Una Navidad distinta

pesebre

Ese sábado de Diciembre al volver de la caminata en la que habíamos descubierto las bellezas ocultas del arroyo que surca nuestra ciudad, nuestro dirigente –el Rafa- nos comentó que el P. Néstor Navarro le había preguntado si los Scouts estaríamos dispuestos a organizar el Pesebre Viviente que se realizaría el día 23. Nuestros rostros se iluminaron y no hubo mucha discusión, decidimos que esa Navidad sería distinta para todos.

Diaguitas y Tehuelches nos abocamos al diseño de un Proyecto acorde para la ocasión, en el que invitábamos a las otras ramas a participar activamente del evento. Luego de un pequeño debate diagramamos la construcción del pesebre con troncos y amarres, rescatando del viejo libro de BP una técnica para entretejido de paja por medio de telar; nos serviría para un techo a dos aguas que abrigue a los actores principales. Era muy claro que entre todos iríamos a cortar esos pastos parecidos a paja que se encontraban en los baldíos aledaños a la parroquia, cortaríamos los troncos, haríamos los encastres, prepararíamos el lugar. Algunos interrogantes surgieron en la conversación: ¿Quiénes serían los Reyes Magos? ¿Quién María? ¿y los pastores? ¿y las canciones? ¿Y el relato?. Preguntas que acercaban, que movilizaban a  cada uno de nosotros a ubicarnos en algún rol que nos gustara. Si bien faltaba un tiempo para la puesta en escena, ya en los inicios del trabajo saboreábamos la aventura aún no vivida, un sueño común nos movilizaba junto a un dirigente que más que “Insignia de Madera” era un Maestro Scout, con un deseo firme de provocar en sus muchachos la sed de aprendizaje.

El 23 de Diciembre nos encontró a todos desde la mañana temprano trabajando en el pesebre. Salimos juntos a cortar el pasto, nos dividimos el trabajo de construcción entre quienes armaban la estructura del pesebre y los que armaban el telar para entretejer los pastos. Luego del montaje, en pequeños grupos nos dedicamos a pulir el guión, practicar las canciones, preparar la escenografía, el audio y la iluminación. La puesta en acto fue sencilla y  emotiva; cada uno de nosotros nos sentimos satisfechos, y el P. Néstor como los que asistieron al “Pesebre viviente” nos felicitaron, inyectando un plus de alegría por la tarea realizada.

Pasaron muchos años para entender qué es lo que había sucedido durante esa Navidad, pequeño testimonio de lo que sábado a sábado, en campamentos y salidas, un grupo de muchachos vivíamos al encontrarnos en el grupo scout para hacer realidad algunos de nuestros sueños y dar cauce a los deseos de aventura. Cuando vivimos las experiencias difícilmente poseemos la distancia y los conocimientos necesarios para reflexionarlas en toda su dimensión, por eso algunos años mas tarde  como adultos nos damos oportunidad de buscar y encontrar  posibles respuestas sobre la invención del escultismo,  en mi caso ellas son más cercanas a la poética que a  los paradigmas de producción educativa  cognitivos – comportamentales que se erigen como uno de los modos de control social en este siglo XXI recientemente inciado. Dicho modelo no deja de recordarme a Aldous Huxley en su libro “Un mundo Feliz”  donde relataba una sociedad en la que por medios tecnológicos se ejercía el control político, económico, biológico y social de los hombres generándose una falsa felicidad impuesta, que poco tenía que ver con la singularidad de las personas y mucho con su manipulación.

Prefiero entender el “Gran Juego” como un modo de producción social y vincular inédito creado por Baden Powell, que encuentra un nombre propio en la denominación “Sistema de patrullas” , al que podremos releer desde distintos conocimientos para enriquecer la perspectiva y comprender mejor su funcionamiento, pero sin abandonar los fundamentos. En el presente artículo iremos en dirección de enriquecer la perspectiva, pero esto supone el conocimiento de los fundamentos por parte del lector.

Sistema de patrullas y comunidad:

Generalente tenemos una idea distorsionada de lo que significa “Comunidad”, por eso erramos en nuestras prácticas sociales y educativas, ya que se suele identificar a la Comunidad con la idea de una Totalidad rebosante en plenitud en la que todos son Uno y viven felices. Si meditamos seriamente lo que esto significa, no tardaremos en darnos cuenta que nuestro mundo maravilloso es como el de Huxley, porque implica  la anulación y el aplastamiento de lo propio por lo común, idea totalitaria que anula la diferencia. Entonces ¿qué sería una comunidad?.

Roberto Espósito –filósofo italiano- hace tiempo emprendió el trabajo de tratar de dar luz al concepto de comunidad, encontrándose que la mejor manera de evitar los malos entendidos es utilizar como referencia la composición de la palabra en su asepción original del Latín. Una de las primeras puntos a tener en cuenta es que las comunidades siempre son pequeñas, fundándose alrededor de un vacío, de una carencia, de una falta. El humano no es solo, necesita del cum (con) que lo dirije al encuentro con el munus (lo común, los otros) bajo la forma simbólica del don que no espera nada a cambio y se constituye como un deber. Podemos encontrar este sentido en la formación de los distintos “grupos informales” como las “pandillas” a las que hace referencia Baden Powell, en donde se ingresa a partir de una carencia y renuncia a lo propio constituyéndose lo común en lo menos propio de la persona. El socius hace referencia al contrato, a la regulación  e institucionalización de las relaciones entre las personas, y cuando este predomina nos encontramos con la muerte del munus. Puede existir socius sin munus, o el munus introducir un socius con el que se encontrará en tensión (lo que no implica algo en sí negativo, sino una tensión que puede ser productiva)

El “grupo natural” no es un grupo de chicos que se encuentran en la esquina. Cuando se instituyen  determinado tipos de relaciones (liderazgo, sentidos comunes, identificaciones) dejan de ser agrupamientos espontáneos y pasan a conformar un socius – generalmente contracultural – en un arco que va desde el pequeño grupo que se articula a partir de un consumo particular (música, deporte, tóxicos, etc) a las llamadas “tribus urbanas”. Si tomamos en cuenta la noción de participar con otros como una forma de renuncia al propium, podremos entender mejor como a partir de los grupos que proveen identidades fragmentarias pueden suceder cosas maravillosas, pero también cosas que generan horror.

La invención genial de Baden Powell fue crear un socius (el sistema de patrullas) en dirección a la comunitas, partiendo de los chicos que ya tenían grupos conformados a los que denomino “pandillas” (con un socius en funcionamiento) y para los chicos que estaban en busqueda de encontrarse con quienes vincularse. ¿Por qué el socius del escultismo se dirige a la communitas? . La comunidad que se funda a partir del grupo de amigos se sostiene en la cautela y la simpatía que abriga las diferencias ; mi “presencia en el otro” hace comunidad, el repartir reponsabilidades a la mayor cantidad de muchachos  puede ser leído como una forma concreta en la que cada uno pueda construir un lugar propio, singular, dentro del espacio común. El Sistema de patrullas no anula las diferencias, trata de dar lugar al munus y al  propium de cada uno de sus integrantes.

En esa Navidad distinta con la que iniciaba el texto, podemos observar como desde el socius del sistema de Patrullas se apunta en dirección al don con el cual se conforma la communitas. El deber que caracteriza la pertenencia a un grupo abrió paso a la aparición del  munus que se puso en juego en las construcciones y el montaje;  el propium tuvo lugar en cada una de las actividades que se distribuyeron, cercanas al deseo y a las inquietudes de cada uno de nosotros. Estuvieron quienes gustaron construir juntos el pesebre, quienes prepararon las canciones y la ejecutaron con sus guitarras, quienes pusieron en juego sus dotes artísticas en los distintos papeles que requería la escenificación.

Tejiendo vínculos:

En el escultismo existen diversos modos de generar comunidad siendo centrales el servicio a los demás, el compromiso social y la técnica scout . El sistema de patrullas como invención de BP  facilita el entramado de los distintos muchachos dando lugar a lo comun de la patrulla  y a lo propio de cada uno de sus miembros. La vivencia de las actividades (en especial del campamento) se constituye en un modo particular de producción de vínculos forjados a partir de “las artes del scout”.

En “escultismo para muchachos”  BP hace referencia a los hombres de los bosques, los aborígenes; a la capacidad creadora de quien puede construir con sus propias manos su destino, modelo distinto a la lógica posmoderna del consumo. Hace poco tiempo en un trabajo de mi profesión definía al artesanado como “aquellas personas que a partir del ejercicio de un arte particular elaboran por su propia cuenta  objetos singulares o seriados en cantidades pequeñas a partir de materiales adquiridos en el mercado, obtenidos de la naturaleza o de su propia elaboración. El artesanado utiliza una escasa cantidad de máquinas y herramientas pudiendo incluso fabricar parte de las mismas;  como condiciónes particulares en este tipo de tarea podemos señalar el deseo por la obra, la satisfacción  obtenida en su realización y posterior reconocimiento, la posibilidad de impresión de un sello personal que caracteriza cada uno de sus trabajos.” . Definición no muy lejana a lo que los scouts hacemos cotidianamente en nuestras actividades sabatinas, campamentos y salidas: construcciones y artesanías de distinto tipo con elementos que obtenemos de nuestro contacto con la naturaleza, utilización de escasas herramientas elaborando algunas de ellas para facilitar la tarea, deseo decidido para diseñar y culminar nuestras obras, satisfacción obtenida al gozar de ellas junto con los compañeros de ruta, satisfacción de que otros reconozcan nuestras obras, posibilidad de dejar nuestra marca personal en cada uno de nuestros trabajos.

¿Por qué el modo de producción artesanal – en nuestro caso las artes scouts” – son generadoras de vínculos? A diferencia de otros tipos de producción, en el modo artesanal se decide qué producir, con quienes hacerlo y los tiempos destinados a dicho trabajo. Si pensamos en la “Navidad distinta” con la que inciaba el texto podemos observar que del debate desarrollado en el grupo se elige aceptar el pedido, y a partir de allí se trabaja en el proyecto de lo que se quiere hacer. En el diseño de “la obra” el grupo tuvo en cuenta la disponibilidad de tiempo de cada uno de sus miembros, de la misma manera que la dificultad de quienes tenían inconvenientes para realizar el trabajo a determinado ritmo; en nuestro caso dicha dificultad se relacionaba con aquelos que aprovecharían la ocasión para aprendeher los amarres y la técnica del telar, en otras oportunidades este punto estuvo relacionado con quienes tenían dificultad con el ritmo de trabajo por algún tipo de minusvalía. Cada uno de los participantes mas allá de los conocimientos técnicos comunes (o a aprehender) que hacían referencia a la construcción del pesebre (lo común), trató de ubicarse en los lugares en los que el don a los otros coincidía con algo del propio deseo que lo impulsaba y que quería desarrollar (lo propio). Es muy clara la vinculación entre lo que calificamos como modo de producción artesanal y la idea de comunidad que a partir del lazo de amistad, abriga la diferencia.

El modo de producción característico del escultismo no se configura como un hecho educativo enajenante (en el que el sujeto pierde su propia identidad) como generalmente ocurre en el  modelo de producción de saberes de la escuela. Al no existir la “cosificación” de las personas , las relaciones que se establecen entre los sujetos que comparten la tarea no ocultan  relaciones de dominio-servidumbre que generalmente se hallan veladas en la currícula de un Programa Educativo determinado[i]; los conflictos que se producen entre las personas son singulares y permiten intervenir para la invención de soluciones que son particulares y acordes a la red simbólica que se entreteje entre los distintos actores. En el hecho educativo que producen “las artes scouts”, son los propios actores quienes estabecen las pautas para regular el  trabajo, haciendo viable la inclusión de los distintos miembros en función de sus características;  ubicándose la técnica como terceridad mediadora entre las personas, más allá del rol que ocupe cada una de ellas en el Gran Juego.

En sentido general entendemos por arte a “cierta virtud o habilidad para hacer o producir algo”, siendo lo común a las distintas “artes” el estar ligadas a distintos modos del hacer. Esto es claro en “la poética” de Platón donde encontramos la utilización de la palabra “arte” para distintos quehaceres humanos que perdura aún en nuestra época, cuando escuchamos decir “cocinar es un arte”. Heideger establece una ecuación en la que coloca en una serie la Verdad = Creación = poesía = arte, haciendo referencia a que todo arte es poesía que revela la verdad del sujeto por medio de la realización de la obra, considerando a lo artesanal como un camino intermedio entre el “Arte puro” (Bellas artes) y la producción de mercancías. Podríamos decir que las “artes scouts” nos brindan la posibilidad de ese camino intermedio en el que es posible incluir la singularidad del sujeto, favoreciendo que algo de su verdad sea revelada; lamentablemente muchas veces se le presta poca importancia a las “especialidades” que son el lugar del propium por excelencia, la posibilidad de que alguien encuentre ponga en juego algo del orden de la construcción de su propia verdad. En la “Navidad distinta” cuando construíamos el pesebre y nos ocupábamos de nuestros roles, cada uno de nosotros se duplicaba en la obra, ponia algo de sí fuera de sí para reencontrase en ello. Con la puesta en escena pudimos contemplar y encontrarnos con el pequeño mundo que habíamos creado con el plus de reconocimiento por parte de la comunidad de la que formábamos parte.

Las características de las “artes scouts” nos acercan al concepto de sublimación como modo particular de satisfacción orientado  a partir de las vías delsaber hacer característico del escultismo, que adquiere su forma en una técnica abierta a la creatividad e invención; facilitando una doble vía de reconocimiento: el personal y el comunitario. Las “artes scouts” permiten encontrar un espacio de lo común, pero a su vez invitan a que pongamos en juego el propio deseo, la creación de un sello personal.

En nuestra época la niñez y juventud crecen fuera del amparo que los Ideales brindaban en otros tiempos, encontrándose en un serio riesgo de aplastamiento y extravío a partir de las falsas soluciones del consumo que ofrece el mercado. Quizás no existan muchos lugares como los grupos scouts a los que un chico o una chica puedan dirigirse, participar en lo común, y “rescatarse” de la situación que viven a partir de algo de lo propio, que ponga límite a los falsos espejismos. Cada sábado puede ser “una Navidad distinta” para muchos, no depende solamente de los chicos, gran parte de la responsabilidad es de los dirigentes que son los “guardianes del juego”.

 

Bibliografia:

 

  • Baden Powell. “Escultismo para muchachos” Ed Scout Interamericana
  • Espósito Roberto. “Communitas”. Ed Amorrortu 2005

“Immunitas”. Ed Amorrortu  2005

  • Freud Sigmund: “Pulsiones y destinos de pulsión”. Ed Amorrortu

“Introducción al narcisismo”. Ed. Amorrortu

  • Martín Heidegger: “Poesía y verdad”. Ed. Fondo de cultura económica 1978
  • Phillipps Roland “El sistema de patrullas” Ed Scout Interamericana
  • Platón “Diálogos. Ión o de la poesía”. Ed. Porrúa 1998
  • Recalcatti Masimo. “Las tres estéticas de Lacan”. Ed Del Cifrado 2006
  • Wild Horacio. “El sujeto en los dispositivos artísticos artesanales”. Ed. Vergara
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