Un libro de aventuras scouts. La presentación de un nuevo scout.

j bluntOs hablaba el otro día acerca de Jack Blunt, de su misteriosa identidad y de cómo sus obras publicadas en los años 30 trataron de reconducir la aventura del escultismo en un mundo que había cambiado mucho. Los nuevos avances tecnológicos, la protección social en el ámbito laboral, educativo y sanitario habían transformado la realidad de los chicos en tan solo 20 años.

Lo que antes era emocionante por sí mismo, como acampar, se había convertido en algo cotidiano y sin más relevancia. Había que enseñar a los responsables a utilizar la imaginación y el sentido común para volver a revestir de aventura al escultismo e impedir que los chicos se aburrieran y marchasen.

Y como muestra un botón, sacado del “A Book of Scouting adventures” de 1935, y donde explica cómo hacer bien las cosas desde el mismo momento de la llegada de un novato a la tropa.

Es un poco larga así que os recomiendo que busquéis un poco de tiempo para leerla con detenimiento. Está llena de ideas simples pero fantásticas y expresadas sin lenguajes rolleros ni pedagógicos infumables. No os arrepentiréis de hacerlo, aunque hay que poner las cosas en su contexto temporal.

La presentación de un nuevo scout

Habéis escudriñado alguna vez la mente del chico nuevo que ingresa en vuestra tropa?

Echadle un vistazo.2014-04-30-SMJamesScout

Ahí lo tenéis: John Williams, de 12 años, pelo rubio, ojos azules, proveniente del Colegio de Marylebone Central, que no ha sido anteriormente ni lobato ni scout, y que ha sido presentado por el scout Keith Burgess.
Burgess es uno de esos chicos divertidos, que siempre anda haciendo travesuras (probablemente porque está lleno de vitalidad). Puede que le contara a Williams que podía pasarlo muy bien en los scouts. Quizá le contó que podría ir de acampada los fines de semana con su patrulla.

Mirad de nuevo a John. Quizá fuese su padre quien le hizo apuntarse.

Te hará bien, hijo. La vida al aire libre y todo eso. Algo que hacer por las tardes y que te mantenga alejado de las travesuras. No quiero verte corretear tanto por las calles al atardecer”.

(bueno, ahora lo de corretear por las calles lo hemos solucionado con la tecnología al precio de crear adictos a ella, pero eso es otro tema…)

Puede que Johnnie sea de los callados. Quizá piensa que pueda haber algo de emoción en ser scout. Su primo, que vive en Worthing y es scout de Segunda en la tropa 999, le ha contado la cantidad de trucos que aprenden.

O quizá John no quiera para nada ingresar en los scouts, pero ha venido porque su madre se lo pidió para que viera cómo es, y con la firme determinación de dejarlo a la primera oportunidad.

Sí, Johnnie puede ser cualquiera de esos personajes. Pero ¿qué pasa con Johnnie?

En un centenar de tropas será llevado ante el Jefe de Tropa o su ayudante, quien le sonreirá amablemente. “Sí, nos gustaría que fueses un scout. ¿Cuál es tu nombre? A ver, espera un segundo que coja un trozo de papel donde escribir. Ya. Ahora veamos. ¡Eh Jim!, aquí tenemos un chico nuevo. Puede ir en tu patrulla. A vosotros os falta uno. Ya está Williams, irás con Jim

Y Johnnie sale de la vista del scouter, quien, bien sabe Dios, ya tiene bastante con tratar de llevar a cabo la reunión sin tener que preocuparse de los pocos chicos que llegan ocasionalmente.

Pero sigamos a Johnnie. Ahora ha sido encomendado a la amable consideración del Guía Jim Glover. Durante unos breves instantes se ve perdido en un maremágnum de juegos de tropa, y luego se encuentra sentado precariamente en medio de seis o siete chavales en una esquina del local.knot learning
Escucha un poco distraído lo que va ocurriendo, y de repente se ve sorprendido por la marea.

“Ahora, tú, Fred. Ve allí y enséñale al nuevo los nudos”.

Y Johnnie se retira con Fred Hartley a un rincón distante. Un trozo de cordón, quizá eso sea demasiado, digamos mejor un pedazo de cuerda, es arrojado en sus manos, y Fred procede literalmente “a liarlo con los nudos”. El mismo Fred se encuentra dubitativo acerca de cómo se hace el As de Guía, pero hace un gran esfuerzo. Cuando éste falla dice, “Hmm, mejor vamos a practicar las señales”. Ahí se encuentra en terreno más seguro. “¿Tienes un trocito de papel?”, le pide a Johnnie, y éste, tomando temerosamente un trozo de su bolsillo, se lo entrega. Un extremo de un lapicero y Fred comienza a dibujar unos bonitos jeroglíficos. “Esto es camino a seguir, ¿ves?

Pero ya es suficiente. Quizá he exagerado un poco, pero no demasiado. Escenas muy similares a esta tienen lugar en cientos de tropas.

Las características peculiares de Johnnie no importan demasiado. La introducción sigue habitualmente las mismas líneas. ¿Cuál es la reacción de Johnnie? Si vino en busca de lago de deporte no tuvo suerte. Si esperaba aventura como las de su primo, también estuvo desafortunado. Si en cualquier caso no deseaba ingresar en los scouts se le ofreció una gran ayuda para espantarlo. Probablemente la única idea que le encaje sea la sugerencia de su padre “Te hará bien, hijo mío”.
Y no deja de ser gracioso que esa sea, sin importar cuales sean sus características, la única cosa por la que podemos estar seguros que Johnnie no se interesa en absoluto.

rolloLas primeras impresiones cuentan mucho. El interés, o desinterés, del Jefe de tropa para con un nuevo muchacho marca la diferencia en cuanto a si ganaremos un nuevo miembro o no para el Escultismo. Los métodos académicos matarán la ilusión de un chico que llega buscando aventura.

Es buena idea, si puedes arreglarlo, que el nuevo chico no esté más de media hora en su primera reunión. Hazlo participar en los juegos al comienzo de la misma, y después llévatelo aparte. Ofrécele un momento de “encantado de conocerte, chaval”, con unas pocas palabras sobre la aventura del escultismo. No lo marees con pruebas o insignias. Interésalo con rastreo y pionerismo, con juegos emocionantes y con acampadas llenas de aventura. Y dile que crees que encajaría bien en la patrulla de Glover. Por supuesto que Jim Glover es uno de los mejores Guías de la tropa y siempre es un honor pertenecer a ella. Coméntale en privado, claro está, que piensas que la patrulla de Jim es una de las mejores y que por eso crees que será la que más le guste.

side-banner-home-page“Hola Jim. Hay un chico nuevo al que quiero que conozcas. Es Johnnie Williams. Creo que te encantará tenerlo en tu patrulla. Charla un rato con él y mira si puedes conseguir que salga este sábado con algunos de tus chicos…”

Por supuesto que tú puedes tener tus propios métodos. Quizá te guste que sea el Consejo de Guías de Patrulla, o Corte de Honor, la que decida dónde ubicar al nuevo chico. O incluso si debe ser o no aceptado en la tropa. Son sólo piezas que tú mismo debes ubicar.

Personalmente me gusta el método de presentación amistosa, y creo a los chicos también les gusta. Pero déjate guiar por tu propia experiencia. Lo que funciona estupendamente en mi tropa puede fracasar estrepitosamente en la tuya.
Después de que Johnnie haya tenido su charla con el Guía y haya quedado con algunos de los scouts para el sábado por la tarde, debería abandonar la reunión. Hemos despertado su apetito, y eso es un estupendo comienzo.

El extracto me parece una maravilla porque plasma la realidad con sencillez y da unas pautas muy simples para “enganchar” al chico que llega a una tropa por cualquier motivo.

Desde luego que los consejos de Jack Blunt se extenderían a muchos otros aspectos del escultismo, desde la progresión a la sugerencia de aventuras y juegos para hacer las reuniones y las salidas mucho más interesantes y llenas de emociones.

El próximo día os invito a echar otro pequeño vistazo…si os apetece.

 

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