El malvado Baden-Powell 5. ¿Cazador sanguinario?

5) BP tenía poco de ecologista, era un sanguinario cazador y un hipócrita pues predicaba lo que no hacía.
lineComo he comentado muchas veces para entender la historia es vital no juzgarla con los ojos de la actualidad. Las circunstancias de entonces eran las que eran.

A finales del siglo XIX la presión de la población sobre el entorno natural todavía no se percibía como una amenaza, aunque no tardaría mucho en serlo, por lo que difícilmente podía haber una mentalidad ecologista.

Hay que tener en cuenta que la población mundial rondaba los 1.500 millones de personas. En Asia habían unos 900 (ahora hay más de 3.600), en toda Norteamérica no pasaban de 80, en toda Latinoamérica 70 millones y cuando BP estuvo en África sus habitantes no llegaban a los 130 millones (frente a los más de 750 de la actualidad).

La percepción que entonces tenía la gente, teniendo en cuenta su nivel de desarrollo, era que el medio natural era tan extenso que nuestro impacto era mínimo.

BP disfrutó de la caza, costumbre que estaba muy arraigada en su sociedad, sobre todo en India, donde participó en la cacería del tigre, venados, jabalíes, una pantera y algún oso. Los oficiales británicos cazaban el jabalí como en su hogar lo hacían con el zorro.

Sus cacerías con lanza del jabalí en India fueron bien conocidas y nunca negó que le encantaban incluso asumiendo la incongruencia de ello con el mensaje de protección para con los animales:

Tú que estás sentado en casa, naturalmente lo condenarás. Pero otra vez digo, como el borracho al clérigo, pruébalo antes de juzgar.

Ve cómo goza el caballo, ve cómo el mismo jabalí, loco de ira, embiste ferozmente en la riña, ve cómo tú como con tu temperamento, cuidadosa y profundamente estimulado, gozas de la oportunidad de darle completa rienda suelta.

Sí, la cacería de jabalí es un deporte brutal, y sin embargo lo amo, como amo a un viejo compañero contra el que luché alguna vez.

No puedo pretender el no ser inconsistente, sin embargo ¿hay muchos entre nosotros que sean consistentes?.

Hacemos aquello que queremos y decimos que nos gusta, y aunque tenemos una apariencia de civilización, los instintos del hombre primitivo no están muy por debajo de la superficie”.(BP- Lecciones de la Universidad de la vida)

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A su favor sólo esgrimió que los jabalíes eran un tormento para los cultivos de los nativos, el espíritu deportivo que se estilaba en su regimiento y que en dicha caza el animal tenía siempre oportunidad de escapar (era sin armas de fuego y a caballo), pero se declaraba culpable de no tener una razón de peso más allá de esas.

En aquellos años la caza era un medio que permitió el avance de la población por territorios absolutamente salvajes y además las Ciencias Naturales estaban en pleno desarrollo y los naturalistas, para el estudio y clasificación de especies, solicitaban que se les hiciesen llegar los mejores ejemplares de cada una. Los zoológicos, las colecciones privadas, los trofeos, eran una realidad ampliamente extendida entonces y BP participó en ella como parte de aquella sociedad: zorros, antílopes, algún león…

Cazó prácticamente de todo allá donde estuvo…excepto elefantes. Veía la caza del elefante como algo sacrílego, por la grandiosidad del animal y su comportamiento inteligente (los conocía bien de su estancia en India, donde tuvo uno).

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Sí que disparó contra hipopótamos pero fue durante una hambruna en la que los nativos necesitaban imperiosamente carne. De aquella cacería del hipopótamo obtuvo otro de los apelativos por el que le conocieron: “M’hlalapanzi”, el que se acuesta para disparar.

No le gustaba la caza de puesto, lo que de verdad le entusiasmaba era el arte de rastrear y acechar a la presa, el juego ancestral de la caza.

QuaggaSin embargo el paso de los años empezó a poner de manifiesto que aquella actividad indiscriminada con los animales ponía en claro peligro su supervivencia.

Supo que especies de antílopes y quaggas (una subespecie de cebra rojiza) habían desaparecido.

En Norteamérica el tronar provocado por las manadas de bisontes había pasado a la historia, así como algunas especies de aves en Australia. El descenso de la población de fauna salvaje: elefantes, lobos, leones, tigres… era un hecho y ello abrió los ojos de muchas personas, y de BP entre otros.

Ya a principios del siglo XX era consciente de ello por lo que el mensaje que se plasma en su “Escultismo para muchachos”, en el 6º artículo de la ley y en las fogatas del libro, es claramente protector de la naturaleza. Lo mismo que en el resto de sus escritos en los que siempre invitaba a cuidar de los animales de carga, de las aves, a construirles nidos en periodo de cría, a protegerlos de aquellos saqueadores, a tomar fotografías en lugar de disparar a ningún ser vivo, a cazar exclusivamente “para la cazuela” y en caso de BP with Hyraxnecesidad y a soltar aquella pesca que no se fuese a utilizar (“los pescadores de verdad van a pescar, no a coger peces“).

Que BP sentía un gran amor por los animales es algo evidente, como él mismo nos cuenta en su libro “Los favoritos del viejo lobo“. Tenía en la cabaña de su jardín tablones con los nombres de sus animales, con las fechas en que los poseyó.

Amaba a sus caballos, a sus perros, y su Hyrax (mascota que tuvo en sus últimos años en Sudáfrica). Tuvo todo tipo de mascotas, desde una pequeña pantera hasta un jabalí.

Que Baden-Powell fue cazador es un hecho innegable pero también lo es que su posición al respecto evolucionó con el tiempo y el mensaje que quiso dejar a las generaciones venideras fue el del respeto por la vida animal y vegetal. De apreciar en ellos la belleza de la creación y de dejar el entorno lo mejor posible para que todos lo podamos disfrutar. Como él mismo decía, citando a J.R. Lowell:

“Hay dos tipos de personas que nunca cambian de opinión, los tontos y los muertos”

El fundador no fue ningún santo, fue un hombre como tantos, pero supo aprender de los errores y dejar un mensaje de esperanza para el futuro. En este aspecto también.

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2 Respuestas a “El malvado Baden-Powell 5. ¿Cazador sanguinario?”


  • Todos cometemos errores. Es la única “excusa” que se me ocurre para justificar esta faceta de B.P. Porque lo de juzgar teniendo en cuenta la época, no me sirve. En 1835 se promulgó en UK la Ley de prevención de la crueldad contra los animales, es decir, había percepción de que el trato cruel hacia los animales era inaceptable (incluso de “su” caza del zorro)Su acepción de incongruencia me parece copia exacta de la de algunos taurinos españoles: “Si yo mandase en España, prohibiría las corridas de toros por su crueldad, pero mientras se celebren yo seguiré asistiendo” (Pérez de Ayala) Sin embargo parece innegable que el escultismo ha hecho mucho por el respeto hacia los animales por parte de muchísimas personas, lo mismo que los programas de Féliz Rodríguez de la Fuente a pesar de los actos de crueldad que realizó tan apreciado naturalista. Vaya lo uno por lo otro, es mi opinión.

  • Juan J Pérez-Gato legendario SPAIN

    Efectivamente Kim. Como vengo diciendo en estos artículos BP era un hombre, con sus defectos como todos. Y un hombre de su tiempo, por lo que su percepción del mundo no podía ser la actual. Ni siquiera su percepción en 1880 podía ser la misma que en 1907, porque el mundo cambia muy deprisa y las sociedades también.
    Pero ten en cuenta que la “Ley de Prevención de Crueldad” respondió en su momento a unas circunstancias concretas y se refería al transporte del ganado y al maltrato de animales domésticos en general (caballos, perros, ovejas, vacas, toros…), así como a la abolición una costumbre del siglo XIX consistente en machacar a los osos, a los cuales se encadenaba primero. No tenía nada que ver con la fauna “salvaje”. Y eso fue así mucho tiempo, y desde luego la caza del zorro entonces no era algo que se viera como negativo. La mayoría de depredadores eran considerados “alimañas” por la gente del medio rural (que entonces era el predominante), y ese pensamiento ha permanecido hasta bien entrado el siglo XX, (tal y como comentaba el mencionado Félix Rodriguez de la Fuente en su serie “El hombre y la Tierra”) y ello llevó al hostigamiento de mucha de nuestra fauna: lobos, osos, linces, zorros, jabalíes, martas, ginetas, armiños, hurones, comadrejas, aves rapaces en general…eran consideradas muy dañinas para el hombre y sus animales de granja, lo que llevó a su persecución generalizada.
    Fíjate el concepto de conservación que había entonces que, cuando a finales del XIX se dieron cuenta en EEUU que los búfalos habían desaparecido, organizaron expediciones en busca de ejemplares que pudiesen haber sobrevivido…para matarlos y llevarlos al Museo Smithsoniano para que todos pudieran saber cómo eran. Eso es verídico e histórico…además de avergonzante. Y es que el sentido ecológico desde luego brillaba por su ausencia en la población general.
    En aquel tiempo se cazaba de todo, como explico en el artículo, con despreocupación, con la sensación de que los animales salvajes no eran buenos para nada, y los herbívoros eran fuente de carne. Cuando BP cazaba en India, hacía lo mismo que los habitantes de allí, aunque la caza a lanza del jabalí fuese una crueldad injustificable.
    Y lo mismo en África. El ser humano no deja de llevar en su interior el ADN de sus ancestros cazadores y ese instinto sale en ocasiones a relucir en “deportes” de este tipo.
    En todo caso me quedo con la evolución en el pensamiento del personaje. Una evolución muy racional y que muestra que era un hombre de mente abierta.
    Un apretón de zurda.

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