desarrolló para el medio natural porque era el medio ideal para que los jóvenes aprendiesen todos esos recursos, aprendiesen a procurarse comodidad de mil y una maneras. Para alejarse de un mundo en el que se nos proporciona todo para que estemos cómodos.

Cuando el chico regresa de nuevo a la civilización es capaz de valorar y disfrutar más todo lo que tiene y además también será capaz de afrontar las cosas de modo diferente pues habrá adquirido algo muy importante: AUTOCONFIANZA. Habrá aprendido a conseguir las cosas por sus propios medios.

Habrán adquirido hábitos, como el de confiar en los demás para que nos ayuden a llevar la carga, a no despilfarrar, a trabajar duro… lo que le será de mucha ayuda en su vida y en su trabajo.

Y, como ya os he contado en otros artículos, existe un beneficio adicional y poco valorado: ese contacto íntimo con la naturaleza, con la creación, cala en nuestras almas y nos ayuda reflexionar con una mayor profundidad sobre el sentido de las cosas. Nos acerca a nuestro lado más espiritual.

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Algunos scouters intentan mejorar la asistencia adoptando multitud de elementos tecnológicos a sus programas, incluyendo las acampadas. Sin embargo esto es un error de concepto. Porque cuando salimos de acampada no ill-01 (1)podemos actuar intentando llevar la civilización a la naturaleza. Eso es hacer turismo. Los scouts no lo hacemos así, sino que llevamos el menor equipo posible, el menor peso posible. Sólo aquello imprescindible. Suplimos con nuestra experiencia, con nuestra habilidad, con nuestros recursos, a cualquier cara equipación.

Porque es ese desafío lo que nos atrae. Sólo así sacamos lo mejor de nosotros. Sólo así adquirimos confianza en nuestros recursos y posibilidades, sólo así aprendemos a trabajar plenamente en equipo, apoyándonos los unos a los otros ante los retos y aprendiendo a salir airosos y a procurarnos comodidad en el medio natural.

Hemos de ser conscientes de que siempre existirá la tendencia a buscar lo más sencillo, a realizar juegos más cómodos en lugar de excursionar, de explorar y entrar en contacto con la naturaleza. Muchos scouters parecen haberlo olvidado, pero es esa sensación de comunión con lo natural lo que marca la diferencia.

No se puede lograr el mismo resultado haciendo actividades en un local o en el parque de al lado, es algo de cajón. Y no, las actividades programadas y guiadas en complejos multiaventura son divertidas pero no desarrollan los recursos.

Salgamos al campo, hagamos nuestras actividades al aire libre todo lo que sea posible. La Naturaleza es una escuela incomparable, no lo dudéis.

La semana que viene seguiré insistiendo  con otro de los elementos esenciales del escultismo: la progresión.
Nos vemos.

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2 Respuestas a “Salir al campo”


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