¿Por qué dejar que mis hijos se inscriban en los scouts? – 3ª parte

8400200590_9254d7e004_zSeguimos hoy con el análisis de algunos aspectos que nos permiten valorar nuestro programa educativo.

Algunos padres miran con recelo a los scouts cuando los ven manejar pequeñas navajas, sierras, hachas o simplemente cocinar en un fuego, real o de hornillo. Parecen actividades de un cierto riesgo y no quieren que sus hijos puedan tener algún accidente en su manejo. Esto es algo natural, pero me gustaría que echaseis un vistazo a lo que os cuento a continuación y que quizá os haga pensar un poco distinto.

Os traigo hoy una breve reflexión de Gever Tulley, fundador de la denominada “Escuela del trasteo” (“Tinkering school”) en los EEUU. Se trata de un programa de verano en la que se procura potenciar la creatividad natural de los niños mediante la construcción de cosas. Básicamente los chavales aprenden a manejar herramientas y montar y desmontar cosas, esto es, a jugar y trastear con ellas.International+Boy+Girl+Scout+Meeting+yVZVjT8uToIl

Y como os decía, este manejo de herramientas es algo que pone en guardia a muchos progenitores (en su día ya comenté algunos aspectos referentes a la seguridad en el foro y también en algún artículo en que se mostraba cómo lo abordan los Boy Scouts de América).

En palabras del propio Sr. Tulley:

vivimos en un mundo sujeto a regulaciones en seguridad infantil cada vez más severas y no parece haber límite a lo absurdas que pueden llegar a ser. Ponemos advertencias de asfixia en cada bolsa de plástico, avisos en las tazas de café advirtiendo que… ¡puede estar caliente! Y parece que pensamos que cualquier cosa más afilada que una pelota de golf es demasiado afilada para un niño menor de 10 años”

¿Y eso es malo?

Cuando redondeamos cada esquina y eliminamos cada objeto afilado o punzante del mundo, privamos a nuestros niños de la oportunidad de aprender a interactuar con el mundo que les rodea. Lo mejor que podemos hacer por ellos es educarlos en la creatividad y a aprender a controlar los peligros que les rodean”.

50 cosas peligrosasEfectivamente, cuando trabajamos con un fuego les ayudamos a comprender los principios básicos sobre su combustión, sus peligros, los gases de escape y sobre cómo controlarlo o extinguirlo con seguridad. Cosas que no se aprenden con los juguetes ni las tablets.

Lo mismo ocurre con los objetos afilados. Los chicos son lo suficientemente listos para comprender y practicar las cuatro normas básicas para su manejo. Y sí, a veces alguien se corta… pero así también se aprende. Entre otras cosas a curar bien una herida. Como dice el Sr Tulley (quien también es el autor de “50 cosas peligrosas que debería dejar hacer a sus hijos”):

            “ya saben, son jóvenes y sanan rápidamente”.

En el programa scout siempre hemos sido conscientes de la necesidad de que los chicos exploren y hagan las cosas por sí mismos. Una de nuestras bases pedagógicas es el “aprender haciendo”, pues es el modo de proporcionar una experiencia lo suficientemente llamativa como para que la lección no se olvide nunca.

Existe un dicho que resume esto a la perfección:

Me lo contaron y lo olvidé; lo vi y lo entendí; lo hice y lo aprendí.

img_0110La naturaleza nos ha diseñado para explorar y aprender mediante la acción. Haciendo cosas, construyendo cabañas, pequeños puentes, mochileros, etc…se desarrollan no sólo la iniciativa y la creatividad o el trabajo en equipo, sino también la habilidad manual, la capacidad de visualización espacial, la previsión de problemas así como la solución de los mismos. Con ellos la confianza en sus posibilidades y su autoestima.

Y todo eso les va a ser de utilidad en la vida, sea cual sea su futura profesión.

En el camino de seguro que habrá algún que otro refregón, morado, corte o raspadura, pero nada que no tenga su contrapunto positivo. Y desde luego con la seguridad de que siempre hay un adulto responsable capaz de coordinar y supervisar este pequeño gran juego de aventura que es el escultismo, y velará para que el posible riesgo quede minimizado.

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