Actividades típicas: educación en movimiento

fogon

El título de este artículo es “Actividades scouts, educación en movimiento” por lo que en primer lugar, creo necesario ensayar una posible definición de “actividad scout” que nos permita ir profundizado y relacionando con otros artículos que he escrito aqui y en “Apuntad Alto!”.

Entendemos por actividades scouts típicas al desarrollo progresivo y secuenciado de la repetición en las distintas habilidades de las llamadas artes scout. Dicha repetición no implica linealidad ya que cada etapa constituye un desafío en sí misma, aunque por ser parte de un proceso complejo siempre será precedente o complementario de otra. Los medios privilegiados interrelacionan juego, trabajo y valores democráticos permitiendo el desarrollo de contenidos y actitudes en los que la reparación no se considera fracaso sino parte del aprender –haciendo y la singularidad se pone en juego para llevar a su máxima expresión el “sistema de patrullas”.

Como todo intento de definición, lo que encontramos es una frase en la que existen una serie de suposiciones y donde a su vez es necesario realizar aclaraciones para obtener un poco de claridad, que nos permita hacer algo… como por ejemplo ¡actividades scouts!. Analizaremos el intento de definición por partes…

“Entendemos por actividades scouts típicas”. Se hace necesario aclarar que lo que viene de la mano de la definición vale para lo que consideramos actividades scouts típicas, tradicionales, comunes a las distintas asociaciones y que se encuentran relacionadas esencialmente con las artes scouts. Es evidente que los scouts también realizan otro tipo de actividades que tienen también muchísima importancia, pero que funcionan con una lógica distinta. BP denominó dichas actividades esencialmente como servicio a la comunidad y ciudadanía (objetivo terminal del movimiento) siendo una de las principales diferencias con las “típicas” el hecho de que son variables y no dependen de un programa de contenidos progresivo determinado.

“al desarrollo progresivo y secuenciado de la repetición en las distintas habilidades de las llamadas artes scout”. En todo proceso educativo (para que sea tal) existe progresión y secuencia. La crítica que se ha realizado al escultismo tradicional con relación a las “recetas” en el sistema de aprendizaje no es epistemológicamente correcta, en tanto que siempre que se enseña o alguien aprende algo existirá una secuencia y progresión cualquiera que ésta sea. En su libro “la comunidad que viene” Giorgio Agamben aclara espléndidamente que el término “cualquiera” no implica indiferencia, sino que lo que podríamos traducir por “sea cual sea importa” ya que, a partir de dar un primer paso se inicia una secuencia y se irán delineando progresivamente un segundo paso y así sucesivamente. El tema no es oponerse irracionalmente a las “recetas” (de hecho algunos dirigentes se jactan de ello como si fuese una especie de bien supremo y una garantía de ser buenos dirigentes), sino poder ubicar que las recetas son la forma cultural privilegiada de transmisión de la técnica, y que si existen variaciones en las secuencias generalmente surgen de la experiencia (releer texto sobre la experiencia en “Apuntad Alto!”) de quien transmite y de quien la ejecuta una y otra vez estableciéndose en el espacio de la repetición momentos de invención y creatividad que posibilitan el surgimiento de lo particular de la patrulla / equipo o lo singular del individuo.

Podemos clasificar – de forma pedagógica- dos tipos de secuencias y progresión. La primera tiene estrecha relación con la Técnica donde los materiales y el tipo de tarea tienen sus reglas específicas producidas culturalmente; la segunda tiene que ver con la organización y secuencia de diversas actividades que sirven de escenario para que dentro de ellas se repita la técnica; esto se ve claramente en cómo BP luego de enseñar algo realizaba juegos u otro tipo de actividades donde se “aplicaba” la técnica, por lo que podemos afirmar que en el Programa de Actividades dentro de los escenarios propiciados por el juego y aventura existe una secuencia donde encontramos una escena dentro de otra, donde la técnica es practicada una y otra vez… pensemos en un juego clásico como “las siete maravillas” o los “juegos de posta” y entenderemos claramente el concepto.

“Dicha repetición no implica linealidad ya que cada etapa constituye un desafío en sí misma, aunque por ser parte de un proceso complejo siempre será precedente o complementario de otra.” Si pensamos en las actividades scouts y a su secuenciación notamos que no existe una linealidad como en otro tipo de actividades – por ejemplo las escolares- ya que en el movimiento scout vamos y venimos para un lado y otro con distintas actividades típicas a lo largo del año, aunque podríamos decir junto con BP que el campamento es el lugar más importante donde se ponen en juego lo aprendido.

Desde el punto de vista de la progresión de contenidos, cada etapa constituye un desafío en sí misma, y el sistema de patrullas permite que convivan en el trabajo chicos que atraviesan distintas etapas lo que hace enriquecedoras a las actividades. Si bien existen conocimientos secuenciados de una forma cualquiera (lo que quiere decir que sea cual fuera importa), como hablamos de procesos complejos podemos considerar que de alguna manera cada actividad es antecedente de la próxima (secuencia) o complementaria (la técnica que se repite en la actividad del campamento y el juego, la escena dentro de la escena)

“Los medios privilegiados interrelacionan juego, trabajo y valores democráticos permitiendo el desarrollo de contenidos y actitudes en los que la reparación no se considera fracaso sino parte del aprender –haciendo y la singularidad se pone en juego para llevar a su máxima expresión el ‘sistema de patrullas´.” Es muy importante entender que en la actividad scout típica se encuentran integrados el juego, el trabajo y los valores democráticos, dividirlos – desde mi punto de vista- es no haber entendido claramente la propuesta de BP. Aprender la técnica (armado de una carpa, hachar leña, primeros auxilios, etc) implica hacerlo SIEMPRE con criterios de seguridad que está implícitos en el proceso… cuando uno aprende donde se arma una carpa, como se hace un fuego, como se toma el hacha de voleo, como se usa una herramienta, etc, implícitamente se aprenden criterios de seguridad, por eso la técnica no se “descubre” a fuerza de accidentes a veces fatales (tenemos accidentes graves en distintas asociaciones) sino que se transmite de uno a otros, del mayor al menor, se practica en los juegos en esa “escena dentro de la escena” que si el dirigente es hábil logra diversión y cubrir las expectativas de los chicos.

El error y la reparación no tienen que ver con los criterios de seguridad sino con el resultado –por ejemplo- del armado de una mesa, que luego de finalizado y al haber quedado un poco flojos los amarres, se los puede volver a realizar hasta que queden como es debido. Es muy interesante observar como la técnica se transmite de generación a generación, lo que hace que grupos scouts suelan ser bastante seguros; cuando esto se corta por la aplicación de otras ideas pedagógicas que se asientan mas en lo variable, los grupos dejan de recordar cómo se hacen las construcciones que los hicieron famosos como puede ser un mástil con 21 colihues (lo que implica un manejo de la técnica muy bueno) y pierden esa experiencia cultural que se transmitía de unos a otros. Esto puede suceder cuando se trata lo fijo como variable, cuando se divide la seguridad del juego y del trabajo, provocando posiblemente el aumento de las probabilidades de accidentes en los chicos y los adultos.

Se agradecen aportes y consideraciones

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