En memoria de José Santiago Triviño. Un Scout.

El pasado 1 de Enero falleció José Santiago Triviño, alma mater durante muchos años del grupo Scout 217 Matterhorn. Y dado que ni él ni yo hemos creído nunca en esa invención que son los dioses, en el único sitio que podremos reencontrarnos es en nuestra memoria, mientras alguno de nosotros le mantenga en el recuerdo.

Homenaje a Santi realizado por su grupo.

Homenaje a Santi realizado por su grupo.

Santiago (Santi para muchos, Triviño para otros) nunca fue una persona fácil. No le importaba. Era una persona buena, y eso le bastaba. Aunque los que tuvimos la suerte de contarnos entre su amigos a veces le decíamos que tenía que moderarse, que limar algunas cosas, él iba al grano. A la raíz de las cosas. Importándole a veces poco las consecuencias que tuviese para él o para su reputación.

Arisco a veces, altanero y orgulloso, sabía que lo mejor que sabía hacer era escultismo. Y lo hacía bien el cabrón. Parecía que la frase esa de BP de “dejad este mundo un poco mejor de cómo lo habéis encontrado” la llevaba grabada a fuego en ese corazón rojiblanco que tenía.

Como Secretario General de Exploradores de Madrid alguna vez las tuve “coloradas” con él. Como coordinador de mi grupo siempre me prestó su ayuda desinteresada. Recuerdo que al comienzo de la andadura de mi grupo no teníamos apenas recursos para algunas actividades, y buscando un albergue (su grupo gestiona un fantástico centro en El Escorial) le pregunté el precio para un campamento de invierno y su respuesta fue, literalmente “vosotros pagad lo que podáis. Solo faltaría que no nos ayudásemos unos a otros.” Ese campamento se lo debemos a su generosidad. Y el campamento de Coca. Y el de Arbillas…. Acabo de volver de ver un campamento que él nos recomendó. Como el Cid, hasta después de muerto…

El problema de la gente como Santiago es que tienen demasiadas cosas en la cabeza. Que si un acuerdo con autobuses para optimizar tiempos y gastos. Que si un seminario sobre escultismo laico. Que si el crecimiento de los grupos. Que si hacer mejor la federación. Y claro, con tantas cosas encima de la mesa siempre quedan cosas por hacer.

Tuve la enorme fortuna de compartir con Santiago no solo el escultismo, si no otros compromisos sociales, y en todos ellos él aplicó su promesa. Independientemente de que fueran políticos, sociales o de cualquier ámbito.

Creo que esa es la mejor lección que nos ha dejado. Aplicar nuestra promesa, nuestra ley y nuestra manera de ser en todos los ámbitos de la vida.

No pretendo dibujar un perfil de perfección sobre Triviño. Como he dicho antes era tozudo, testarudo, orgulloso… se equivocaba. ¡Cómo no! pero este tío era de los buenos. De los que la vida te regala de cuando en cuando.

Una vez que el Ntra. Sra. de Guadalupe, de Scouts de La Rioja, pidió alojamiento para un viaje a Madrid, no tardó ni un segundo en decirme “mándamelos, que algo haremos”. Y lo hizo. Así era Santiago Triviño.

Podría escribir páginas enteras de anécdotas sobre él. Como la exposición sobre el Sáhara, los proyectos en latinoamérica, los viajes de motivación con el programa Juventud en Acción, las zonas de campamento, las negociaciones con los autobuses, … Ninguna reflejaría lo que era charlar con él. Discutir con él. Pasear con él.

Creo que lo mejor que nos dejó es su motivación. Su impulso. Sus ganas. Sus frases como “venga, a apretar los dientes y a tirar pa’lante”.

¡Joder! Qué difícil es escribir algo sobre un buen scout, sobre un hermano, cuando la puta leucemia se lo ha llevado antes de haber podido aprender de él todo lo que queríamos. Al menos lo que yo quería. Porque morirnos todos vamos a morirnos. Pero jode mucho que se vaya gente tan buena y tan perfectamente imperfecta como él.

Si dios existiese, Santiago seguiría entre nosotros. Preparando proyectos. Disfrutando del buen café (sólo, por supuesto) y protestando por un millón de cosas que se podían mejorar. Pero como no existe, nos toca a los demás.

Si alguno de vosotros le conocisteis, simplemente, tomad lo mejor de su ejemplo. Si no tuvisteis esa suerte, preguntadnos por él. Que su ejemplo siga vivo.

desde lo alto del BaobabYo, desde la pena, que es mucha, solo puedo decir aquello que tantas veces me enseñaste. Seguiremos avanzando. Seguiremos acampando.

José Santiago Triviño, tu vida no ha sido en vano, hermano Scout. Se te ha querido, y se te recordará.

Al menos así se ve, desde lo alto de este, hoy entristecido, Baobab.

PD: Si alguno queréis dejarle algún recuerdo, aquí podéis hacerlo.

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5 Respuestas a “En memoria de José Santiago Triviño. Un Scout.”


  • Carlos G. (Puma Sagaz)

    Alejandro,
    en estos días he leido muchas cosas sobre Santi, mucho duelo, mucho recuerdo. Me honra saberme uno de sus amigos y, sobre todo, uno de sus compañeros/alumnos en la vida y en el escultismo. Y, desde ese orgullo, te digo que has afinado maravillosamente bien. Ese que describes fue, es y será Santi. No hay duda. Gracias por tus palabras. Un fuerte apretón de mano izquierda.

  • La verdad es que era una de esas personas que se pueden definir como INCREIBLES. No por que tuviera rayos X, o fuera super elástico. Su poder era, en mi opinión, la humildad.
    Leyendo este artículo me han venido cientos de charlas con él… Pero la que más me ha llegado es la del Albergue… Hace 4 años mi grupo sufrió un cambio drástico, y eramos muy pocos miembros. Sus palabras fueron muy parecidas: “pagad lo que podáis, chicos, de verdad, para eso estamos”
    Eran cosas de él que te hacía replantearte muchas cosas. Este tío llevaba su promesa siempre con él.
    “Siempre sumando, chaval” me decía cuando le preguntaba que tal. Y eso es con lo que me quedo de él, ese es el Santi que yo conocí: El optimista, el prefería sumar a restar.
    Si Dios existiese, efectivamente, él seguiría de campamentos y enseñándonos al resto. Pero como no, solo nos queda seguir los pasos de esta gente que abrieron camino.

  • Gracias Alex por el artículo.
    No pasaba semana sin que Santi y yo charláramos. Poca gente lo sabrá pero Santi colaboraba activamente en el trabajo de fondo que necesita La Roca. Ideas y proyectos han quedado aparcados con su marcha. No quiero creer que todo se pierda y espero que otros Scouts y Guías den un paso adelante y al igual que Santi aporten su granito de arena para continuar aportando información y documentación a la comunidad scout y guía.

    Santi, allá dónde estés, acúerdate de buscar un lugar elevado, con buenas vistas y bajo un cielo estrellado donde se reuna La Roca del Consejo con todos los roqueros que partieron al Eterno Campamento.

    Hasta siempre.

  • En estos días, que se habla tanto de si los scouts tienen que tener carnet o no para serlo, me sigue viniendo a la cabeza un scout como Santi, muchos años dentro del “sistema” y los últimos liderando una opción independiente, indiscutiblemente válida.
    Yo sé, que allá donde esté, se esta partiendo de risa leyendo algunas cosas. Pero no deja de llenarme de tristeza no poder leer sus comentarios al respecto.

    Aprovecho para dejar aquí algo que escribí hace unos días (por si viene a leerlo alguna vez desde el eterno campamento).

    Querido Santi,

    Como recordarás, el 15 de agosto de 1981, moría en la montaña el que, hasta hacía poco, había sido mi guía de patrulla durante tan solo un par de maravillosas e irrepetibles rondas scouts. Con 17 años sentí, por primera vez, el dolor de perder a un referente en esto del escultismo y en la vida en general. Jaime era un ejemplo a seguir, un verdadero scout. Un ícono para todos los que le conocimos en aquellos años. Sé, porque le conociste, que estás de acuerdo conmigo.

    Recuerdo perfectamente mi dolor y mis lágrimas de entonces. Pero nada comparable al que siento hoy, pocos días después de que nos hayas dejado. Tú, que has sido durante los últimos 4 años mi máximo vínculo con el escultismo, mi socio de nostalgias y sueños scouts, mi incasable compañero en el análisis de la realidad política, deportiva, social, local, familiar…. Tú que has provocado mi admiración constante por tu capacidad de lucha y tu constancia en la defensa de ideales, creencias y maneras de vivir. Tú, has tenido otra de esas ideas geniales y has encontrado la manera de comprometernos a todos un poquito más con tus proyectos. Pero me da que te has pasado con las formas, para no variar…

    Te conocí en esos tiempos en los que Jaime era mi guía. Competíamos en los San Jorges, en patrullas de tropas diferentes, de grupos distintos, pero de muy similar espíritu. Cuando llegué al 217, allí estabas tú marcando ya tu impronta, siendo uno de los elementos característicos y especiales del Matterhorn. Siempre me confesaste tu admiración por nuestra patrulla y eso me sirvió para ganarme tu afecto en aquellos maravillosos años 80. Niño… de esculta eres un recuerdo imborrable. Todo carisma, un carácter fuerte e indomable, un incansable contestatario, un defensor de la injusticia, un amante del escultismo y sus formatos. A nadie dejabas indiferente, eras ya un embrión de eso que luego nos tocó “sufrir” a todos.

    Después, salvo algún fugaz encuentro, la vida nos llevó por caminos diferentes hasta que hace unos años, las benditas redes sociales nos juntaron de nuevo. Me bastó poco, para encadenarme a tu magnetismo y sucumbir a tus sueños. Abandoné, para incorporarme de nuevo al proyecto 217, el que había sido mi grupo scout y el de mis hijos durante más de 25 años. Me convenciste en pocas charlas y varios cafés de que mi sitio volvía a estar aquí, de que podía “sumar” y disfrutar de un escultismo arrollador que, indiscutiblemente, llevaba tu marca. Fue una gran decisión y ni yo ni mi familia podremos nunca agradecerte todo lo que ese empujón supuso para nosotros.

    A partir de ahí, disfrutamos de una relación de confianza como nunca conocí. Aquello de la “hermandad scout” por fin era palpable de forma intensa y permanente. Eras mi hermano y lo seguirás siendo allá donde estés.

    Muy pronto, demasiado pronto, llegó tu enfermedad y tuviste que luchar día a día con algo injusto. Algo que, como tú decías, te hacía tener que dejar cosas importantes para atender lo urgente. Pero se notaba poco, eras capaz de muchas cosas, incluso desde la cama de un hospital. Todo estaba bajo control, todo funcionaba. Cierto que no pudiste llegar a todo y ahí quedaron muchos proyectos sin empezar o sin terminar, pero los que se fraguaron gracias a tu coordinación y empuje fueron fantásticos y admirables. Nunca vi nada igual, nunca un grupo Scout fue tan grande (en todos los aspectos), nunca lo imposible fue tan fácil.

    Me quedo con muchas cosas … tus broncas llenas de didáctica, tus ironías, tus guiños, tu generosidad, tu memoria extraordinaria, tu amor por la música (esas viejas canciones scouts que tanto nos gustaban, Silvio y otros tantos cantautores que compartíamos), tu valentía ante los desafíos, tu mal humor con los que no suman, tu indignación política, tu Atleti, …..

    Tu decías que lo importante es SER y ESTAR. Pues que sepas, capullo, que ERES Y ESTÁS por siempre, mientras tu recuerdo siga vivo y tu ejemplo siga dando sus frutos.

    Lo único que no te perdonaré nunca es que no me contestarás a esta carta, que no consigo quitarme la costumbre de buscar tu wasap esperando ese mensaje diario: “¿Estás?”, que no tengo tus peroratas, tus encargos, tus consejos, tus búsquedas de opinión, tus comentarios, tu afecto. Y que se me llenan los ojos de lágrimas cada vez que pienso en todo ello, porque te quiero mucho, chaval, no te olvides.

    Hasta siempre, amigo. Tuyo hasta la médula (ya sabes… el humor que no nos falte nunca). Y espérame, que tendremos que hablar de muchas cosas … compañero.

    Tu hermano: Carlos.

  • Mamá de Iago Llovo Cerezo SPAIN

    Me he enterado hoy que Santiago ya no está en el grupo Scout 217 físicamente. Fue él quien un viernes a las nueve y media de la noche me estaba llamando por teléfono, respondiendo a un mail que le acababa de enviar y en el que solicitaba acogida en el grupo para mi hijo Iago. Me dijo que estaban a tope, pero que él no quería decir a un niño que no. Que hablaría con sus compañeros y me llamaría de nuevo. Efectivamente, tras una larga conversación por teléfono a la hora aproximadamente (diez y media de la noche de un viernes)me estaba llamando y dándome la buena noticia. Recibían a Iago en el grupo. No olvidaré nunca como este señor, que no me conocía de nada, tampoco a mi hijo, se desvivió por convertir nuestra ilusión en realidad. Un viernes por la noche, cuando ya nadie trabaja…
    La atención y dedicación de Santiago (no se me olvidó su nombre porque se llama igual que mi hijo, Iago es Santiago en gallego)me impresionó y llenó de alegría, ya que llevábamos meses buscando un grupo scout que pudiera acoger a nuestro hijo, y la respuesta era siempre la misma. No hay sitio. Su grupo también estaba a tope, pero Santiago me dijo que no quería decir a ningún niño que no. Ilusionados fuimos al día siguiente a la casita de piedra, la sede del grupo Scout 217 y pudimos comprobar que el espíritu y buen hacer de aquella persona que nos abrió la puerta del grupo impregnaba al Grupo Scoutt 217. Muchas gracias a quienes seguís trabajando en él, Santiago sigue con nosotros cada sábado al llevar a nuestro hijo a la casita de piedra, al recibir los mails en los que nos contáis con cariño y detalle todas las aventuras que compartís, al ver como nuestro hijo crece siendo mejor cada día gracias a vuestra filosofía de vida y “brujil” pedagogía. Saludos
    Saludos

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