La formación de los scouters. 1- Los primeros pasos

ScoutingForBoysEl pasado día os contaba que me propongo echar la vista atrás y ver cómo eran los scouters en el pasado y cuál era su formación.

La figura del adulto responsable de un grupo de scouts surgió con la misma publicación de “Escultismo para muchachos”, en 1908. En ella se detallaban una serie de “Notas para los instructores” dirigidas a lo que entonces se denominaban “Scoutmasters” o “Maestre/Maestro scout” (en aquel tiempo sólo existía la unidad de Tropa).

Por supuesto que entonces no existía formación sistemática, ni podía existir pues el movimiento estaba pensado para integrarse en asociaciones ya existentes.

No había reglas rígidas a las que ceñirse sino que, como el mismo BP diría, se ofrecían meras “sugerencias” para que los adultos usasen su sentido común y su imaginación con los chicos y con la ayuda de “Escultismo para muchachos”.

Pero el crecimiento espontáneo e independiente del movimiento llevaría a la organización del primer campamento scout propiamente dicho: el de Humshaugh, en septiembre de 1908.

Dicho campamento no sólo sirvió para lanzar el esquema de modo independiente con los chicos sino también para ilustrar a los adultos (incluso se usaron diapositivas y fotografías como ayuda) en el funcionamiento de un campamento y las actividades scouts.

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Como relata Colin Walker en su fantástica página “Scouting Milestones”, cuando finalizó dicho evento el mismo, BP escribió:

En primer lugar me parece apropiado que los Scoutmasters deban pasar algún tipo de prueba que garantice que son personas adecuadas y apropiadas para enseñar a los chicos. Teniendo esto en mente he diseñado un breve programa con las cualidades deseables:

  • Conocimiento general del manual “Escultismo para muchachos”, especialmente en lo referente a la Ley Scout.
  • Total comprensión del objetivo moral que subyace en la formación práctica mediante el esquema del Escultismo.
  • Carácter personal y consideración suficientes para asegurar que sean una buena influencia moral para los muchachos.007
  • Edad no menor a los 18 años.
  • Capacidad de facilitar algún tipo de local para las reuniones.

¿Y quién determinaría dicha aptitud?
Pues el propio BP lo aclara a continuación, estableciendo tres maneras:

  • La primera a través de un Inspector Itinerante, que en aquellos días era Eric Walker (del que ya os hablé en el artículo de las casas en los árboles).
  • La segunda, por el visto bueno de tres miembros de uno de los Comités Locales.
  • Y por último mediante la aprobación de dos Scoutmasters ya cualificados.

Todo eso era para aquellos adultos que quisiesen incorporarse a finales de 1908, pero…

¿Y qué pasaba con el montón de adultos que ya ejercían como Scoutmasters en los primeros días, y que no eran pocos?

Pues lo único que tenían que hacer era escribir a Baden-Powell dándole los detalles de su labor al frente de alguna de las tropas consolidadas y el mismo BP les expediría su “Certificado”.

descargaBP fue un militar muy atípico que siempre renegó del exceso de formalidad (instrucción militar) y que odiaba la burocracia y el papeleo. Creía en la capacidad individual de sus hombres, y no iba a ser menos con el escultismo.

En aquellas fechas prefirió dejar libertad de actuación a los responsables bajo las líneas generales de” Escultismo para muchachos”. El desarrollo del programa dependía de las cualidades de cada Scoutmaster y de su iniciativa. Ello parecía agradar al fundador, quien veía que de ese modo se educaba no sólo el carácter de los chicos sino que los adultos lo hacían al mismo tiempo.

De hecho constató que:

Donde quiera que voy encuentro evidencia de que nuestro éxito con los Scoutmasters se debe en gran medida a la ausencia de burocracia”.

j-20946Hasta tal punto había libertad, que se diseñaban su propio uniforme y ello hizo que hubiese una increíble cantidad de extravagancias (ya os conté algo al respecto en los artículos sobre el uniforme scout), desde trajes similares a la Policía Montada del Canadá a vestimentas más propias de un espectáculo de Indios y Vaqueros, con guanteletes, fustas, espadas, revólveres o botas de montar con espuelas por doquier.

Y aunque al principio el fundador parecía imperturbable, en 1909 hubo de establecer unas regulaciones mínimas para evitar aquel “circo”.

Bueno, tanta libertad está muy bien pero…

¿Cómo intercambiaban ideas? ¿A quién pedían consejo cuando no supiesen qué hacer?

La respuesta, teniendo en cuenta las condiciones tecnológicas de entonces, resulta obvia.

Por un lado la comunicación directa entre los diferentes responsables, el intercambio de información entre ellos y con el propio BP. El fundador estaba siempre atento para aprender de las experiencias de los demás e incorporarlas al esquema en beneficio de todos y trataba de hacerlas llegar a todos mediante charlas, conferencias y contacto directo con las distintas tropas, a las que visitaba todo lo que podía.

hq gazetteY por otro lado tenemos la aparición, en Julio de 1909, del principal vehículo de información para los “Scoutmasters”, la denominada “Gaceta de la Dirección (la famosa “Headquarters Gazette”, que pasaría a llamarse “The Scouter” en 1923), en la que el propio BP escribió su artículo correspondiente casi hasta su muerte (lo hacía en su columna titulada “La Perspectiva”, de la que podemos encontrar una selección de ellos en el libro del mismo título).

A finales de 1909, Archibald Kyle (que fue el primer Secretario de la Scout Association y “Scoutmaster Jefe”) creó el denominado “Grupo de Formación de Scoutmasters” en la zona de Richmond. Sus miembros debían cumplir al menos un año de servicio y al finalizar establecer su propia Tropa scout. En todo caso dicha idea, aunque útil, no duraría demasiado.

Aun así BP seguía apostando por la autonomía y la frescura, y por ello cuando en 1910 le propusieron elaborar un “Manual de programas” lo rechazó de plano. Deseaba capacidad de adaptación y no reglas fijas, y animaba a los
distintos Delegados y demás adultos a ensayar y compartir sus propias ideas.

bp-bs&gg-07Muchos piensan que en aquella época todo serían desfiles, instrucción y trompetas… y es cierto que en algunos casos era así, porque muchos de los responsables eran militares en la reserva, clérigos o maestros, y por supuesto que cada uno trataría de arrimar el ascua a su sardina (donde por lógica se sentirían más cómodos), pero BP siempre consideró la instrucción como un recurso de los jefes sin capacidad y que contribuía a destruir la individualidad. El método y los objetivos ya estaban bien definidos por entonces.

Por supuesto que, como en todo lo que empieza, hubo muchos fallos: responsables ineficientes o ineptos, faltas y excesos de disciplina, campamentos desastrosos, etc. Es el precio a pagar cuando algo surge de modo tan espontáneo y con tanto vigor como lo hizo el escultismo.

Y no quiero extenderme más por hoy.
El próximo día continuaré revisando aquellos primeros años, con la aparición en escena de los primeros cursos de formación y posteriormente la creación de Gilwell Park.

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