Escultismo de salón. 1- Jugando bien el juego

10891542_577098155755094_3177777871263201781_nOs he contado un montón de veces lo importante que me parece jugar el juego del escultismo de la manera correcta, tal y como fue diseñado.

“¿A qué te refieres?”

Pues a que el escultismo, tal y como decía BP, no es una escuela dominical ni un club de tiempo libre. Nuestro juego tiene su base en la naturaleza.

“Ya, pero se pueden hacer multitud de actividades educativas en la ciudad que pueden desarrollar plenamente el programa scout, la Ley, y la Promesa”

Mmmm….pues sí…y no.

“¿Cómo que no?”

Efectivamente hemos de ser capaces de utilizar nuestro entorno más cercano para trabajar el programa. Eso es especialmente útil en algunas épocas del año y además completa y da equilibrio a nuestra formación, sin duda. Son por tanto indispensables y permiten plantear multitud de actividades de servicio a la comunidad.

Pero…

nos equivocamos de plano si nuestra actividad predominante la desarrollamos en la ciudad, en lo que muchos denominan como “Escultismo de salón”. Porque nosotros jugamos a otro juego, el juego de los exploradores. Un juego con el que no competimos con nadie más y que llevamos a cabo de tal forma que con él somos capaces de educar a los chicos de una manera genial: divirtiéndonos.

cantando y riendoY digo bien…divirtiéndoNOS, porque nosotros los responsables, los scouters, también participamos de esa camaradería y compartimos esa alegría del juego. Del juego interesante que nos sitúa en relación íntima con la naturaleza. Nosotros no somos el adulto aburrido y distante, sino el “hermano mayor” que guía y comparte con los suyos.

“¡Qué tontería! ¿Qué vas a poder hacer en la naturaleza que no se pueda también adaptar a la ciudad con algo de imaginación?”

Bien, vamos por partes.

En primer lugar tenemos LA MOTIVACIÓN, el desarrollo del espíritu adecuado mediante la vivencia de la aventura. Somos scouts, exploradores, queremos descubrir cosas…lo llevamos en la sangre. Para jugar bien el juego necesitamos meternos de lleno en él, salir al exterior, a lo desconocido. En ese medio inexplorado se encuentra la emoción, el peligro, la aventura
eso era acamparUna simple excursión nos permite descubrir los secretos de la vida natural. Senderos ocultos, rastros del paso de animales, cuevas misteriosas, sonidos extraños…despiertan la imaginación (algo de lo que la sociedad moderna tiende a privarlos).
Los chicos de todas las épocas, y los de ahora por supuesto que también, sintieron la llamada de lo misterioso y nuestro marco simbólico se presta a satisfacerla como ningún otro. ¡Utilicemos bien las posibilidades!

Pero es que además dicho medio presenta las CONDICIONES IDEALES PARA SACAR LO MEJOR DE LOS CHICOS.

“¡Anda ya! ¡Ahora sí que te has pasao tres pueblos!”

Pues no. No es una afirmación gratuita.

La gente cree que salimos al campo por gusto y por respirar aire puro. Y en cierto modo es verdad…pero hay mucho más detrás. Ese algo se llama el reto de un medio desconocido.

Cuando llevamos a los chavales a un sitio nuevo, cuando deben afrontar y superar retos no previstos…es cuando realmente se ven forzados a sacar lo mejor de sí. En esos momentos es cuando realmente descubren la pasta de la que están hechos.

esos comedores,,,“¿De qué retos hablas?”

Pues que el salir al campo a menudo supondrá tener que enfrentarse a la incomodidad de cocinar en un día lluvioso, a insectos molestos, o una noche fría…sin el amparo que proporcionan su ambiente y sus padres. Y aquí es donde las patrullas pueden explotar al máximo su capacidad, afrontando la adversidad, utilizando su ingenio, tomando decisiones, realizando tareas comunes o incluso solventando las pequeñas discusiones. Así es como de verdad se aprende, así es como se asumen las responsabilidades reales, en especial si el Scouter sabe cumplir su parte e interviene lo justo.

En definitiva, así es como formamos el carácter de nuestros jóvenes, poniéndoles ante situaciones reales, lejos de la seguridad y comodidad de su medio habitual. Allí, lejos de la civilización, dependen completamente de ellos mismos y de los otros miembros del grupo. Y así es como se consigue esa verdadera unidad en las patrullas.

1512334_970722519609311_3568367176117444009_nA todo esto podemos añadir otra característica de los programas desarrollados al aire libre por parte de los scouts: sólo allí podremos poner en práctica los conocimientos y habilidades de nuestro marco. La habilidad para desenvolvernos en el campo, para conseguirnos un medio confortable se consigue mediante la práctica (“aprender haciendo” ¿recordáis?), y cuando esa práctica se aplica a situaciones reales, en las que el chico sabe positivamente que muchos otros flaquearían, le proporciona una sensación de confianza en sí mismo y una autoestima muy significativas.

Y no sólo es el medio para poner en práctica habilidades…es también un lugar estupendo para desarrollar muchas otras que les serán útiles en su vida, como la capacidad de observación. El observar la vida con detalle, aprender a sacar conclusiones de ella, tomar las decisiones (consensuadas en su caso), y ponerse manos a la obra para influir en el entorno de forma positiva para todos….es el camino que todos recorremos en nuestro día a día de adultos. En el campo los chicos lo practican y aprenden a modo de juego.

10711032_10152376897688021_5546071321189740176_nAún más. El contacto con las maravillas naturales y el descubrimiento de la verdadera dimensión del hombre frente a la inmensidad del cielo estrellado (en las acampadas y excursiones nocturnas) les ayuda en su búsqueda del sentido trascendente de la vida. Un modo genial de descubrir a Dios para un muchacho. Sus almas van creciendo día a día con los pequeños sorbos de conocimiento natural que dan mientras viven sus aventuras. Porque la vida natural es la escuela por excelencia, en la que observar y apreciar las maravillas de un universo asombroso, infinito por un lado y microscópico por el otro.

Poco a poco conseguiremos que la idea de la hermandad, del trabajo consensuado, el reparto de tareas, la búsqueda del bien común…cale en ellos, pues es el objetivo detrás de toda la diversión.
El espíritu de servicio y de ayuda a los demás en nuestra labor les ayudará a descubrir el secreto de la felicidad.

Es por todo esto por lo que debemos estar atentos y esforzarnos en jugar bien el juego, utilizando nuestro marco de la manera más efectiva.

Por eso es por lo que nuestros campamentos son como son, en lugar de utilizar instalaciones de obra, con sus aseos dotados de agua caliente y cocina con servicio de “catering”. Por eso es por lo que utilizamos lo justo la tecnología en el campo. No porque seamos retrógrados…es simplemente que hacerlo no nos ayuda a sacar lo mejor de ellos. Tirarse por una tirolina en una empresa de multi-aventura es divertido…pero sin más. No solicita nada por parte del chaval más allá de que se ponga el casco y se lance cuando le digan.

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Y no es que no se puedan usar como algo complementario pero desde luego no debemos hacer de ello el núcleo de nuestra actividad al aire libre. Si salir sólo sirve para el placer pasajero…estamos dejando a un lado las verdaderas posibilidades de nuestro programa.

El próximo día os traeré algunas reflexiones que apoyan lo que os acabo de argumentar.

Entretanto vosotros… ¿qué pensáis?

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