¿Es aburrido el escultismo? 4. Un buen plan

descarga¡Ya me tenéis aquí otra vez!

Y para variar seguiremos repasando esos elementos esenciales de nuestro Gran Juego. Elementos que, como hemos visto, han ido quedando un tanto ocultos entre nuevas tendencias y protocolos educativos, y que sin embargo todos deberíamos conocer y aplicar en el día a día de nuestros grupos.

El jueves pasado os hablaba de “el aprender haciendo”, y os explicaba que parte de esa acción incluye el manejo, por parte de los chavales, de sus propias patrullas y de gran parte del programa. Es fundamental que sean ellos los que se acostumbren a manejar su propio grupo, y aprendan a planificar.

¿Por qué?

Pues porque ese aprendizaje es esencial para desarrollar el carácter, para educar hábitos que utilizarán toda su vida y de paso dará sentido e interés a todas nuestras actividades.

Por tanto toda actividad en los scouts, además de una ambientación apropiada (tal y como vimos en el primer capítulo de esta serie), ha de tener un propósito. Otros factores pueden contribuir a hacerla más agradable, pero no son básicos. Es importante que los chicos capten que lo que cuenta no es sólo lo bonito o lo divertido de las cosas, sino reflexionar sobre qué quieres hacer, por qué lo haces y cómo lo haces.

¿Y qué tiene que ver esto con el aburrimiento? “¿Por qué dices que la planificación puede hacer interesante a la actividad?

Pues porque los preparativos en sí mismos son ilusionantes (de hecho las expectativas de los chicos siempre son enormes…y habitualmente superan la realidad, je, je). El momento de soñar, de anticipar lo que se va a hacer es sin duda gratificante, pero además nos da la estupenda posibilidad de trabajar la imaginación y creatividad de la patrulla, el trabajo en equipo, el reparto de tareas…y sobre todo de ayudar a crear ese espíritu de grupo del que siempre os hablo.

armando la carpaSi no hacemos las cosas así corremos el riesgo de que cualquier actividad acabe siendo un fracaso o algo intrascendente, y eso resta mucha fuerza a lo que hacemos. Lo podemos comprobar incluso en una de nuestras actividades estrella: las mismas acampadas.

Acampar es una actividad muy interesante, atemporal, que se adapta a todas las épocas y nunca pasa de moda. Sin embargo, aunque a la mayoría de los chicos les atrae… la falta de planificación y la falta de objetivos pueden hacer que la experiencia sea decepcionante. La falta de comodidad, el mal tiempo, u otras cosas que a veces no salen bien…pueden hacer que aparezca el desánimo y el cansancio en el grupo y dar al traste con todas sus ilusiones.

¿Y qué podemos hacer para evitar esos problemas?”

Pues, como os estoy contando, enseñarles a ser previsores, a planificar bien, a preparar las cosas, haciendo honor a nuestro lema “Siempre Listos”. Porque será esa preparación la que nos permite minimizar los efectos adversos y superar los obstáculos en busca del confort… y fortalecer la unión entre los chavales.

imagesLas acampadas permiten trabajar un montón de aspectos y utilizar todos esos recursos que hemos aprendido progresivamente durante otras salidas y juegos. Necesitamos cumplir las expectativas de los chavales y la clave para eso es una buena planificación. Lo que verdaderamente cuenta es LO QUE HACEMOS Y CÓMO LO HACEMOS.

En el caso de los campamentos debemos hacerles ver que lo importante no es que el lugar escogido sea muy bueno o muy bonito (la misma experiencia será lo que les demuestre esto mismo). A veces prestamos demasiada atención a buscar el sitio más lejano y más espectacular, como si un lugar corriente implicase un campamento aburrido, y olvidamos que acampar es todo un arte. Un arte en el que tan importante es el conocimiento de las técnicas como la necesidad de salir con un plan. Un plan establecido por el Consejo de Patrulla y la Corte de Honor, y en el que escoger el sitio no es más que una pequeña parte.

ill-01Así es como funcionamos los scouts y como los chicos aprenden.
Es verdad que muchos de ellos no sabrán en un principio, pero ahí es donde entra en juego nuestro papel.
Enséñales a establecer un propósito para el campamento. Puede ser un servicio a la comunidad, una ruta de orientación, la exploración del terreno para localizar algo concreto, el alzamiento de planos para un proyecto posterior, el perfeccionamiento de técnicas para conseguir insignias de especialidades….

Enséñales a planear dónde se va, cómo lo hacemos y qué necesitamos. A elegir el sitio de acampada, buscar transportes, mapas, a localizar sitios agrestes con animales a los que observar, a decidir sobre el material que habremos de llevar, calcular la cantidad y el tipo de comida y la bebida en función de los días, del tiempo que haga, de las actividades que vayamos a hacer…

Sí, todo eso nos ayudará a evitar imprevistos…pero desgraciadamente, por muy bien que hagamos las cosas, es imposible controlarlo todo. Hacer todo lo expuesto no nos va a librar de que en ocasiones nos aborden los problemas, es cierto, pero aquí es donde entra en juego el espíritu de equipo, el verdadero espíritu scout.

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Cuando sobrevienen los problemas (lo cual es inevitable en cualquier grupo humano) es cuando verdaderamente se pone a prueba a la patrulla. Las circunstancias externas no siempre nos favorecen y en ocasiones será el frío o la lluvia, en otras el hambre o la sed, y a veces simplemente las fricciones que se producen entre los chicos. Será en esos momentos cuando salga a relucir lo mejor de ellos. Será ahí donde de verdad aprendan las lecciones más valiosas. Al superar esas adversidades es como crecemos.

Ese espíritu de grupo les ayudará a afrontar y minimizar los inconvenientes. Sí, lo que importa es el ESPÍRITU con el que se acampa, a sabiendas de que sólo las emociones fuertes se graban en nuestro cerebro y proporcionan esos recuerdos imborrables.

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¿O acaso no os ha ocurrido a vosotros que de los momentos que más te acuerdas son aquellos malos o difíciles, pero vividos en compañía?
Sí, esos obstáculos son los que nos marcan de verdad, y curiosamente acaban fortaleciendo ese vínculo, ese espíritu de grupo, aún más.

Ya os comenté, al hablaros de marco simbólico y las tradiciones, de la importancia de trabajar para desarrollar ese espíritu. Durante las actividades, además de la misma convivencia, resulta muy interesante que los chavales lleven un registro de sus aventuras de patrulla. Puede ser en formato virtual, pero lo mejor es algo físico que perdure a los miembros de las patrullas y cree ese vínculo con el pasado y la sensación de pertenecer a algo más grande que uno mismo.

Cuando los chavales sienten que han hecho algo especial, que han cumplido su objetivo dentro de un grupo en el que han desarrollado un fuerte vínculo…todo lo verán de otra manera, todo cobrará un nuevo sentido.

En nuestras acampadas debemos enseñarles a disfrutar de las pequeñas cosas (algo que lamentablemente se trabaja muy poco, pues nos dejamos llevar por la inercia de una sociedad sensacionalista y consumista), aprovechando su inagotable curiosidad por explorar y descubrir. Debemos permitir tiempos libres para actividades espontáneas, para que se investiguen los alrededores, para jugar, pero deben estar bien planificados dentro del tiempo global.

En resumen, estableced un fin claro y entretenido para toda actividad, incluyendo a las acampadas. Esforzaos en buscar programas variados y creativos para no cansar, y tened siempre en cuenta que esta manera de hacer las cosas es la que nos diferencia de los demás. Todo esto es lo que podemos ofrecer que no tiene ningún otro movimiento juvenil.

De este modo ayudamos a formar el carácter de los jóvenes. Así aprenden a cuidar de sí mismos, a ser responsables, a cooperar con los demás en situaciones reales, lejos del mundo virtual de las computadoras, los chats o las compras compulsivas.

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Desde luego que aunque suene sencillo… exige mucho trabajo y dedicación. Los chicos tienden a aburrirse con facilidad si sienten que se estancan o hacen siempre lo mismo. Se necesita mucha imaginación y capacidad de innovar y variar con el fin evitar el hastío y mantener a los chicos motivados, especialmente a los más mayores.

El escultismo está siempre en proceso continuo de mejora y de trabajo. Siempre habrá fallos pero esa es la manera de aprender lo que funciona y lo que no. Lo que gusta y lo que engancha… y lo que hay que dejar de lado.

Por hoy no os mareo más. El próximo día echaremos un vistazo a la importancia de otro de esos elementos esenciales a la hora de jugar bien el juego del escultismo: el entorno natural.

Nos vemos el próximo jueves.

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