Acampar en otoño, en invierno, una experiencia tan gratificante como hacerlo en verano.

Escribo esta nota en pleno mes de agosto. Son las diez de la noche, hace apenas diez grados, llueve y estoy en una tienda de campaña con mi familia pasando unos días inolvidables en las playas del desembarco de Normandía.

La lluvia tintineando sobre la lona me recuerda todas las veces que, siendo viejo lobo, el teléfono sonaba un viernes noche y al otro lado del hilo, un padre, una madre, me preguntaba si iba a suspender la acampada del día siguiente: “en la tele han dicho que va a llover…o va a hacer frío…o va a nevar…”

Eso cuando no me dejaban tirado directamente a la salida: “dimos por supuesto que la salida se cancelaba por mal tiempo.”

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Define “mal tiempo”

El tiempo no es bueno ni malo. El tiempo es el que corresponde a cada estación. Lo “malo” será en todo caso la preparación del evento. Compramos tiendas buenas, nos preocupamos de tener material de calidad. Los padres compramos para nuestros hijos el mejor material de acampada, botas impermeables, chaquetones abrigados, sacos de dormir estancos… Pero cuando caen cuatro gotas nos asustamos?

Acampar bajo la lluvia, la nieve y el frío es toda una experiencia. Después de todo, el mundo no se para cuando llueve. Seguimos yendo al cole, al trabajo…

Sin embargo antes de salir a acampar alegremente hay unas cuantas cosas a tener en cuenta:

  • el material personal
  • el material común
  • el menú
  • la meteorología
  • el terreno
  • la preparación de los responsables

Recuerdo un evento asociativo en el que tuvimos que evacuar gran parte de los acampados por las inclemencias del tiempo. Sin embargo también hubo quienes montaron correctamente sus tiendas y siguieron usándolas con normalidad. ¿Qué fue malo? ¿el tiempo o el montaje? ¿el montaje o el material? Obviamente en el caso que cuento seguro que cabían todas las explicaciones. Unos montaron mal, otros contaban con material deficiente, algunos posiblemente que tuvieron una combinación de factores…

La preparación de los responsables.

Empezaré por este último punto, la preparación de los Scouters. De nada sirve tener buen material de acampada si no sabemos usarlo correctamente. Cuando montamos una tienda de campaña en invierno fijar correctamente TODOS los vientos es fundamental. Hay que asegurarse de que la tienda está montada en horizontal y que no hay ninguna hondonada debajo que pueda convertirse en charco si llueve.

A partir de la sección scout también es fundamental que estas nociones las tengan los propios chavales. Un scout de once años ya debe ser capaz de reconocer una tienda bien montada de una donde acabará empapado.

el material personal

mochila de ruta

Aquí en el blog hemos hablado a menudo de material personal de acampada, de los sacos de dormir por ejemplo. Y en el Wiki encontrareís un buen artículo sobre mochilas.

No creo que necesite extenderme más sobre el tema material. Si puntualizar que es también la responsabilidad de los Scouters preocuparse de que material lleva el scout en su mochila y de hacer saber a los padres si éste no es apropiado.

el material común

Invertir en buen material es algo que está en la cabeza de todo el mundo. Sin embargo su mantenimiento ya es otra cosa. Si alineara una a una todas las tiendas que en mi vida scout he visto podrirse por guardarlas húmedas o por almacenarlas en el suelo creo que ya podría dar la vuelta al mundo.

De regreso de una acampada donde nos haya llovido, o nevado, o simplemente hayamos tenido rocío, conviene poner las tiendas a secar abiertas. No es complicado. Simplemente a nuestro regreso pediremos a los padres su colaboración: ¿Alguna familia tiene un garaje, un trastero, donde poder tender las tiendas para que se sequen?

la meteorología

interunidades 2005 Granada Jaén

¿Que tontería, no? Pues claro que vamos a mirar el tiempo que va a hacer. Pero también informaremos a nuestros Scouts, y a sus padres si son chiquitos, del tiempo previsto. La meteorología también nos ayudará a saber que material común necesitamos y si tenemos que adaptar los menús.

El menú

Recordad que nuestra ropa de abrigo, nuestros sacos de dormir y tiendas de campaña no producen calor sino que lo conservan. Si acostáis a los Scouts con frío pasarán frío. Acampar en otoño e invierno significa olvidar los bocadillos y preocuparse de tener un plato caliente en cada comida. Cocinar también es una actividad de pedagogía scout, no lo olvidemos.

el terreno

anochecer en el campamento

anochecer en el campamento

A menudo una mala experiencia acampando en tiempo frío y lluvioso se debe simplemente al mal emplazamiento de nuestro campamento. Tiendas montadas en terreno húmedo o permeable, instaladas en hondonadas o en la parte más baja de la zona. El material de acampada que llevemos también deberá estar adaptada al lugar de acampada.

Por último decir que acampar en otoño, en invierno, también es educativo:

Nuestros scouts aprenden sobre una nueva estación y sus cambios en la naturaleza, aprenden a adaptarse al medio cuando éste no es tan favorable como en verano y también aprenden que nuestro propio bienestar depende de la acción de los demás.

Por todo esto yo siempre he insistido en acampar los doce meses del año, en todas las secciones y bajo todas las circunstancias meteorológicas. Por eso me he decidido a escribir este post bajo una tromba de lluvia veraniega.

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2 Respuestas a “Acampar en otoño, en invierno, una experiencia tan gratificante como hacerlo en verano.”


  • Juan J Pérez-Gato legendario

    Genial el artículo.
    Me da mucha pena ver lo miedosos que nos hemos vuelto. A ver, que la lluvia es agua, no ácido sulfúrico, y que las inclemencias del tiempo son eventos que precisamente NOS AYUDAN EN NUESTRA LABOR. Sí, sí, nos dan la oportunidad de poner a los chicos ante situaciones difíciles en las que sacar lo mejor de ellos y aprender a proveerse comodidad usando su pericia y su sentido común.
    Nos va a ayudar a explicar por qué los vaqueros son una porquería de vestimenta para movernos al aire libre, por qué montamos las tiendas en zonas con leve inclinación del terreno, por qué prestamos atención a colocar los vientos en el ángulo y tensión correctos, por qué se orienta con la puerta hacia la zona opuesta a los vientos predominantes, llevar un buen calzado…
    Recuerdo con cariño aquellas tardes de tormenta en campamento, cuando bien a salvo en la tienda, me adormilaba oyendo caer la lluvia sobre el doble techo mientras de la tierra surgía ese olor tan característico y sin temor alguno. Cuando las cosas se hacen bien no suelen haber problemas, e incluso cuando surgen es cuando más se aprende SI LOS AFRONTAMOS CON UNA SONRISA Y LA ACTITUD APROPIADAS.
    Eso sí, no se trata de hacer el loco ni de exponerse a condiciones que puedan suponer ningún tipo de peligro REAL, como por ejemplo una tormenta, que a veces veo que son subestimadas por algunos (se ve que han tenido suerte, el día que se peguen un susto será tarde).

  • No es un problema reciente. Cuando empecé como scouter, allá por 1989, ya teníamos esa costumbre y a menudo se suspendían actividades al aire libre por “el tiempo”. En los noventa recuerdo las protestas de un grupo de scouters porque el curso de campismo al que se habían apuntado se celebró en un colegio “por el mal tiempo”…
    En 2005 impartí materia en un curso de campismo, la mayoría de los cursantes reconocía no acampar más que en dos o tres ocasiones al año.

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