Buscando la delgada línea roja entre libertad de expresión y respeto

Hace dos días autoricé la publicación de un artículo en el Blog que ha causado un gran revuelo en el mundo scout. Por un lado felicitaciones, por otro gente molesta y más que eso. Me consta que algunos de los hermanos scouts se han sentido francamente insultados por el articulo de nuestro amigo Alejandro.

El primero que debe pedir disculpas soy yo. Yo aprobé la publicación del articulo porque considero que el punto de vista expresado existe en el Movimiento y creí que era buena idea hacerlo visible aun a sabiendas de que cruzábamos una línea roja, yo sabía que seria polémico, por supuesto que si. Como le decía a un compañero que administra otro importante sitio web scout, solicité al dungeon master el nivel de Dios Omnisciente para tener siempre razón pero por lo visto somos muchos los que lo hemos pedido. Debo esperar y, mientras tanto, asumir que cometo errores y tratar de aprender de ellos.

Sois muchos los que habéis expresado vuestro enfado con La Roca, tanto a través de los comentarios como por las redes sociales y en privado. A todos os pido disculpas y os agradezco el retorno pues para nosotros que nos dedicamos de forma altruista a la divulgación escultista, toda opinión es relevante.

En efecto el artículo “No son Scouts” está generando mucha discusión, muchos enfados y desgraciadamente muchos insultos. En lo personal no comparto el punto de vista de mi compañero pero en La Roca defendemos sobre todo la pluralidad y nos guste o no, la opinión expresada en dicho artículo está muy extendida en el movimiento. Los de mi asociación somos más scouts que los de la tuya.

Tenemos un movimiento maravilloso, un modo de vida saludable para la persona, la sociedad y el planeta, pero a menudo pecamos de autocomplacencia y de una facilidad para convertir la historia, nuestra historia, en un camino de rosas donde unos pocos lo hacen o lo hicieron todo.

Los artículos de autobombo son compartidos masivamente por las redes sociales. Los que hablan de un escultismo único, idealizado y generalizado con un único creador, Baden Powell, son mejor aceptado que aquellos artículos que reflejan la diversidad del movimiento y sus actores. El artículo que escribimos sobre Scouts mártires de la dictadura Argentina, sobre los Scouts aportando a los bancos de alimentos o aquellos troperos de la resistencia polaca contra los nazis no han tenido la milésima parte de aceptación que aquella foto de Kate Middleton con una pañoleta puesta.

Y en el movimiento hay algo más que caras bonitas luciendo pañoletas. Hay luces pero también sombras. Al aprobar la publicación de “No son Scouts” crucé una línea roja porque pretendí hacer luz sobre la facilidad que tenemos para levantar muros entre nosotros. Y nada mejor que hablar de las sombras para reducirlas en la luz.

La Roca del Consejo no es un lugar mejor ni peor que otros sitios web, solo tratamos de recoger la diversidad del movimiento y su realidad. Vamos a continuar publicando historias y haciendo entrevistas que no siempre caerán bien. Porque esto que ha pasado no es más que el reflejo de algo que ya sucede en el mundo real. Por lo que a mi respecta le daré dos vueltas a cada artículo y el Equipo de La Roca tendrá que debatir un poco más antes de sacar las publicaciones.

La Roca nació como un lugar plural e independiente y así va a seguir siendo. No siempre acertaremos y probablemente los nuevos artículos continuarán gustando a unos, molestando a otros y serán indiferentes para muchos más. Y si cruzamos líneas rojas que no sea porque nos hemos salido de la senda del respeto sino porque abrimos nuevas rutas y nos adentramos en los mitos, los tabues o el desconocimiento.

Reitero mis disculpas e invito a todos, seáis de la asociación scout y/o guía que seáis, a participar en La Roca y enviarnos vuestros reportajes y noticias. Y por si mis explicaciones no fueran suficientes miren fijamente aquí:

el hipnosapo

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4 Respuestas a “Buscando la delgada línea roja entre libertad de expresión y respeto”


  • Muy estimado «Darzee»:

    Como el heraldo de la jungla que eres, te felicito por llevar y traer noticias del Movimiento sin adulterarlas, al permitirnos a Alejandro y otros más un espacio en tu voz (este foro). Cuando republicaste mi artículo («Mucho más que un pasatiempo»), me previne con mi casco de militarizado a recibir una lluvia de piedras, y mira que nada sucedió.

    Cuando diste voz a «No son scouts» cometí el error de abstenerme de comentar, pues me pareció petulante ser el primero, aunque ―era previsible― a Alejandro sí que le llovería, y pues pequé de omisión. Podemos estar en desacuerdo con la manera en que expone su punto, pero la razón y la verdad deben reconocerse donde estén.

    Como dije hace un par de días en otro foro (ése, de linuxeros), lo que necesitamos quienes hemos abrazado una causa es «menos arena y más realidad»; menos fanatismo y más objetividad si se quiere. El fanatismo ciega; el amor libera.

    En mi particular caso, formado de chico en la Asociación de Scouts de México (federada de la OMMS), donde hice mi Promesa, desencantado del rumbo que ha tomado ahí el escultismo; afiliado ya como padre de familia a una organización militarizada junto con mis hijos (no sé por qué las militarizadas tienen más arraigo en mi país que las escultas, será por la apariencia de elitismo que proyectan); amigo y colaborador de gente activa en varias organizaciones escultas, sean independientes, oficialistas o de la misma ASMAC, no puedo apuntar el índice ni arrojar la tea encendida contra nadie; soy el menos facultado para acusar a otro de heterodoxia. Veo, escucho, callo y, si piden mi opinión, entonces hablo, y siempre advierto que es desde mi experiencia nada más. Ahora siento el deber de hablar sin que me lo pidan, porque antes callé.

    Cierto, quienes estamos fuera de la OMMS no somos «Scouts©». Pero acá decimos algo: «Esculta una vez, esculta siempre». En la militarizada, le decía mis reclutas: «El juramento de cadete que harás ante la Patria y la sociedad no se borrará en el resto de tu vida», y mi señora, que fue lobatera en la ASMAC (antes de la debacle que nos llevó a migrar a otro tipo de institución para nuestros hijos), le decía a sus chicos: «La Promesa es para toda la vida». No, no somos _scouts_ de marca registrada, de los que salen bonitos en las fotos y aparecen en la tele. Somos ‘escultas’, sea vestidos de paisano o con pañoleta; aun yo, aunque en la militarizada hice mi juramento de cadete, bajo el uniforme gris y las botas sigo siendo (además y desde antes) esculta.

    Hace no mucho, en este mismo blog nos recordaron las seis características que debe mostrar una organización juvenil para ser considerada esculta. Esculta como se traduce en nuestro hermoso español, _escoteiro_ en portugués, _pfadfinder_ en alemán, etcétera. El mismo Método fue ideado por B-P como una alternativa pedagógica para las organizaciones juveniles que ya existían y existirían, no como carta fundacional de una nueva institución que acaparara todos los _copyrights_. En todo el mundo existen millares de organizaciones juveniles militarizadas, religiosas y escultas gracias al camino formativo que abre el Método y su ejemplo de éxito en los primeros decenios del siglo xx. Pero ser _scout_ (you know, in English), es otra cosa, y en eso Alex tiene toda la razón: hay que circunscribirse a las reglas, metodologías (que no el Método, porque ése es uno solo), cuotas, etcétera, etcétera de una asociación agregada a la OMMS.

    El problema está en otra parte (y es lo que debí responder a Alejandro cuando era el oportuno): lo que a muchos nos ha enfriado el amor por la OMMS y algunas de sus asociaciones nacionales, es la tendencia que muestran éstas de desapegarse el Método, hasta el punto de que algunos dirigentes digan (cito de este mismo blog) «el escultismo mola, pero B-P apesta». Sí, como dice Alex, la lealtad es incondicional; yo mismo lo he afirmado tajante en mi propio blog. Si eres leal al _scouting©_, debes aceptar también esas disposiciones de tu asociación nacional que divorcian el programa del Método. Si eres leal al escultismo… Bueno, tu conciencia es la brújula, y lo único que se podría reprochar es no actuar en consecuencia de ello.

    «Darzee»: te pido, te suplico, que no dejes de dar voz a todas las voces que hablan razonablemente, en fidelidad a su conciencia y en términos decentes, aunque sepas que su mensaje le pisará los callos a más de tres. Si alguno de esos tres se molesta por las voces disonantes y tiene el suficiente amor por el escultismo, con los fundamentos necesarios, tiene todo el derecho de replicar, y merece que se le dé aquí el mismo espacio. Pero los celotes, los fanáticos, los que tienen una visión reduccionista del escultismo y confunden la trompa con todo el elefante; ésos, son quienes no deberían venir aquí a ensuciar el debate.

    Con un apretón de mano izquierda,

    Mario Calderón.

  • Gracias @Mario por tu apoyo. Tengo por costumbre levantarme después de caer, me han dicho que es buena costumbre así que sigo avanzando.

    un abrazo!

  • «Siempre listos para servir», «Darzee», aunque no veo en que haya servido, más allá de una palmada en el hombro para ti y para Alex (aunque de pronto mi TLDR parezca lo contrario). Aprovecho la coyuntura para abrir un paréntesis donde mencioné la tendencia a despegarse de El Método, que quisiera unir a la metáfora ésa del yogur.

    Si preferí llevar a mis hijos a algo que no se pareciese siquiera al escultismo, más exactamente, al _scouting©_ como lo promueve la ASMAC (siendo que ahí nos formamos su madre y yo), es porque sí, la marca vende, pero no siempre la marca garantiza calidad; vaya, ni siquiera la autenticidad del contenido. Puedo ver los ingredientes de Danone (claro que también se vende aquí) y otras grandes marcas, ver los de un producto semiartesanal hecho en las afueras de mi ciudad, y tómala que este gran desconocido sí afirma estar hecho con leche y bacilos, mientras que aquéllos, con toda su gran presencia y estética de imagen (sean el auténtico Danone o sean otros grandes jugadores que en términos de Alex habrían de considerarse grandes espurios), son sólo fécula y saborizante.

    Dime, Alex ―perdona la temeridad, pues no sé de qué vaya ahora el escultismo en la ASDE, pero en la ASMAC se ha vuelto pura fécula―: ¿qué es un producto lácteo sin leche? ¿Qué el azúcar sin calorías, Natividad sin Jesús, el escultismo sin El Método? Son pajas, hermano. Es entretenimiento idiota, sin alma, sin futuro, sin nutrientes para el crecimiento de los chicos. Lo dejo así de corto porque ya lo dije completo en mejor ocasión.

    Así que, siguiendo con la metáfora, cundió en mí la desconfianza por las grandes marcas, y ante la sospecha natural por las pequeñas desconocidas, mejor llevé a mis hijos lejos del refrigerador de los yogures. Encontramos que el jocoque (el fermento lácteo mexicano tradicional) nos cayó mejor, aunque no sea dulce ni cremoso. Volviendo de la metáfora, encontramos que las seis condiciones referidas en mi comentario anterior, estaban más vivas en una organización que ni de lejos se siente esculta, que considera incluso una ofensa ser llamada tal, que en el escultismo «de patente». Qué pena tener que alejarse a leguas del _scounting©_ para redescubrir el ‘escultismo’… Punto final. Vale, buen sueño para todos, que acá pasa de la medianoche.

    Mario Calderón.

  • Hola Mario.
    Gracias por tus comentarios… y por ponerte en mi lugar. No sabes lo “divertido” que ha sido recibir tantos y tan “cariñosos” comentarios tras el artículo.

    Estoy bastante de acuerdo contigo… Un buen análisis sería ver si “al yogur” le queda leche… analizar los fallos del Scouting (como tu le dices) y quizá encontraríamos alguna de las causas.

    Y gracias por la defensa de la libertad de expresión y de pensamiento, frente a quienes, precisamente, confunden la trompa con el elefante.

    Incluso aunque alguno piense que he faltado al respeto expresando mi opinión, me alegra saber que hay quien, incluso dese el debate, la valora y defiende que se pueda seguir haciendo.

    Ten por seguro que así lo haré. No se dónde, pero así seguiré haciéndolo.

    Gracias, de veras, Mario.

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