Los scouters y los problemas de siempre

1575144-01¿Problemas de siempre? ¿A qué te refieres?

Os contaba en el pasado artículo cómo era la formación práctica de los scouters y también que en todas las épocas han tenido que lidiar con problemas similares: chicos difíciles, dificultades de adaptación, absentismo, falta de motivación, burlas, aprovechados, chicos que se aburren, rutina y falta de imaginación, actividades que compiten con el escultismo, recursos económicos para uniformes o campamentos, permisos paternos, etc.

Desde la dirección de las diversas Asociaciones, y ya desde los primeros años, se procuró prestar apoyo mediante revistas y publicaciones varias (ya hemos visto como los británicos tenían la revista “The Scouter”, en la que el propio BP contaba con su sección fija).

Todos aquellos libros, folletos y publicaciones periódicas proporcionaban valiosas ideas para ayudar a los responsables a desarrollar el programa, pero desde finales de los años 20 se empezó a vislumbrar un nuevo problema. El ocasionado por el rápido desarrollo tecnológico y las nuevas condiciones sociales.

oldscoutbooks

¿A qué me refiero?
Pues a que en los primeros tiempos las actividades que competían con el escultismo eran bastante limitadas. Los deportes no suponían una competencia excesiva y quizá los mayores problemas estaban ocasionados por las obligaciones religiosas del Domingo que imponía la sociedad de la época.

En los primeros años quedaba todo por hacer y se prestó más atención a la enseñanza de los propósitos y métodos, así como a las técnicas esenciales, que a otra cosa.

Pero la aparición de los nuevos medios de comunicación cambiaría aquello.

La llegada de la radio (madre mía, y ahora nos resulta increíble vivir sin el smartphone) transformó la información, en especial la referente a los eventos deportivos, que empezaron a ser muy populares entre los chicos. También el mundo de la industria cinematográfica experimentó su revolución con la llegada del cine sonoro y la producción de gran cantidad de películas de aventuras o cine negro (la TV empezó sus emisiones a mediados de los años 30 pero todavía, y hasta los 50, no tendría una extensión capaz de afectar la vida de los chavales).

The BBC radio services began in 1922

El mundo comenzó a llenarse de vehículos a motor y los de tracción animal desaparecieron al mismo ritmo. No sólo coches, también los modernos trenes y aeroplanos que se desplazaban cada vez más rápido. Las carreras de coches excitaban la imaginación de aquellos chicos, quienes empezaron a ver como héroes a los pilotos, los boxeadores, los futbolistas, los actores…desplazando a sus ídolos de antaño (exploradores y pioneros).

67fbd260f491b6e4bfb3db136b3b0c91Acampar se convirtió en algo corriente y entre ellos dejó de tener aquel halo de misterio, emoción y aventura. Era por tanto imprescindible formar a los responsables para que no perdiesen la capacidad de motivar y proponer las actividades de forma interesante. La idea era jugar bien el juego, utilizando el marco simbólico de siempre, pero con el suficiente arte como para que la propuesta fuese atractiva.

Había que huir de la rutina a toda costa, evitando reuniones interminables en las que siempre se jugaba a lo mismo y luego se trabajaba para que los jóvenes a obtuviesen sus insignias de progresión o especialidad.
Por todo ello, con la entrada en escena de Gilwell y su equipo de formadores (el famoso Grupo Nº1 de Gilwell), se comenzarían a editar una serie de libros que abordaban los temas de modo independiente. Se trata de las famosas series de Gilcraft, que iban dirigidas tanto a los chicos como a los responsables adultos, y que proponían y enseñaban multitud de técnicas y juegos. (Podéis encontrar muchos de esos libros en la estupenda página The Dump, de los scouts canadienses).

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Estas publicaciones se prolongarían hasta entrados los años 60 y la llegada del gran tsunami que supuso el Advance Party Report (del que os hablé en este artículo y que tuvo gran influencia en muchas otras asociaciones a nivel mundial que trataron de asimilar las nuevas directrices impuestas por la Asociación británica).

51H39fjfW7L._SY344_BO1,204,203,200_También desde la Dirección, y con la ayuda de colaboradores de la revista “El Scouter”, se pusieron manos a la obra. Como ejemplo podemos reseñar los trabajos de Jack Blunt (del que ya os hablé en este artículo sobre los cambios en el escultismo), pseudónimo bajo el cual vieron la luz unos cuantos libritos que abordaban muchos de los problemas que podemos considerar endémicos en nuestro movimiento. En especial la rutina y la falta de imaginación para motivar.

Blunt (cuya verdadera identidad, o identidades, continúa siendo un misterio) desplegó un buen montón de ideas novedosas, utilizando todo tipo de historias de espías, contrabandistas, juegos, etc…con el fin de dotar a los scouters de las herramientas adecuadas para los nuevos tiempos. La clave estaba en revestir de aventura y misterio las actividades. Muchas de sus ideas siguen siendo completamente válidas en la actualidad y merece la pena leerlas aunque no están traducidas al castellano (podéis localizarlas también en la misma página que los de Gilcraft).

Y no sólo en el Reino Unido se redactó literatura específica para los scouters. Ocurrió en todas partes (incluso poniendo en juego nuevas ideas pedagógicas o creando nuevas ramas. Valga como ejemplo el caso de los Scouts de Francia en 1947).

smhb3Ya os comenté que en los EEUU se había publicado el primer libro para ellos bastante pronto, en 1914. Para 1936 fue el mismo Bill Hillcourt quien redactó un extenso manual en dos volúmenes y con más de 1.100 páginas !!!, en las que se detallaba información muy variada. Desde los orígenes del movimiento hasta la formación de una tropa, el sistema de patrullas, la organización del grupo, de los campamentos, la financiación, la personalidad de los chicos, la uniformidad, las relaciones con la comunidad, la formación de los adultos, posibles problemas, …y por supuesto una amplia selección de programas, ideas, historias, juegos y actividades para hacer un poco más sencilla la labor de los responsables.

Así pues, a lo largo de los tiempos cada Asociación ha tratado de llevar a cabo en mayor o menor medida esta labor de apoyo, creando sus propios cursos formativos y elaborando sus propias propuestas adaptadas a las particularidades de cada una. Y así ha continuado la cosa hasta nuestros días, en los que la evolución de la sociedad ha impulsado grandes cambios en muchas de ellas.

La intervención reguladora de las distintas administraciones estatales ha ido condicionando el desarrollo del método. Y también el (en ocasiones) exceso de control y complejidad en los objetivos planteados desde las mismas asociaciones.  Hoy en día todo parece que deba ser cuantificado, pesado, medido, analizado exhaustivamente, programado hasta el más mínimo detalle…hasta el punto de que en gran medida el movimiento ha acabado por perder espontaneidad con el fin de cumplir los estándares.

“El escultismo no es una ciencia para ser estudiada solemnemente, tampoco una colección de doctrinas y textos. Es un alegre juego al aire libre, donde hombres-niños y muchachos pueden correr aventuras juntos, como hermanos mayores y menores, adquiriendo salud y felicidad, habilidad manual y espíritu de servicio”. (“The scouter”, 1931)

Así, los chicos ven reducida su libertad en pos de una malentendida e insana seguridad, hasta el punto de que el Sistema de Patrullas original, el que otorgaba una gran responsabilidad sobre los hombros de los chicos y que supone el verdadero toque de distinción del movimiento frente a otras organizaciones, se ha visto condicionado en muchos casos.

También los scouters, con buenas intenciones, pueden verse envueltos en una formación compleja y poco atractiva, donde imperan un vocabulario del más puro estilo psico-pedagógico-administrativo, y el análisis detallado de todas sus actuaciones con la idea de optimizar su rendimiento como si de una gran empresa se tratara.

Decía BP que el escultismo no era más que un juego. Un juego que ayudaba a formar el carácter de los chicos y a sacar lo mejor de ellos de una forma sutil.  La clave estaba en que dicho juego además era reconfortante y entretenido para los responsables.

Lo divertido de las nuevas actividades scouts es que son justamente como el nuevo juguete que papá lleva a casa para los chicos: papá es el primero en ponerse a jugar con el juguete. Bueno, eso es precisamente lo que debiera suceder en el escultismo. ( BP -“Gaceta de la dirección”, 1922).

También advirtió de los riesgos de convertirlo en algo demasiado formal. Precisamente parte del grandísimo éxito del fundador estribaba en ser capaz de expresar ideas complejas de una forma muy sencilla.

“Sí, el escultismo es un juego. Pero en ocasiones me pregunto si, con todos nuestros folletos, reglas, disquisiciones en “The Scouter”, conferencias y cursos de formación para comisionados y los demás jefes scouts, etc… no parecemos estar haciendo un juego demasiado serio”.  (“The scouter”, 1931)

La formación de los scouters es absolutamente imprescindible. De ella depende el desarrollo adecuado del movimiento, expresado en cada unidad de cada uno de los grupos.

capture20120913040405_1Pero…

Si complicamos el método hasta hacerlo demasiado académico.

Si pedimos una formación dirigida a un control exhaustivo, o al cumplimiento fiel de los principios y objetivos pedagógicos ante cualquier otra consideración.

Si dejamos que el miedo impere por doquier y los padres lo transmitan de modo inconsciente a sus retoños (y aquí me gustaría una reflexión sobre el uso de teléfonos móviles que consiguen que los chavales no sean capaces de romper vínculos ni por un corto espacio de tiempo…formando su carácter, vamos…) y por añadidura a los propios responsables…

…. ¿podemos encontrarnos a la vuelta de la esquina con que  muchos consideren la aventura como algo arriesgado y poco atractivo? ¿O que ni siquiera contemplen la posibilidad de echar una mano?

Y esto no es una ocurrencia mía. Los scouts del Reino Unido tienen problemas para encontrar adultos que hagan frente a la gran demanda de nuevos chicos (¡¡¡bendito problema, je,je!!!), y uno de los argumentos esgrimidos por los mismos es precisamente ese. El excesivo control y la inseguridad que les produce trabajar con menores teniendo encima la mirada acusadora ante cualquier pequeño imprevisto que la sociedad magnifica hasta el infinito.

Son nuevos problemas e ideas sobre las que convendría reflexionar y que, por supuesto, están abiertos a vuestras opiniones.

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