Atentados de Paris: ¿Como les explico yo esto a mis Scouts? ¿Como respondo a sus preguntas sobre la tragedia?

El viernes 13 de noviembre, Francia se ha visto de nuevo atacada mediante actos violentos de terrorismo. En esta ocasión el número de víctimas ha sido importante, así como el de heridos. La sensación de pérdida de las personas nos conmociona a todos, pero también y sobre todo, nos invade la sensación de pérdida de nuestra libertad y seguridad.

The world is upside down lately. de Ryan Millier en 500px.com

Los adultos sabemos, o al menos tenemos mayor capacidad para la gestión de estos sentimientos. Pero ¿qué pasa con los niños ? A menudo solemos dejarlos al margen de estas noticias, en una actitud protectora de evitarles ciertos horrores. Pero algunas veces esto no es posible, porque el miedo, la preocupación, las noticias, los comentarios en las tiendas y las referencias en el colegio no se pueden disimular. No podemos obviar el hecho de que los niños también pueblan este planeta y lo van a heredar, por lo tanto, las cosas, buenas o malas, que en el mismo ocurre les afectan y la manera en que les mostremos herramientas para abordar las distintas situaciones es clave.

La primera cosa a tener en cuenta es que es una labor de equipo : padres-Scouters-colegio. No podemos asumir el riesgo de tratar en una reunión un tema tan delicado como el terrorismo y sus consecuencias sin consultar antes con los padres sobre la conveniencia de hacerlo. Me refiero claro está en una situación como la que afrontan ahora los Scouts de Francia, afectados todos ellos como ciudadanos por un estado de emergencia declarada por el gobierno y que han visto el horror en casa, a los Scouts en otros países europeos cercanos, donde los niños reciben la información constante de algo que no entienden porque lo oyen de los adultos, lo ven en la televisión… Es una situación real, concreta, cercana y preocupante, no un hipotético tema de debate que pudiera entrar en el programa de la sección.

Entonces llega el momento de enfrentarse a la tarea, que por otra parte es nuestra responsabilidad, de explicarles qué ha sucedido y por qué. Es una tarea que la mayor parte de las personas mayores no sabemos afrontar porque ni siquiera nosotros entendemos la naturaleza de este tipo de acciones violentas, indiscriminadas y traumáticas que dejan una huella indeleble en todo un país. Pero, es nuestra responsabilidad y no podemos eludirla, menos aún si pretendemos que los niños gocen de un equilibrio emocional y de un sano enfoque de la realidad, no distorsionado por opiniones partidarias, parciales, y desinformadas inspiradas por el odio o la ignorancia. Es nuestra obligación mantener en ellos los valores de respeto, tolerancia y restaurar la sensación de seguridad y confianza en su sociedad.

Los psicólogos infantiles dan unas pautas generales a seguir por los padres en los casos en que hay que comunicar al niño un acontecimiento traumático, fundamentalmente se refieren a los casos de pérdida de un familiar próximo. Yo creo que es extrapolable a dramas como el que acabamos de vivir.

La primera recomendación es dar al niño una información clara y todo lo honesta posible, adaptada a la edad y nivel de comprensión.

Contestemos a sus cuestiones, a todas las que tenga que exponer y, cuando se desconozca la respuesta a algo, admitamos que no lo sabemos, que no tenemos una contestación. No pasa nada, no vamos a desmontar el mito que de nosotros tenga el niño ni va a vernos más vulnerables. En todo caso nos verá más humanos, y al contrario de lo que pueda pensarse, la honestidad con los niños y el reconocimiento de nuestros errores o lagunas de adulto fomenta la confianza que tienen en nosotros y en un momento delicado, la confianza es fundamental.

Debemos dejar que el niño se exprese, que diga su opinión.

No le cortemos en sus frases, no se las acabemos, no las orientemos. Tiene tanta necesidad como nosotros de dejar salir lo que está sintiendo y lo que siente es suyo, no nuestro, no se lo dirijamos.

Al preguntar por la muerte, los psicólogos aconsejan no mentir ni inventar situaciones que no son reales o que no podemos demostrarles. La muerte es un hecho definitivo, no tiene retorno. Es difícil encontrar las palabras para contar esto a un niño, pero es más saludable que asuma que hay personas a las que no volverá a ver, que crearle la vana esperanza de que algún día volverán y dejarlo en un limbo de espera constante y en una falsa ilusión de reencuentro.

Si el niños es pequeño, un Castor o un Lobato de primer año, no nos debe sorprender si al final de nuestra conversación reacciona con un « me puedo ir ya a jugar ». Es normal a su edad tener respuestas egoístas a nuestros ojos, pero que en realidad le sirven como bálsamo a lo que acaba de escuchar. A partir de cierta edad, en función de su madurez personal, se interesan más y plantean preguntas, casi todas en torno al tema ¿qué pasa tras la muerte ? ¿qué consecuencias va a tener todo esto en mi vida cotidiana ? ¿cuándo va a acabar la violencia o el odio ? Aquí hay que preparar de antemano, como se puede ver, un buen arsenal de respuestas.

Acerca de si es aconsejable o no su participación en actos de homenaje, minutos de silencio, funerales, etc. pueden si quieren, su voluntad aquí es prioritaria (huelga decir que el consentimiento de los padres es preceptivo). Habrá que explicarles con antelación qué van a encontrar al llegar: solemnidad, seriedad, algunas personas estarán serenas, otras tristes, otras incluso llorarán… Esto va a servir a que exprese sus emociones y a compartirlas. Puede ir, pero no obligado, y si va, debe comprender a qué y qué tipo de comportamiento se espera de él. Es un buen momento para aprender el significado del respeto.

Lo más importante de todo es tranquilizarles. Los hechos son francamente crudos y el tacto es primordial. Pero sobre todo, el broche de este recorrido debe ser la seguridad, la confianza, saber que las cosas que se rompen se arreglan y que vivir en el terror no es la normalidad. Que el odio no desemboca en nada bueno y que la respuesta ante la violencia es la defensa de los valores contrarios. Que no nos debemos dejar llevar por la maldad de otros y responderles con la misma maldad, sino que hay que buscar la justicia, no la represalia y el ensañamiento.

Porque si todos aprendemos a caminar por el camino correcto y entendemos lo perjudicial que es tomar atajos, tal vez podamos conseguir un día ese mundo que todos queremos disfrutar, un mundo mejor.

Para profundizar:

  • “Atentados de Paris: Como encontrar las palabras para explicarles a los niños.” Revista infantil ASTRAPI (en francés).
  • “Después de los atentados. Recursos para hablar con los niños” Círculo de investigación y acciones pedagógicas (en francés).
  • “Niños y situaciones traumáticas” Blog TodoPapas (en español)
  • Scouts et Guides de France: “Como hablar con los jóvenes y los responsables de los atentados.” y también “Como hablar con los Lobatos” (en francés).
  • “Cuentos que nos ayudan a hablar de la muerte a los niños.” El Asombrario (en español)
  • “Hablar de la muerte a los niños.” Blog EducaPeques (en español)
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    1 Respuestas a “Atentados de Paris: ¿Como les explico yo esto a mis Scouts? ¿Como respondo a sus preguntas sobre la tragedia?”


    • Hola a todas y todos los Roqueros.
      Mi nombre en este foro es Akela, pero en mi casa me llaman mamá. Porque sí, no soy un “tío que se hace pajas mentales”, soy una mujer con inquietudes sociales y plena preocupación por la infancia y la juventud y el mundo en que les está tocando vivir.
      No suelo colaborar mucho en la Roca porque desde que soy “mamá” no tengo mucho tiempo. Este artículo creo que ha sido mi segunda o tercera aportación a este blog.
      Y ¿por qué lo he hecho? Bien, lo he hecho en primer lugar porque soy Scout y he sido Scouter hasta hace poco. Lo he hecho porque los niños se hacen preguntas, nos hacen preguntas, y tenemos que poder contestar,o al menos, escucharles. Lo he hecho porque estos atentados, en concreto, me tocan muy de cerca, exactamente a unos 100 kms. de mi casa. Lo he hecho porque mi hija de 9 años es Jeannette (Lobata) en un grupo Scout de Scouts et Guides de France y tiene miedo, y se hace preguntas, y nos ha hecho preguntas, y quiere que sus padres le den respuestas y la tranquilicen. Lo he hecho porque considero que es obligación de nosotros, los padres, tener a nuestros hijos tranquilos, aunque ello incluya tratar temas que no son fáciles, como éste, que no nos hacen sentir bien ni orgullosos de la raza humana, que nos dan miedo, que hay que decirlo claro. Lo he hecho desde un enfoque principalmente de madre y en segundo lugar de educadora.
      Me he sentido además secundada en mis palabras cuando el mismo lunes en que este artículo salía a la luz, la directora del colegio de mis hijos había colocado uno de los textos que yo he leído para documentarme en el tablón de anuncios de la escuela francesa a la que van, y después, cuando cada clase (de los más mayorcitos, es decir, a partir de seis años) han tenido un rato de preguntas y dudas al respecto. Esto sin consulta previa a los padres, dicho de paso. El resultado es que mi hija ya no pasa espantada delante de la tele cuando los mayores vemos noticias sobre el asunto (que aquí en Francia es casi las 24 horas del día porque estamos en un estado de emergencia).
      Lo he hecho rascando tiempo de mi tiempo personal de madre y de estudiante de máster, porque sí, ahora me ha dado por profundizar en un tema que como jurista que soy (mi profesión es abogada) me interesa sobremanera y me importa: los derechos humanos.
      Quien quiera hacer críticas a este artículo es muy libre de hacerlo, pero rogaría se hicieran con respeto, con el mismo con el que yo he procurado tratar el tema y con conocimiento de que la persona que lo ha escrito lo ha hecho con el sólo ánimo de ayudar, y de que, como madre que soy por encima de Scout o Scouter, no pretendo como se ha escrito por ahí el “adoctrinamiento de muchachos”.
      A este respecto pongo de manifiesto que utilizar la expresión “adoctrinamiento” junto con el enlace a un artículo que habla sobre atentados, induce a ideas peligrosas y muy erróneas, y hasta podría ser constitutivo de un delito de calumnias, porque este artículo y su autora no tenemos ninguna intención de adoctrinar muchachos ni de hacer apología del terrorismo. Quien quiera que haya leído el artículo y haya opinado esto en otro foro, espero que lea también los comentarios (este comentario en concreto) y le rogaría la rectificación y las disculpas en el mismo lugar donde ha llevado a cabo el insulto. Es muy cobarde, por otra parte, irse a criticar a otro lado en lugar de dejar aquí un comentario a cara descubierta. Querido Tabaqui, seas quien seas, te dedico esta frase “la ignorancia lleva al miedo, el miedo lleva al odio, y el odio lleva a la violencia. Esa es la ecuación”. Anda, ahora ve corriendo a Google a ver de quién es. Una pista: la frase no es mía 😉

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