¿Por qué se van nuestros scouts? 2. Un programa deficiente

Os he hablado estas últimas semanas de cómo muchos de nuestros chicos abandonan el movimiento y también de la existencia de estudios al respecto que nos van a servir de base para sacar algunas conclusiones referentes a la cuestionarioretención en la Tropa Scout.

Como ya os conté, me fijaré en especial en el realizado por Liam Morland con los Scouts de Canadá pues, a pesar de no ser muy amplio, se dirigió a las Tropas en lugar de a los individuos, examinando qué es lo que hacía que algunas tuviesen más éxito que otras (lo cual ofrece una perspectiva muy interesante y reveladora), sin dejar de completarlo con observaciones de los BSA, los Scouts británicos o las encuestas de la OMMS de 2011.

Y entre las principales razones que reflejan dichos estudios encontramos:

  • Un programa deficiente.
  • La carencia de buenos scouters.
  • La falta de atención al sistema de progresión.
  • Falta de consideración social o no estar “de moda”.
  • La competencia de otras formas de tiempo libre.
  • Los cambios naturales que se producen durante el desarrollo de los chavales.
  • Cuestiones familiares.

Comenzaremos hoy por una de las más importantes, aunque en buena medida muchas de ellas están ligadas entre sí.

El programa no satisface a los chicos, es deficiente.

Los datos manejados muestran algo que es más que obvio: si el programa no es bueno, los chicos se marchan.

¿Y qué significa eso de que “no es bueno”?

Pues un programa puede ser deficiente por varios motivos:

  • ill-01Porque ofrece pocas actividades o poco variadas (incluso se hacen repetitivos un año tras otro y acaban aburriendo a los chicos).
  • Porque las actividades que ofrece no resultan interesantes a aquellos a quienes se dirigen (quizá por escasa intervención de los chicos en el aspecto planificador), o que ofrecen programas poco equilibrados o que se adaptan a unos pocos. Desde luego es necesario diseñar programas específicos para chicos más mayores.
  • Porque no está bien desarrollado, con demasiada teoría, poca práctica y mala dirección (con reuniones más parecidas a la rutina escolar diaria que a otra cosa).

Corregir dichas deficiencias está en nuestras manos.

¿Cómo?

Huyendo de la rutina, haciendo lo habitual de una forma poco común. Ello proporciona la sensación de sorpresa y lo hace interesante. Nuestro marco simbólico nos ofrece facilidades en este aspecto.

MudOven11Por ejemplo, realizar una excursión en la que no se puedan utilizar utensilios modernos (realizando la comida en una fogata, usando las brasas, hervir agua en una taza de papel, o cocinar en papel de aluminio es siempre una actividad sorprendente), programar una excursión por una senda histórica y entregar después una insignia a cada uno de los participantes, organizar una pernocta “zapatera” (en la que todo el material que puede llevar cada scout debe caber en una caja de zapatos), o preparar una pizza en un “horno de lata” mientras se charla de forma amena (con historias llamativas) acerca de las estrellas.dsc_7646

Evidentemente la motivación es algo diferente para cada uno de nuestros scouts pero nuestro deber es conseguirla, y además hacerlo mediante actividades de equipo, mediante la consecución de objetivos que normalmente no hubiesen podido lograr ellos solos.

Dentro de su estudio, Liam Morland encuentra tres variables fundamentales dentro de un programa: las actividades al aire libre, el nivel de autonomía otorgado a los chicos y la implicación de los mismos en la planificación de las actividades de la tropa.

Las analizaremos con detalle porque las tres resultan muy interesantes a la hora de sacar conclusiones.

Las actividades al aire libre

Incluyen salidas del local, excursiones y acampadas.

Los datos no dejan lugar a duda en este aspecto: las tropas con más actividades, las más activas, tienen una mayor retención.

10501997_259255244283204_4064718744005533987_nLas acampadas tienen más fuerza incluso que las actividades de un solo día.

El impacto de los campamentos y actividades desarrollados en verano tuvo aún más efecto amplificador, aumentando la tasa retentiva.

Por tanto se revela imprescindible contar con un programa que reparta un buen número de actividades de este tipo a lo largo del curso, culminadas por un campamento de mayor o menor duración durante los meses de verano.

Lo contrario lleva al aumento de la posibilidad de abandono. Creo que las conclusiones se pueden generalizar. Por ejemplo, en el estudio de los BSA, muchos de los chavales cuentan que lo dejaron porque “se pasaban más tiempo haciendo nudos en el local durante las reuniones que acampando”.

Y es que acampar es vital para el escultismo. Sabemos que en los BSA el 51% de los abandonos en scouts se producen en tropas con pocas acampadas, mientras que aquellas que realizan una al mes mantienen una tasa de pérdidas de tan sólo el 15%.

Sin embargo hemos de tener cuidado con estas acampadas porque si la primera experiencia es negativa las posibilidades de que los chicos no quieran repetir y se marchen aumentarán mucho.

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Para garantizar el éxito en estas actividades son útiles una serie de consejos bien conocidos por casi todos los scouters y que los BSA describen así:

  1. Preparar de forma bien detallada la información sobre el campamento, incluyendo copia para datos médicos y la lista del material necesario.
  2. Mantener una reunión informativa con los padres durante el mes de Mayo referente al campamento de verano y donde se entregue la información descrita.
  3. Las primeras experiencias de acampada deben ser positivas pero es importante para su formación que se enfrente con algunos problemas. Debemos guiarlos pero dejarlos lo suficiente para que puedan cometer sus errores y aprender. Si lo vigilamos todo no aprenderá.
  4. Preparar una carta informativa mensual sobre la siguiente acampada.
  5. Intentar que la primera noche fuera sea en cabañas o bungalows con el fin de que esa primera experiencia no sea demasiado intensa, especialmente en los pequeños.
  6. Dar cierta autonomía y dejar que los chicos manejen solos ciertas situaciones.
  7. Planificar bien las actividades. Los chicos odian sentarse y además si están ocupados haciendo algo no tienen tiempo de echar de menos su casa.
  8. Los chicos aman la naturaleza y si no lo hacen es porque no han tenido la oportunidad. Llévadlos al campo.
  9. Permite siempre que haya un cierto sentido de misterio, de sorpresa y de logro en las ceremonias. Mantén las tradiciones.
  10. El material es importante y un material inadecuado puede hacer que una experiencia se transforme en un tormento. Especial atención merece en este sentido la ropa, y fundamentalmente el calzado.

Me parecen consejos que no deberíamos dejar de lado.

Autonomía de los chicos. 

Este es un aspecto un tanto contracultural, pues la sociedad de hoy día no se caracteriza precisamente por otorgar autonomía a los jóvenes.c1981 The Patrol Leader

Sin embargo, una de las metas del escultismo es precisamente formar el carácter de los muchachos, educándoles para que asuman responsabilidades, tanto en el plano individual como en el colectivo (con su patrulla), y desarrollen autoconfianza y capacidad de liderazgo.

Desde el mismo comienzo el escultismo se ha valido de la utilización de un fuerte “Sistema de Patrullas” para lograrlo, otorgando un alto grado de autonomía al Guía. Antiguamente era habitual ver a las patrullas funcionando de modo autónomo, saliendo incluso en excursiones sin supervisión de adultos

Sin embargo en la actualidad esto es mucho más difícil de ver. En el mundo de hoy a los niños  se les da cada vez menos margen de autonomía, debiendo todo estar controlado y planeado por los adultos. Por tanto, es lógico suponer que un programa que les conceda un poco de independencia puede ser un estímulo para ellos y aumentar su disfrute y por tanto la retención.

Y los datos parecen indicar que dicha autonomía realmente proporciona mayor tasa retentiva, quizá porque los chicos sienten que se deposita confianza en ellos, y eso les agrada.

Boy-Scout-Image-Camp-Cooking-TimeLo mismo ocurre con otra de las actividades clásicas en el escultismo: las de cocina. Aquellas patrullas a las que se les otorga la responsabilidad de planificar, realizar la compra, cocinar su comida y limpiar sus utensilios, presentaban mejores números a la hora de la retención. Y evidentemente está relacionado con lo mismo, con la sensación de autoconfianza, de autoestima, recursos, y de una percepción de que se confía en ellos.

Por desgracia  el estudio de Morland reflejó que la mayoría de los scouters desconfía de otorgar esta autonomía, por lo que se revela imprescindible que se anime a ello en los cursos formativos, dando premisas de cómo hacerlo. No sólo es bueno para los chicos sino que además alivia la carga de muchos scouters que se acaban encargando de gestionarlo todo en las salidas y acampadas.

Los scouts de los BSA también llegaron a la conclusión de que es fundamental potenciar esta responsabilidad (es curioso pero ya os comenté que los norteamericanos no comenzaron a aplicar el Sistema de Patrullas hasta la llegada de Bill Hillcourt y su “Manual para el Guía de Patrulla“) y que además supone una forma estupenda de motivación a los chicos más mayores de la Tropa (que allí es hasta los 17).

Por esa razón recomiendan mantener a los más mayores involucrados mediante excursiones y acampadas especiales, a modo de lo que en muchos lugares se denominó antiguamente  como “Patrulla Flecha Dorada”(compuestas por el Scouter acompañado de Guías y Sub-Guías), dirigidas a su formación.

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Planificación.

Ya hemos comentado antes que un programa puede ser aparentemente muy bueno…pero no resultar interesante a los chicos. Por ello es fundamental que éstos participen ampliamente en la planificación del mismo.

Es otro de los aspectos relacionados con la autonomía y al que se le dio mucha importancia desde los primeros años. Así, la denostada (en muchos lugares) “Corte de Honor”, que a muchos les suena a tribunal de sanciones, no era más que la herramienta perfecta encaminada a ello.smt-01

Esa “Corte de Honor” tenía un aire de exclusividad que encanta a los chicos más mayores, y suponía de facto el marco donde los chicos acordaban (tras haberlo hablado con sus respectivas patrullas) los temas y actividades sobre los que se quería trabajar.

Es cierto que a veces los jóvenes no tienen la imaginación o el conocimiento suficientes como para sacar todo el partido que puede sacarse al escultismo, pero para ello está el ejemplo de sus responsables, quienes pueden enseñárselo y guiarlos adecuadamente en los comienzos (induciendo a veces la realización de actividades de modo hábil mediante charlas o historias llamativas). De este modo los chicos establecen sus intereses y además les proporciona una experiencia educativa estupenda.

Y no sólo eso sino que además contribuye a aumentar la retención, según reflejan las cifras.

El próximo día continuaremos analizando otros factores.
Os espero.

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