La formación de los scouters 3. El duro camino hasta Gilwell

BP-card-AcornOs comentaba en el artículo pasado que para 1914 el movimiento ya se había expandido por gran parte del mundo.
Por supuesto que los primeros países en adoptarlo fueron aquellos dependientes del mismo Imperio Británico, como Australia, Sudáfrica, Kenia, Malta, India o Canadá.

Pero también surgió con fuerza en muchos otros lugares: Chile, Holanda, Irlanda, Dinamarca, Francia, Finlandia, Noruega, Rusia, Serbia, Suecia, Bélgica, Estados Unidos, Brasil, Argentina, España…

Cada uno de ellos trató de desarrollar el programa, adaptándolo a sus propias características y basándose fundamentalmente en la literatura de BP. Pero también editando sus propias publicaciones. Como ejemplo de ello tenéis revistas, como la chilena “El scout”, o “El libro del explorador” (del Capitán Royet, 1912) de los scouts franceses y que podéis ojear en el artículo “Todo está inventado” publicado en este mismo blog.

libros

También la necesidad de literatura específica para los responsables daría lugar al primer “Scoutmaster Handbook de los scouts norteamericanos (1914, aunque ya hubo un par de ediciones de prueba en 1912 y 1913), el cual de manera poco usual (y contra las recomendaciones del mismo BP en cuanto a su inconveniencia) llevaba cuatro páginas dedicadas a los ejercicios de instrucción al estilo militar, incluyendo maniobras con el bordón del mismo modo que se hacían con un arma (y eso que los BSA se desmarcaron rápidamente de los scouts de la American Boy Scouts, de corte bastante militarista y que desaparecieron tras la exclusividad que el Gobierno de los EEUU concedió a los primeros).PLH001

En aquel tiempo se cometían bastantes errores en la aplicación del método, pero poco a poco se irían subsanando. Por ejemplo, los mismos estadounidenses no emplearon el Sistema de Patrullas de modo adecuado hasta la llegada de Bill Hillcourt (que se había formado en Europa) y su “Manual para el Guía de Tropa” (“Handbook for patrol leaders“), que data de 1929.

Como os conté, el estallido de la Guerra acabó de raíz con el desarrollo de los cursos de formación en el Reino Unido. Pero la Gran Guerra terminaría y se retomó la actividad normal.

1918 fue un año difícil. La guerra había dejado sin adultos a un gran número de tropas, que no obstante se mantenían vivas gracias a la gran labor de sus Guías y un fuerte Sistema de Patrullas (me temo que algo así sería impensable en la actualidad).

Además, el nacimiento de la rama de Lobatos a partir de 1916 dio un empujón a las cifras globales y revitalizaría el movimiento…y pondrían de manifiesto la necesidad de un nuevo tipo de formación específica para los responsables oldboysde los más pequeños.

Pronto se retomarían con fuerza las ideas formativas de antes del conflicto basadas en los cuestionarios de la Gaceta de la Dirección y con ellas los “certificados” acreditativos (como el de la imagen adjunta).

Los adultos que dirigían el Movimiento eran en su mayoría caballeros acomodados, lentos en la toma de decisiones y con una visión muy diferente a la que deseaba el fundador. Como él mismo decía, “parecían más los directivos de un banco que los de un movimiento juvenil”.

rollo bananeroY muchos de los dirigentes de los grupos se estaban alejando mucho del espíritu requerido, encaminándose hacia un escultismo demasiado académico, con actividades rutinarias y muy pautadas (esto quizá os suene a actual, aunque ha ocurrido a lo largo de toda la historia del movimiento, je,je).

BP no quería que el movimiento se convirtiese en algo “demasiado formal”, en algo al estilo de la escuela, lleno de normas, protocolos, análisis y enseñanzas repetitivas en el local, (Ummm, vaya,vaya,…¿esto no lo he visto yo ahora por alguna parte?).

El Jefe andaba preocupado por el derrotero emprendido y había nombrado a John Hargrave delegado de Campismo y Woodcraft . Ya os conté en el artículo sobre los “scouts solitarios”, cómo en 1918 Hargrave también sugirió a BP la necesidad apremiante de establecer una zona de campamento permanente cerca de Londres, destinada a los chicos, para el correcto desarrollo del programa scout, y que pasaba necesariamente por las actividades basadas en el “arte tradicional de los pioneros y aventureros” (¿cuántas veces habrá que repetir esto para que algunos se enteren de cuál es nuestro marco simbólico y nuestra base para motivar?).

Pues bien, al fin en 1919 se adquiriría la propiedad que daría lugar a Gilwell Park y se decidió que dicho terreno se utilizase también para la necesaria formación de los Scoutmasters. Aquello supuso un punto de inflexión en la normalización de dicha formación, pasando a ser un referente, no sólo en Inglaterra sino por todo el gidney02mundo.

El centro se inauguró en julio de 1919 y el primer curso se llevó a cabo en septiembre. El Jefe de Campo sería Francis Gidney (a quien podéis ver en la foto de la derecha) una persona con un extraordinario espíritu e ideas geniales, un humor extraordinario, y que comprendió a la perfección las claves del juego del escultismo y cuyo saber hacer y frescura marcaron la diferencia.

Por desgracia Gidney, que era un poco desastre desde el punto de vista administrativo, duró pocos años (hasta 1923) al frente y su relevo, J.S. Wilson carecía de aquel espíritu de Hombre-Muchacho que deseaba el fundador.

En todo caso el éxito del Parque sería incontestable. Los métodos de Gilwell fueron copiados en todas partes y las publicaciones provenientes de dicho centro fueron la referencia acreditada y garantía de éxito en la aplicación del método, pero será el próximo día cuando os repase en qué se basaba dicho método y cuál era el esquema formativo del mismo.

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