¿Es aburrido el escultismo? 2. El papel del scouter para evitarlo

yoOs contaba la semana pasada lo interesante que resulta trabajar nuestro marco simbólico genuino, aplicado de modo sensato, sin tradiciones absurdas, que de sentido a todo el juego y contribuya a crear un espíritu de grupo.

También hablamos de que las actividades deben revestirse de ese aire mágico todo lo posible, y que la utilización de un buen uniforme puede claramente contribuir a meterse en el juego y a crear dicho espíritu.

Se trata por tanto de “ambientar” el Juego para trabajar desde ahí Ley y Promesa (y no al revés, como vemos muchas veces). Esa era una de las claves elegidas para evitar que el Gran Juego pudiese resultar aburrido o académico a los chavales, es uno de los elementos esenciales del escultismo.

Comentamos así mismo que el principal responsable de este aspecto es, como casi siempre, el scouter. Efectivamente su papel y su relación con los chicos constituyen otro de esos elementos esenciales de los que os vengo hablando.

¿A qué te refieres?”
Pues a que, en primer lugar, resulta fundamental que conozca en profundidad los detalles del método para poder crear ese ambiente. Debe ser el primer entusiasta y vivir todo aquello que pretende transmitir.

¿Os habéis fijado alguna vez en un vendedor de éxito?

Él es el primero en creer las bondades del producto que ofrece. Si no las cree sus compradores lo notan y sus logros disminuyen. Con el Gran Juego ocurre igual, el scouter debe estar plenamente convencido de lo que hace y hacer vivir a los chavales esa misma sensación, esa magia. Si duda de lo oportuno de un uniforme, si cree que las tradiciones son un vestigio inútil del pasado, si sólo cuenta con la creencia pedagógica de un repertorio de juegos orientados a cada una del montón de etapas del desarrollo e integración de los chicos… nunca podrá hacerlo, ni fingiendo.

roverbpEso está muy bien, pero ¿cómo lo haces?”
Pues con la misma sencillez del método. Con las mismas herramientas que usaron miles de responsables en épocas y con chicos muy diferentes, y casi siempre con éxito. Lo que podríamos llamar “el método de BP”, basado en el puro sentido común y la experiencia.

El ambiente de nuestro marco nos va ayudar, pero no sirve de mucho si no desarrollamos el programa en pleno, como un todo. Nuestra misión es cumplir las expectativas de los chicos, y debemos empezar por cómo planteamos cualquier actividad.

Porque no podemos usar el método clásico de soltar una perorata con más o menos imágenes o ejemplos en una sala, con los chicos sentados enfrente y mirando como cualquier día de escuela. Eso es el método académico, la antítesis del escultismo. Nosotros NO debemos trabajar así. Sí, sé que muuuuuchos responsables se sienten cómodos con ese sistema. Es a lo que nos acostumbran desde pequeños, pero si queréis tener éxito con los chicos necesitaremos algo diferente.

Así lo describe Enoch Heise en su fantástico blog:

Bp-1907-brownsea-uniformBaden Powell fue un profesor magistral. No sé cuánto del éxito del escultismo se debió a su carisma o su instinto para formar e inspirar a otros, su capacidad de expresar en palabras sencillas sus ideas y transmitir su visión y su entusiasmo con acierto, pero sin duda todo ello jugo un papel muy importante. Llegaría a ser el scouter más famoso durante aquel primer campamento de prueba desarrollado en la isla de Brownsea en Agosto de 1907.

Sus años de entrenamiento y trabajo con jóvenes soldados habían pulido su talento natural para la enseñanza. Pero a pesar de ello aprendía constantemente. Incluso durante aquel campamento experimentó con distintas maneras de abordar y desarrollar sus ideas en los muchachos.
Más tarde compartiría con los demás su sencillo sistema de tres pasos, el cual encontró particularmente efectivo:

Por ejemplo, si se quiere trabajar la capacidad de observación mediante el rastreo: 1. Durante el fuego de campamento de la noche anterior se cuenta a los chicos algunas historias interesantes a modo de ejemplo sobre el valor de rastrear. 2. A la mañana siguiente se les enseñaría a leer las huellas en distintos terrenos y a deducir significados. 3. Por la tarde se les propone un juego, como el del acecho del ciervo.

¡Esto es genial! Entendiendo la base de cómo funciona el método podemos utilizarla para nuestras propias ideas y actividades.

1.  El primer paso para enseñar algo es despertar el interés de los scouts sobre un tema concreto y ayudarles a ver la utilidad de ello.

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Cuando escuchas una historia, tu impulso innato es empatizar con el protagonista, y ponerte en su pellejo. Cuanto mejor se cuente la historia…más te meterás en ella. Cuando BP les contaba a sus scouts una narración en la que la habilidad que se mostraba era extremadamente valiosa, los chicos se metían inmediatamente en la historia y pronto entendían cómo podían sacarle partido.

Para ilustrar este hecho: estoy seguro de que todos habréis intentado enseñar cómo hacer un nudo de tensor o un as de guía a un scout que no tenía el menor interés. Si este scout no siente por qué ese nudo es importante…aprenderlo será un tostón.

Por eso es por lo que el primer paso de BP era siempre transmitir el entusiasmo por esa habilidad antes de intentar tan siquiera enseñarla. Se trata de motivación. Si el scout puede imaginarse a sí mismo utilizando dicha habilidad en una situación importante…¡la diferencia será abismal!

2. Cuando quieras enseñar alguna destreza hazlo del modo más real posible.

be-prepared-scouts-AV120515_cah0010-200x112Como scout asistí a muchas clases para conseguir Insignias de especialidad, en las que simplemente se esperaba que tomase buenos apuntes mientras miraba cómo el instructor hablaba sobre el tema en cuestión.

Sin embargo, cuando BP enseñaba, sabía que esa era la mejor manera de perder la atención de los chavales. En su lugar constató que lograba mucho más progreso cuando metía de lleno a los scouts en la materia. No sólo hablaba sobre ello, sino que les daba un ejemplo que podían ver con sus propios ojos y tocar con sus propias manos. En lugar de pasar caminando sobre dicha materia….los scouts se metían de lleno en ella.

Por ejemplo: una vez, cuando era guía de patrulla, necesitaba enseñar a mis scouts cómo hacer los amarres cuadrado y diagonal. Sabía por mi experiencia pasada lo aburrido de enseñar a los chicos mediante una cuerda y dos palitos. Así, que me llevé a la reunión un montón de ramas largas, fuertes y rectas que había cortado previamente para este propósito. Les hice una breve demostración/explicación y les dije que entre todos iban a hacer un caballete. Cada scout debía completar un amarre, y fui de uno a otro ayudándoles en lo que necesitaran. No pasó mucho tiempo hasta que lo portaron orgullosos por toda la reunión. Mi experimento personal fue un éxito. El aprendizaje no fue aburrido y los scouts recordaron después aquellos amarres con mucha más facilidad.

3. La mejor manera de que los scouts graben en su memoria las destrezas es practicarlas mediante juegos y competiciones (el “aprender haciendo”, del que hablaremos el próximo día).

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Algunas de las cosas que aprendemos se fijan inmediatamente en nuestras mentes y parecen no olvidarse jamás. Sin embargo la mayoría de las cosas necesitan practicarse de modo regular para no perderse. Muchas de las habilidades de los scouts se utilizan regularmente durante las acampadas y excursiones, e incluso en la vida diaria, pero muchas otras necesitan ser practicadas y perfeccionadas para poder usarlas cuando se precisen.

BP se percató de que la única manera de lograr esto satisfactoriamente con los jóvenes con los que trabajó fue mediante juegos a modo de competición. Las destrezas que sus scouts militares precisaron en el ejército no podían enseñarse del modo ordinario, así que diseñó multitud de juegos y competiciones para mantener la práctica bien fresca y darle a cada hombre el incentivo para mejorar sus habilidades en cada materia.

Cuando BP se convirtió en scouter, usó el mismo principio y se dio cuenta de que funcionaba igual de bien con los chavales que entrenaba para ser scouts de paz. A menudo animaba a que los scouters organizasen competiciones amistosas entre las patrullas y siempre aplicar el proceso de desarrollar las habilidades mediante juegos.

31c3c8a47b0ba49f7ee5a9b6d06eb4d4En mi experiencia personal encontré muy desafiante llevar a cabo una buena competición o un buen juego que me sirviese para trabajar bien el desarrollo de cada destreza, pero cuando lo conseguía era un éxito rotundo.

Todos estos principios son fáciles de decir pero a menudo difíciles en la realidad. Es complicado que los scouts se emocionen y cojan la visión de algo que quizá incluso tú veas como un tanto aburrido. Lleva mucho trabajo y preparación conseguir enseñar las cosas de modo realista y participativo. Puedes pensar durante horas y no dar con ese juego o esa competición emocionantes y divertidos que permitan aprender una habilidad determinada. Sí, los principios no son sencillos pero si los practicáis vuestra tropa crecerá con más fuerza.

Hacer las cosas de este modo tradicional es duro pero merece la pena. Porque NO SE TRATA DE MANTENER A LOS CHAVALES ENTRETENIDOS DURANTE UN PAR DE HORAS A LA SEMANA.

wwyd1No es cuestión sólo de seguir un montón de rutinas muy bien estructuradas y que parecen muy bonitas sobre el papel. Sólo puede hacerlo un scouter que se implique, que sepa que lo que hace y dice cambia las vidas de sus chavales.

¿No os parece magistral?
Sencillo y efectivo.

Decía el viejo Jefe que para ser scouter no hacía falta ser un “Admirable Crichton”, que lo supiese todo y lo ejecutase a la perfección. Sólo sentido común, espíritu de servicio y claridad de ideas con respecto al método.

El papel del scouter no debe ser planificar y desarrollar todas las actividades él mismo, sino el del hermano mayor, que sugiere, vigila, acompaña y participa en la alegría. Sabe que son los propios chavales mediante sus representantes de cada patrulla en la Corte de Honor (o Consejo de Guías, de la que os hablaré en un próximo artículo porque muuuuuchos tampoco tienen claro qué es exactamente), quienes marcarán gran parte del programa, 12919716_987646481290392_2468101145653869954_naunque él siempre vigila y alienta para que no se aparten del buen camino.

Debe ser capaz de enseñar a sus Guías y luego seguir sugiriéndoles de modo sutil un programa variado, práctico, y que tenga en cuenta tanto al grupo como a las necesidades propias de cada chico… pero de esto volveremos a hablar en otro momento.

Sí, cada scouter debe ser como un hermano mayor que participa del juego con alegría, entusiasmo y compromiso. Que sabe meterse en su piel y vivir la aventura para poder motivarlos del modo adecuado.
Su autoridad se la gana con su buen hacer y su ejemplo. Ya se sabe: “los chicos no hacen lo que les dices sino lo que ven”.Boy-Scout-Image-Settle-Down-Boys

El respeto no se gana levantando la voz o usando repetidamente un silbato. Eso, además de darle una impresión muy negativa (los chavales no son tontos), denota una incapacidad a la hora de mantener la disciplina.

Y ante todo debe ser consciente de que la aventura es lo que despierta el interés inicial de los chavales, pero también que nuestros scouts se quedarán porque encuentran algo más que diversión.

Lo harán cuando prenda en ellos el espíritu, y siempre y cuando el escultismo y sus responsables satisfagan sus necesidades. Necesidades de progresión, de desarrollo, de responsabilidad y auto-reconocimiento.

“Uff! ¡Cuánta cosa! ¿Y cómo hace todo eso?”

hERROISMOPues, como ya he dicho, con un poco de habilidad, sentido común y espíritu de servicio para con tus chicos.
El Scouter necesita dar lo mejor de sí para conectar con cada uno de sus chicos. No podemos contemplar a la Tropa como un bloque, sino observar y analizar a cada chaval. Los escuchamos, animamos y motivamos. Nos preocupamos por sus cosas, ofreciéndoles una palabra de apoyo cuando es preciso…pero también los corregimos cuando consideramos que necesitan un toque de atención y establecemos límites, los cuales son necesarios en toda actividad humana.

Eso sí, siempre desde el cariño y la comprensión, y no desde el escarmiento o el escarnio públicos. La máxima del ejemplo y del “alaba en público, critica en privado” debería estar grabada a fuego en la mente de los responsables.

En el momento que los muchachos sienten esa preocupación… comienzan a confiar en ese hermano mayor y todo resultará más sencillo.
Por supuesto que todo esto pasa por conocer suficientemente a cada uno de ellos. Sus inquietudes, sus problemas escolares, sus amigos…y su familia. Y no. Las reuniones de padres en grupo NO son suficientes.

El primer paso, por tanto, será una conversación sincera con sus padres o tutores. En esa charla se les puede hacer partícipes de los objetivos, porque conviene que tengan claro qué puede hacer el escultismo por los chicos, pero sobre todo se recibe información de primera mano de las personas que más los quieren y mejor los conocen.

Parecen muchas cosas a tener en cuenta, pero nadie os va a pedir que lo hagáis todo perfecto desde el comienzo. Con tiempo, sentido común y conocimiento del método (y para eso, por supuesto, es necesario que nos aferremos a nuestra Promesa)…los resultados llegarán, y los chavales irán progresando sin darse cuenta y de forma amena.

El próximo día seguiremos insistiendo en otro de los elementos esenciales que contribuyen a que nuestro Gran Juego cree hábitos correctos de modo entretenido y duradero: el aprendizaje mediante la acción.
Hasta entonces.

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