¿Por qué dejar que mis hijos se apunten a los scouts? Parte 4 – La RESILIENCIA.

descarga (1)Hace ya algún tiempo os traje a este espacio una serie de 3 artículos en los que repasamos algunos de los motivos por los cuales los padres deberían considerar a los scouts como algo más que un pasatiempo.

Hoy os traigo la cuarta parte de la serie, en la que os contaré algo que siempre ha estado implícito en el juego… pero a lo que raras veces se le pone nombre: LA RESILIENCIA.

¿Resiliencia? ¿Qué palabrota es esa?

Suena a algo muy complicado, pero no lo es. La resiliencia es “la capacidad de hacer frente a las adversidades de la vida, transformando el dolor en fuerza motora para superarnos y salir fortalecido de ellas”.

Hace pocas fechas saltaba a los medios de comunicación el caso de Diego, un chiquillo de once años que se quitó la vida porque al parecer no podía soportar el acoso de sus compañeros de colegio.
El caso es tremendo, y la mayoría de los análisis de la noticia se centraron una y otra vez en lo más obvio: la falta de control de estos casos por parte del centro escolar y de la educación de los acosadores. En ellos recae la responsabilidad, de eso no hay duda.

Ahora bien, me gustaría detenerme en algo que hemos pasado por alto: la incapacidad de ese chico de manejar la situación. Aquello le desbordó completamente.

¿Estoy echando la culpa al pobre niño?

descarga (2)Por supuesto que NO. Estoy argumentando que es importante EDUCAR a los chicos para saber enfrentarse a los problemas. Porque la capacidad de aguante del ser humano es increíble. Todos conocemos chavales que lo han pasado muuuy mal, con escasos recursos, en condiciones mucho más drásticas…y sin embargo no se han planteado una salida como esa. No se vieron desbordados, supieron “capear el temporal”, poseen esa capacidad de adaptación.

Sin ir más lejos el que les escribe esto fue uno de esos niños de desarrollo lento y gafas al que los compañeros de instituto ignoraban en los deportes y era objeto de bromas crueles. Entre otras cosas a un servidor le metieron boca abajo en el bidón de la basura (un viejo bidón metálico de combustible, sin ningún tipo de bolsa por supuesto) y luego lo rodaron por el patio para divertirse.

Hechos como ese a algunos los marca de por vida. Yo simplemente salí de entre los desperdicios mientras les decía cuatro improperios sin demasiada acritud. Sea por lo que fuere, el caso es que aquellos episodios no supusieron ningún trauma para mí, quizá porque mi autoestima y mi confianza estaban por encima de esos hechos. Y en mi día a día me limitaba a asociarme con aquellos que eran más parecidos a mí y con los que compartí juegos y experiencias, incluyendo a los scouts.

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Lo cierto es que hoy en día los chicos viven en un mundo muy diferente. La sobreprotección paterna es más que evidente. Se fomenta una actitud pueril de la vida, dominada por el YO, el MIO, y el AHORA. La inmediatez domina el panorama (incluso en la comunicación, no hay más que ver la dependencia a cada segundo de los smartphones). Los chicos viven más cómodos, disponen de más cosas y de más dinero y abunda algo muy peligroso: la intolerancia a la frustración.

niñoEn muchos hogares trabajan los dos padres (que cuando regresan a casa muchas veces les consienten todo –culpabilidad?-) y no es raro ver a los abuelos, carentes de la energía necesaria, haciéndose cargo de una educación en la que hay mucho amor pero faltan límites. Además los hermanos son normalmente escasos y los juegos en la calle muy limitados.

¿Y eso es malo?

Simplemente condiciona su formación, les deja más desprotegidos.
Al tener menos hermanos y jugar menos en la calle los chavales tienen menos oportunidad de aprender con el método más eficaz que existe: la vida, donde las disputas y juegos con sus hermanos y amigos les “curten”. Aprenden a solucionar sus cosas por sí mismos.

mollycoddled_2Los niños deben aprender a resolver por sí mismos sus problemas, si se les protege desarrollan menos competencias emocionales porque se encuentran con el camino hecho, sin esfuerzo y esto, a la larga, les hace más inseguros.

Los scouts surgieron fundamentalmente por la necesidad de formar el carácter de los chavales y hoy día siguen haciéndolo a la misma vez que trata de educarlos en valores.
La resiliencia no es algo que se posea, como el color de los ojos, sino algo que se va adquiriendo con el tiempo y las experiencias. Se aprende, se desarrolla…y aquí es donde entra de lleno nuestro programa.

  • En los scouts ayudamos a que los chavales adquieran confianza en sí mismos y en los demás. Aprenden a convivir lejos del control de los padres y a superar los pequeños retos que les suponen las actividades: armar un refugio, encender un fuego, cocinar su alimento, y aprenden a distribuir sus labores con los demás, confiando en que cada uno cumple su parte y confiando en la labor del scouter que les guía y acompaña. Aprenden a respetar, a imitar modelos y a aceptar límites en las conductas. A ser más solidarios y a pedir ayuda cuando la precisan. La Ley scout los anima a ser honestos, leales, serviciales…
  • En los scouts les ayudamos a desarrollar su autonomía, a tomar sus decisiones sobre las actividades. Ellos mismos planifican y deciden bajo el control del scouter. Dentro de sus patrullas aprenden a ser responsables, a aceptar las consecuencias de sus actos y a manejar sus sentimientos y sus emociones. Pero sobre todo aprenden a sacar las conclusiones de los errores, pues de ellos es como se aprende de verdad, sabiendo que siempre cuentan con los suyos para ayudarles en el fracaso o felicitarles en el éxito.

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  • También les animamos a tener iniciativa. A marcarse objetivos, a experimentar soluciones, a imaginar y crear. Ellos planifican con sus patrullas, valoran posibilidades, consideran consecuencias, los ponen en práctica y finalmente cambian lo que no funciona.
  • Les enseñamos el valor del trabajo bien hecho, del esfuerzo y de la constancia. Y lo hacen con su propia experimentación, mediante la superación de pequeñas tareas a modo de retos y ambientadas en el gran juego de los exploradores. El deseo de cumplir con lo que su patrulla espera de él, por mejorar su imagen frente al grupo y frente a él mismo le anima a ello. Del mismo modo aprenden a trabajar en equipo, desarrollando la cooperación y desarrollando habilidades para resolver los conflictos que siempre surgen en cualquier grupo a la hora de planear o tomar decisiones.
  • Les ayudamos a desarrollar su identidad, a comprenderse ellos…y a los demás. A sentirse parte de una la-resiliencia-en-el-mundo-de-hoy-e-henderson-grotberg-gran hermandad, a sentirse útiles y a brindar apoyo. A plantearse un ideal y luchar por él haciendo uso de la iniciativa.

De este modo estamos trabajando sobre cinco pilares: la confianza, la autonomía, la iniciativa, la aplicación y la identidad.

Los 5 pilares que según Edith Grotberg, una de las personas más autorizadas en este campo, forman la base de la construcción de la resiliencia.

Cada uno de nosotros vamos desarrollándola a lo largo de nuestra vida. Parece evidente que el escultismo puede ayudarnos en el proceso.2013-07-15-Resiliencia

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