El escultismo es Democracia, ser Scout también es votar. Por Gregorio Sánchez

Escultismo y participación política.

La definición del escultismo como una organización no partidista, supone, en no pocas ocasiones confundir su naturaleza, su sentido político. El escultismo es político, ¡cómo no! y lo es en sus orígenes, en su evolución y en su actualidad. Apartidista no significa apolítico, muy al contrario, significa que comprendemos y valoramos el esfuerzo que hacen los ciudadanos, en otros ámbitos de la persona, distintos al de nuestra tarea como scouts, y que respetamos todas las opciones democráticas que concurren para obtener la confianza de la ciudadanía, y conformar las instituciones desde las que se ejerce el poder político.

joven en la calle

Nuestro Movimiento no toma partido por ninguna de esas opciones, pero sí espera de sus miembros que tomen partido para servir a la comunidad y construir un mundo mejor. Recientemente, la prensa se hizo eco de la llamada que The Scout Association (el escultismo británico) hacía mediante una campaña para alentar a los jóvenes a votar, creando incluso un sitio web para ello. Se unían problemas de censo ya que buen número de nuevos votantes no se encontraban correctamente inscritos, pero la organización lo tuvo claro: votar es democracia, el escultismo es democracia, ser scout también es votar. A veces, cuando no sabemos si votar, nos comportamos de una manera terriblemente miope, perdidos en un mundo que se supone debemos transformar y mejorar.

En España, con indiscutibles fallos, con muchas cosas que mejorar, somos muy afortunados: tenemos el derecho a votar en elecciones democráticas. En otros lugares del mundo, no tienen tanta suerte. En muchos países, los jóvenes scouts no conocen la democracia más allá de su propia patrulla, de su sección o de su grupo scout. En sus comunidades no se vota, porque no se puede votar y, en esos casos, ni se puede opinar. Por eso es tan importante que la gente joven decida votar: un voto es un símbolo de libertad.

La abstención joven significa también que los partidos políticos, para ganar votos, se centran, casi exclusivamente, en las políticas que afectan a los votantes mayores.

Como grupo, los jóvenes constituyen una considerable masa de votación y no ejercer el voto, los coloca ya en desventaja desde el inicio. Si más jóvenes votaran en las elecciones, podrían, posiblemente haber generado un debate sobre las políticas que les importan. Desde la apatía, el debate lo generan otros y sobre otros temas que no importan a la gente joven y que, en un círculo vicioso, abren aún más, una brecha entre instituciones y juventud, que conduce a una peligrosa indiferencia.

¿Por quién debo votar?

Seguramente mucha gente joven, también mayores, aducen que la principal razón por la que no votan es porque no pueden encontrar un partido que refleje plenamente su propio punto de vista. ¡Cuántas veces hemos tenido que comer un menú completo en campamento, del que no todos los platos nos gustaban! El menú perfecto no existe, pero siempre nos gustó más el que habíamos decidido entre todos.
Molestarnos en conocer los programas de las diversas opciones, saber más sobre los candidatos, especialmente en las elecciones municipales que, salvo en grandes ciudades, son vecinos y vecinas a quienes conocemos; encontrar los puntos en los que estamos de acuerdo con sus propuestas, o hacérselas llegar previamente, son una buena manera de esclarecer lo que cada opción aporta respecto de temas claves y eso nos ayudará a votar por ellos.
También las noticias, los debates en medios de comunicación, las reuniones con amigos, son una buena manera de escuchar opiniones de una parte de los dirigentes y candidatos pero también de nuestros vecinos. A estas alturas, algún lector benevolente admitirá que el escultismo aunque apartidista, es esencialmente político, y que desde su esencia democrática nos pide el compromiso con nuestra sociedad también mediante el ejercicio del derecho al voto. Otros mantendrán que no votar también es una opción; bien, no puedo en esta breve intervención ahondar en cuantas cosas hay que hacer como scout antes que abstenerse.

Gregorio Sánchez con Almudena Grandes

Gregorio Sánchez con Almudena Grandes

Solo diré que si sabes lo que supone la abstención, si conoces su sentido de acuerdo con nuestra legislación electoral y de verdad hiciste cuanto de ti dependía para cumplir tus deberes con tu comunidad, cuentas con mi respeto discrepante si finalmente decides no votar. No te diré que si no votas no puedes luego quejarte, claro que sí, tienes derecho a que las instituciones respeten tus derechos, que se gobierne desde el respeto y votes o no, tienes derecho a indignarte ante la corrupción, pedir políticas conformes a tus necesidades e intereses y exigir dignidad, justicia social, respeto al medio ambiente y otras mil cosas y valores que vives en los scouts.
Eso sí, quejarse en un sofá de casa, despotricar en una barra de bar mientras tomas un refresco, o poner quejumbrosos comentarios en twitter no te va a convertir en el gran transformador que el mundo necesita para mejorar y hacer efectivos los valores de nuestra hermandad. Puedes ser, eso sí, un gran quejica, el mayor de tu unidad, superar incluso a los pietiernos en su primera acampada, pero eso no es marcar la diferencia, como hacemos los scouts en todo lo que nos proponemos. ¿Se puede esperar un cambio y adaptarse a nuevas ideas si no dices qué partes te gustan y qué no te gusta de la política? Siempre me viene a la mente que, sin las mujeres y hombres que enarbolaron la bandera del movimiento sufragista, seguiríamos siendo media sociedad, no seríamos una sociedad entera. También en los scouts ha sido esencial la presencia de la mujer en igualdad con los hombres y eso nos ha hecho mejores. No son situaciones inconexas y el esfuerzo que hicieron esas mujeres para conseguir el voto supone una carga de responsabilidad, para quienes hoy tenemos tan enorme privilegio: participar en la democracia. Y ya, como educadores scouts, no se trata sólo de que nuestros jóvenes miembros valoren por qué deben votar, también tienen que valorar cómo repercute la política sobre los asuntos que les conciernen y las preocupaciones que tienen.

Tanto en la vida, como en los scouts, que no son cosas distintas, he aprendido a formar opinión escuchando a los demás, por eso también estas reflexiones quiero enriquecerlas escuchando a otros, muchos sabrán explicarse mejor que yo y con el mismo cariño que escribo mis pensamientos, espero leer los suyos, tan diversos; pero tengo para mí que el escultismo es comprometerse y participar, que las quejas calladas sirven de poco y que cuantos menos votemos, menos se nos escuchará. En la ley scout que yo aprendí, no sale la autocomplacencia.

Gregorio Sánchez Yébenes es Scout, del Grupo Scout Viñas 483, y candidato de IU-Ganemos Valdepeñas a la alcaldía de Valdepeñas, Ciudad Real, España.

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