La emoción del primer uniforme scout

wcEl pasado jueves os traje un nuevo artículo sobre los factores que afecta a la retención de los chavales en los scouts. Y en esta ocasión traté el tema de la uniformidad, que viene siendo un tanto controvertido desde hace muchos años.

Y el caso es que ojeando un artículo de la uno de los portales scout norteamericanos (“Bryan on Scouting“), me encontré con esta historia, relacionada con el tema, que creo merece la pena compartir aquí.

Dice así:

John Andrews nunca olvidará cuando le compró a su hijo su uniforme de lobato. Entonces el lugar más cercano para comprar el uniforme era una tienda local.

Andrews se dirigió al mostrador donde el dependiente le marcó las insignias en la caja registradora, pero Andrews no podía encontrar la camisa del uniforme aunque juraría que la había cogido unos minutos antes.

“La lleva puesta”, dijo el empleado, señalando al chiquillo.

El hijo de Andrews se había puesto la camisa y no estaba dispuesto a quitársela por nada. El chiquillo durmió  aquella noche con ella.

lobatos

La importancia del uniforme, a todos los niveles del escultismo pero en especial en los primeros años, es inestimable.

Es una herramienta para que otros jóvenes se acerquen al programa. Es una manera de que los chicos muestren sus logros. Proporciona un sentido de pertenencia.

uniform-salute“Ese pequeño uniforme azul resulta muy familiar para la mayoría de la gente”, dice Andrews. “Puede depender de la comunidad en que estés y la tradición scout de la misma, pero cualquier cosa que podamos hacer para que la comunidad sepa que el escultismo es una organización que se preocupa por los chavales, les enseña a preocuparse por los demás, a ser ciudadanos serviciales y a crecer como personas dispuestas a cuidar el mundo en el que viven y a ejercer su responsabilidad, será importante”.

Creo que la historia viene como anillo al dedo para ilustrar lo que hablábamos el otro día.

¿Qué os parece a vosotros? ¿También sentisteis ese hormigueo especial la primera vez que os pusisteis vuestro uniforme scout?

Comparte con otros... Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on Twitter0Print this pageEmail this to someone

6 Respuestas a “La emoción del primer uniforme scout”


  • Mi primer uniforme, mi primera camisa, no fue comprada en una tienda scout, ni siquiera era nueva.
    Era una camisa de segunda mano, del ejercito de tierra español, comprada en un mercadillo, hacia marzo de 1987.
    Llegué a casa con una bolsa de plástico blanco, deseando que mi madre me lavara esa camisa. Recuerdo verla tendida y esperando a que se se secara… para ponermela, sin insignias ni nada….
    A la siguiente reunión fui feliz por la calle con mi camisa y las dos insignias que podía llevar como pie tierno, como si fuera vestido de gala.

  • Juan J Pérez-Gato legendario

    Je,je. Como ya hemos comentado otras veces en aquella época no era nada raro conseguir material viejo del ejército para reconvertirlo. En mi caso no fue así. Yo fui con mi padre a la tienda scout de Zaragoza, que por entonces estaba en una primera planta de un viejo edificio junto a la Catedral de La Seo. Recuerdo la emoción de ir adquiriendo mis primeros útiles: una pequeña mochila de lona roja, una cantimplora con poto, un cinturón, las medias y la camisa beige con las insignias correspondientes: la de “Scouts de España”, la lis mundial y la verde de ASDE, junto con la de “Aragón” y mi grupo “18”. Los pantalones fueron adaptados de unos largos de pana y las botas…unas viejas kickers muy gastadas pero que cumplían bien. Mi madre me apañó las ligas con sus borlas verdes y mi padre me dejó su navaja suiza que llevaba siempre en el coche. Con todo aquello me fui a mi primera excursión de uniforme sintiéndome ya parte completa del grupo y no cabía dentro de orgullo. Las primeras acampadas no tenía más que un saco de verano y ni siquiera una esterilla, por lo que tenía que llevar unas buenas mantas. Luego, con el tiempo fui adquiriendo una mochila más grande e impermeable y otros elementos.
    Ese sentimiento de ilusión por el uniforme era común en mi tropa, se mascaba. Y no es que fuésemos los mejores uniformados del mundo porque habían muy pocos sombreros (eran quizá lo más caro del atuendo) y alguna que otra boina. La mayoría íbamos a cabeza descubierta. Cada uno llevaba los pantalones que había podido conseguirse pero las camisas lucían impecables con sus insignias. Bordones…sólo los de los banderines, pero sí se sentía ese orgullo de pertenecer a la tropa y llevar aquel uniforme y ese sentimiento me acompañó todo mi periplo en tropa scout y en la unidad esculta.

  • Recuerdo perfectamente mi primer uniforme.

    En la zona no tenemos tienda Scout ni nada que se le parezca. Así que mi grupo traía material de la tienda de la calle Conchas de Madrid

    Recuerdo aquella tarde de sábado esperando a que mi madre me cosiera la cinta de “Scouts-MSC” y la de “Lobatos”

    Por supuesto que recuerdo mi primera mochila prestada, mi primera navaja…

  • Al igual que Durin mi primer uniforme no era nuevo. En aquellos años en mi asociación, Scouts de France, era costumbre revender los uniformes que se te quedaban pequeños. No recuerdo tenerle especial apego. Eso sí, aún lo tengo guardado. Le quité las insignias porque me las pidió un coleccionista. Todos cometemos errores…

  • Yo tengo que ir este próximo sábado a por el primer uniforme de mi hija, que ha empezado este año en Castores. No se quién está más emocionado por poder comprarlo y llevarlo, si ella o yo. Y no os digo nada sobre la pañoleta heredada de su padre que podrá llevar el día que haga su promesa de castora… :’-)

  • Oooooh
    Próxima serie en La Roca : “Yo, padre” 😉

Añade un Comentario