Las distopías y los jóvenes Scouts

divergente

Desde un tiempo a esta parte los relatos distópicos se hacen cada vez más presentes en la literatura y en el cine. No podemos estar acorde a cómo se piensa la época si no atendemos a los productos culturales que hacen al lenguaje de los niños y jóvenes, y por ello nos posibilitan encontrar puentes que  permitan jugar el Gran Juego del escultismo.

La distopía es un sub género de la Ciencia Ficción que no es nuevo. En los últimos años ha crecido notablemente siendo millones aquellos que por diversos motivos comienzan a pensar hipotéticos mundos futuros no tan felices para todos. Dentro de los relatos comunes podemos encontrar futuros donde el totalitarismo rige de diversas maneras en distintos tipos de sociedades: Dictatoriales, Tecnológicas (donde la Ciencia y la Tecnología dominan la vida) y Corporocráticas (donde las Corporaciones dominan el mundo). Algunas de las distopías más interesantes que posiblemente han visto en el cine son: “Los juegos del hambre”, “el corredor del laberinto”, “Divergente”… también están las series televisivas, una de ellas es “continuum” y nos ocuparemos de ella.

¿Cómo serían los scouts en un mundo distópico?

Generalmente el género distópico no apunta solamente al futuro sino a los sistemas políticos que gobernarían el mundo, con serias consecuencias para los humanos. Estamos acostumbrados al estilo de la Ciencia Ficción norteamericana donde aparecen siempre dictadores fascistas o gobiernos teocráticos que no se dan de la mano con el “estilo americano”, al menos el que los Medios de Comunicación caracterizan como “forma de vida”… de allí el temor ha algo que ya ha ocurrido como las “juventudes hitlerianas” o los “Balillas” de Mussolini, pero eso fue en otra época. Los scouts del futuro en estos casos serían algo así como pequeñas unidades pre-militares o para-militares que formarían directamente parte del régimen… su conducta estaría altamente determinada y el castigo a la inconducta sería la muerte o el destierro.

De la misma manera en que 15 años atrás tomábamos a las casas de Howarts como patrullas y a la competencia de casas como un gran juego scout típico, en las distopías no sucede lo mismo porque se piensan las sociedades como altamente homogéneas, por ejemplo en  “Divergente” existen para un adolescente cinco destinos posibles definidos por la pertenencia a una facción de la comunidad siendo ellas: Cordialidad, Erudición, Verdad, Abnegación y Osadía… valores que deberán ser vividos en forma absoluta. El destino es ineludible, no se pueden tener características de distintas facciones, tampoco existe el arrepentimiento una vez que se elige la facción… la única posibilidad es el destierro que implica vivir fuera de la ciudad, en la miseria.

Es interesante como la literatura y el cine se adelantan y nos permiten pensar que estamos equivocados si creemos que solo se trata de “militarismo” y “homogeneización” ya que sino que los mismos valores vividos como absolutos pueden ser distópicos, ya que en estos mundos posibles no se trata del fascismo típico de mediados del siglo XX sino de formas dictatoriales y homogeneizantes que no vienen de la mano de la religión o de la “ideología” sino que se sustentan en la ciencia y a la tecnología.

continuum

Si el “modo de vida americano” ha sido el modelo sobre el cual se han construido su antagonista pensado como “dictadura”, algo debe estar sucediendo en EEUU y el mundo para que cada vez con más fuerza en los escenarios distópicos aparezcan las Corporaciones como aquellas que homogeneízan y dominan la vida de las personas. Una serie canadiense que se llama “Continuum” nos muestra el proceso que vive una mujer que vive en un mundo donde las corporaciones han desplazado a la político… una Corporocracia o CEOcracia donde los especialistas en gobernar no son políticos o personas que estudian para buscar formas de beneficiar a la mayoría de la población, de mejorar las prestaciones, de cuidar las distintas libertades o derechos… son CEOs que tomaron el Estado como propio por lo que el mundo es un gran negocio y las leyes tienen que ver con lo que ha ellos benefician. En el futuro de la protagonista no se puede sembrar cualquier cosa sino semillas registradas, lo que se puede consumir esta determinado y cualquier opinión contra la Corporocracia es tratada como rebeldía y terrorismo. La policía (donde ella trabaja) es el ejército de las Corporaciones financiado por los ciudadanos, que reprimen a quienes no se avienen a cumplir las normativas. La protagonista es desplazada temporalmente a nuestra época y de ella dependerá volver a su futuro o tener que renunciar a él por uno mejor.   ¿Cómo pensar el escultismo en ese mundo distópico donde gobiernen las corporaciones? ¿cómo serían los grupos scouts en estos contextos? ¿No corremos más riesgo a futuro con las corporaciones que con supuestos dictadores que no suelen ser tales?

Los jóvenes ven estos escenarios donde la Ciencia y las Corporaciones dominan el mundo… y los más viejos todavía les temen a los “Balillas”. Creo que al menos merece meditarse.

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