Se llama NOMOFOBIA

adicción-al-móvil¿Qué nos estás contando?

Pues eso. Que se llama así al pánico a estar sin móvil (bien sea por olvido, falta de cobertura o de saldo…). La palabreja deriva del inglés (“no-mobile-phobia”) y las alteraciones que genera incluyen ansiedad, estrés y cambios en el estado de ánimo.

Ya os hablé en este artículo acerca de los dispositivos electrónicos en los scouts. Pero hoy quería profundizar un poco en aquellos aspectos negativos como consecuencia de UN DESEQUILIBRIO en su utilización. Todo en la vida tiene sus “dosis” y sobrepasarlas conlleva un peligro.

Nada es veneno, todo es veneno; todo depende de la dosis”  que decía Paracelso (1493-1541)”

Bébete 8 litros de agua mineral de golpe y tendrás una penosa prueba de ello.

Y es que las nuevas tecnologías ofrecen un sinfín de oportunidades que sería de locos rechazar y los denominados teléfonos inteligentes son quizá el mejor ejemplo, pero su uso dista mucho de ser equilibrado.

“¡No será para tanto!, seguro que este artículo es cosa de aquellos anclados en el pasado”

1503260_10152217172224742_1079173823_n

Pues bien, podemos discutir todo lo que queráis, pero habéis de saber que en España el 77% de la población de entre 18 y 24 años padece nomofobia, siendo las mujeres más dependientes que los hombres.

Al parecer un 75% de los usuarios va al baño con el móvil, el 30% lo usa durante las comidas (se hacen chistes sobre dónde va… ¿al lado del cuchillo de postre o de los tenedores?). Incluso el 9% lo emplea en misa.

Nos hemos acostumbrado a ver pasear a las personas mientras mantienen su vista en su dispositivo, hasta el punto de que las relaciones interpersonales comienzan a deteriorarse, y este comportamiento dista mucho de ser sano.

Según Marc Masip, psicólogo y director del espacio “Desconect@” (un programa psicoeducativo que incluye el buen uso de la tecnología y cuya página os recomiendo), los adolescentes son los más expuestos a sufrir este tipo de problemas, en especial aquellos entre los 12 y los 17 años.

Las modas (fruto de agresivas campañas de márketing), las aplicaciones especialmente diseñadas para ellos y la falta de control de los adultos (que como vemos son los primeros en tener problemas; es como darle el puesto de bombero al pirómano, je, je) facilitan el hecho. Y en España no nos podemos descuidar pues tenemos la mayor adicción adolescente (el 21,3%) a internet de toda Europa.111Phone

Todos los jóvenes necesitan pertenecer a un grupo y en el mundo de hoy el móvil se revela como un requisito indispensable. Y además su status en el grupo viene marcado muchas veces por el modelo de teléfono del que se dispone.

El móvil les permite relacionarse con facilidad a a través de la pantalla y eso hace creer a los chavales que tienen más amigos o que están a la última. Creen también que saber utilizar las nuevas tecnologías, pertenecer a más redes sociales o hablar más por el chat les proporciona un mayor status.

Pero con ello la verdadera relación interpersonal queda en un segundo plano, pues no se sienten capaces de expresar sentimientos ni resolver conflictos “cara a cara”.

Y… ¿afecta a todos por igual?

Pues no. Son las personas introvertidas, con baja autoestima, poca habilidad social y de hábitos caseros, los más proclives a sufrir este trastorno. Y las señales de alarma suelen ser comunes: empiezan por aislarse en su cuarto, a relacionarse poco con su familia, o bajar el rendimiento escolar.

Si vemos que  los chicos se ponen ansiosos cuando no les contestan rápido los mensajes, creen oír sonar el móvil cuando no es verdad, o hay que repetirles las cosas porque no apartan su vista de la pantallita…posiblemente estemos ante un problema.

Y hablamos de abuso, pero ¿Cuándo se puede considerar que se abusa?

1965013_10203830018703116_7067341438400561973_nUna vez más la respuesta está en el sentido común. Usar el teléfono para llamar o estar localizable es algo lógico, pero lo cierto es que los jóvenes prácticamente lo usan sólo para chatear y  acceder a internet (bueno y también para escuchar música).

Utilizarlo constantemente en sitios públicos cuando se está acompañado de más gente.

Andar con la cabeza pegada a la pantalla.

O refugiarse habitualmente en él para combatir el aburrimiento…todo esto es ABUSO.

Y para luchar contra ese abuso el ejemplo adulto es fundamental.

Por ejemplo: NO debemos dejar de comer para mirar un mensaje. Somos nosotros los que contribuimos al problema con nuestra actitud, porque somos los primeros en utilizarlo de modo compulsivo.

Quizá sea también que es nuestra herramienta especial para mantenerlos quietos y entretenidos. ¿Quién no ha visto a alguien dejarle el móvil al bebé o al niño pequeño para tenerlo embobado y “sin molestar”?

Eso por no hablar del uso mientras se conduce, siendo la principal causa entre los accidentes de tráfico ocurridos por distracciones o descuidos…y que en España ascienden a más de 30.000 al año.

10422918_685564944851902_8826730990378093925_n

En todo caso cada situación requiere su abordaje particular. Hay situaciones donde habrá que prohibirlo de modo tajante y en otras convendrá ser más transigente

Marc Masip lanza cuatro recomendaciones para evitar que los jóvenes conviertan el uso del móvil en abuso:

  • Es importante que no dispongan de acceso a Internet desde su habitación.
  • Hay que hacerles conscientes del valor y coste de su móvil.
  • Deben dormir siempre con el teléfono apagado.
  • No permitir su uso en comidas, cenas u otras situaciones en que utilizarlo es síntoma claro de mala educación.

Para este especialista, es fundamental que los padres trabajen para evitar que su hijo vea la vida a través de una pantalla diminuta, hay que procurar que descubra el sentido de las situaciones reales de la vida. De hecho, el tiempo de ocio delante de una pantalla de ordenador, tableta o móvil, en niños de 7 a 9 años, debería ser inexistente. También invita a hacer una reflexión a los adultos sobre si el móvil del hijo es en realidad una necesidad o un lujo

los 16-17 años es buena edad para tener el primer móvil“, afirma.

4forges990313evolucion11

Y en lo que respecta a nuestro campo, también a nosotros nos corresponde complementar esa educación.

10501997_259255244283204_4064718744005533987_nEl programa scout incide en el trabajo en equipo, fomenta las relaciones sociales, la resolución de conflictos, la adquisición de confianza y autoestima, y proporciona una alternativa de ocio distinta y saludable. Por ello se revela como una estupenda herramienta a la hora de minimizar los problemas y ayudar a mantener las cosas en el debido equilibrio.

No se trata de que marginar la tecnología sino de educar. De enseñar a los jóvenes las ventajas y los riesgos, con el fin de que el móvil o las redes sociales no acaben desplazando a la familia, los amigos, los deportes u otros entretenimientos saludables.

Y vosotros ¿qué opináis?

Comparte con otros... Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on Twitter0Print this pageEmail this to someone

0 Respuesta a “Se llama NOMOFOBIA”


  • Ningún Comentario

Añade un Comentario