La formación de los scouters 4. El método Gilwell

Gilwell-ParkOs hablaba en el pasado artículo del nacimiento de Gilwell y los primeros cursos de formación.

¿Y qué tuvieron de peculiar aquellos cursos?

Pues que, a diferencia de los impartidos en otros ámbitos, los cursos de Gilwell no se basaban en una mera exposición de información y conocimientos en un aula.

Tal y como deseaba el fundador, se pretendía que los adultos vivieran en primera persona las peculiaridades del método scout, su Sistema de Patrullas, su “aprender haciendo”. 

(Qué importante es este aspecto  en la formación de adultos y cómo lo descuidamos en la actualidad en más de una ocasión).

bp_telling_tall_talesEra necesario, por lo tanto, que la organización del curso se asemejara a las vivencias de los muchachos, y por eso aquellos formadores eran divididos en Patrullas (o seisenas en su caso), cada una con su propia tienda de campaña y su zona de cocina. Los miembros de cada Patrulla llevarían a cabo las diferentes tareas por turnos, como los chicos.
Ello implicaba que un día un adulto hacía de Guía y otro de Cocinero o incluso de chico de los recados.

La formación trataba de hacer hincapié en la práctica, con el fin de que se transmitiera de esa forma a los chicos. Se necesitaba una educación muy práctica y muy activa, mediante juegos y competiciones, para que los chicos se sintiesen atraídos, no se aburriesen y aprendiesen sin darse cuenta.

descarga (2)De ese modo los adultos no sólo jugaban, sino que cocinaban su comida, aprendían rastreo o a usar el hacha, y finalizaban con la tradicional excursión de 24 horas (por la zona del bosque de Epping) llevando todo lo necesario para ello. A su regreso, y como hacían sus propios muchachos, debían realizar sus informes por escrito, incluyendo bocetos de mapas, distancias, información interesante de lo visto, comentarios, etc. Todo ello al más puro estilo de la prueba para la obtención de la 1ª clase scout.

¿Y cuál era el esquema del curso? ¿Qué documentación usaban?

Pues el esquema evolucionó a partir de las ideas expuestas en aquellos artículos publicados en la “Gaceta de la Dirección” y que os comenté el pasado día. El fundador los recopiló, les dio forma y los amplió para dar lugar a su guia_ljefe_tropaGuía para el Jefe de Tropa” (“Aids to Scoutmastership”) en 1919.

El curso por tanto tenía como base a dicho libro y por supuesto a “Escultismo para muchachos”, e incluía charlas y prácticas sobre las materias de los mismos (campismo, estudio de la naturaleza, exploración general, métodos para dirigir las patrullas y las tropas…)

El espíritu y la ambientación se consideraban imprescindibles y por ello se desarrollaba en uniforme completo. Además, los asistentes debían llegar a Gilwell con una copia del manual scout, un bloc de notas y mantas, ropas y equipo personales.

El esquema de la formación de Gilwell para la obtención de la Insignia de Madera lo estableció el mismo Jefe en sus notas (según cuenta EE Reynolds en su biografía de BP):

Gidney Cabin, Gilwell ParkPARTE TEÓRICA. Objetivos y Métodos de la formación scout, tal y como se definen en la Guía para el Jefe de Tropa y Escultismo para Muchachos, y Normativa referente materias tales como Organización en función de las edades. Cuatro líneas de formación: Conocimiento de la Naturaleza como base para la salud del espíritu y conocimientos en materia de sexualidad. Necesidades de la Nación y posibilidades de la formación. Y una parte compuesta de cuatro cursos, realizados bien por correspondencia o bien mediante asistencia a Gilwell durante los fines de semana. Ello constituirá el Curso de Invierno.

PARTE PRÁCTICA, en cuatro grupos de materias:
Ceremonias de Tropa y técnicas de campamento. Trabajo de campo y pionerismo. Técnicas de trabajo en madera y juegos scouts. Técnicas de señalización y exploración
Esta formación se impartirá en Gilwell durante cuatro cursos de fin de semana o un campamento de ocho días, según desee el candidato.

PARTE ADMINISTRATIVA: La gestión práctica de su tropa o distrito durante 18 meses de labor.

300px-wood_badge__woggleComo veis, además del curso práctico también debían pasar una prueba teórica, en la que demostraban haber asimilado concienzudamente los principios y los métodos que caracterizan al Escultismo.

Finalmente, para la obtención de sus Insignias de Madera era precisa la experiencia, y por eso los Comisionados de Distrito debían comprobar que cada Scouter era capaz de aplicar el programa de forma eficaz y sensata en sus respectivas unidades.

A los cursos de formación para Tropa se unieron en 1921 los de Manada. Y por cierto, durante los primeros cursos de formadores de Manada (hasta 1925) la insignia que obtenían no era la “Insignia de Madera” sino la “Insignia de Akela”, consistente en un colmillo de cánido (o reproducción en madera del mismo) atravesado por el pertinente cordón de cuero.

En 1926 se llevó a cabo el primer curso para responsables de Clan, y también se organizaron cursos para formar a los Comisionados y a los Jefes de Grupo.dad46b3c930dd022860eaf4b1998085a

Lo mejor de todo es que estos esfuerzos no sólo estaban reservados a los británicos, pudiendo asistir responsables de otros países. Así que en aquellos días, ocasionalmente, se podía ver en Gilwell a scouters foráneos (los norteamericanos  fueron algunos de los primeros).r1967

¿Y sólo existía Gilwell para poder formar a todos los adultos?

Pues al principio sí, pero pronto (en 1924) se aprobó la política de difusión de Cursos IM, con el fin de que cada asociación pudiese realizar la formación de sus líderes en su propio territorio (aunque algunas asociaciones ya se habían buscado sus mecanismos para formar a sus adultos, organizando en muchos casos sus propios Campo Escuelas, como en el caso francés), cosa que ocurriría de manera paulatina. Con dicha política se creó el Curso de Formador de Formadores.

Por ejemplo, el primer Curso de Insignia de Madera llevado a cabo en territorio estadounidense, por nombrar una de las Asociaciones Nacionales más vigorosas, no llegaría hasta 1936, y fue impartido por el entonces Jefe de Campo de Gilwell, el Coronel Wilson, y el segundo curso no llegaría hasta después de la 2ª Guerra Mundial, en 1948.

La actividad en Gilwell fue frenética. Para 1929  ya se habían realizado 29 cursos para responsables de Lobatos, 73 de Scouts, 8 de Rovers y 5 para Comisionados, en total 115, lo cual no está nada mal. Si calculáis una media de 25 asistentes por curso… 2.875!!!

Y no os canso más por hoy. El próximo día continuaré con algunas curiosidades referentes al programa práctico de los primeros cursos.

Comparte con otros... Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on Twitter0Print this pageEmail this to someone

0 Respuesta a “La formación de los scouters 4. El método Gilwell”


  • Ningún Comentario

Añade un Comentario