¿Estarías dispuesto a abrir tu local scout a los desahuciados?

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ABBE PIERRE-24×30-1999” by Studio Harcourt – Studio Harcourt Paris (http://studio-harcourt.eu/). Licensed under CC BY 3.0 via Wikimedia Commons.

¡Amigos míos, socorro! Una mujer acaba de morir, congelada, en el bulevar Sebastopol de Paris, en su mano cerrada la carta de desahucio con la que fue expulsada ayer mismo. Cada noche son más de doscientos, acurracados bajo la helada, sin techo, sin pan, más de uno casi desnudo. Ante el horror la casas de urgencias ya no son urgencias!

Escúchenme: En tres horas los dos primeros centros de acogida acaban de crearse. Uno bajo una tienda de campaña frente al Pantheon, la otra en Courbevoie. Ya están a rebosar, hay que abrir otros.

Es necesario que esta misma noche, en todas las ciudades de Francia, en cada barrio de Paris, haya pancartas en los balcones, bajo cada foco, en cada puerta dónde se ofrezcan mantas y una sopa caliente, una pancarta con estas simples palabras: Tú que sufres, seas quien seas, entra, duerme, come, retoma la esperanza, aqui se te ama.”

Sé que me repito. Os lo conté en febrero pasado y también en 2007 cuando falleció Abbé Pierre, fundador de los Emaus, diputado de la asamblea francesa héroe de la Resistance y scout.

En aquel invierno de 1954 Henri Groués, más conocido como Abbé Pierre, lanza esta terrible llamada de atención. Han pasado apenas diez años desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y aún hay miles de personas sin hogar, sin trabajo, sin la posibilidad de darle cobijo y alimento a sus hijos en un país aún devastado. Aquel mensaje radiofónico cala hondo y la gente se vuelca por los desahuciados. Miles de puestos improvisados ofrecen refugio, un plato caliente… Las donaciones no se hacen esperar e incluso llegan desde fuera del país: Charles Chaplin dona dos millones de francos y explica: “No es una donación, es una devolución. Pertenecen al vagabundo que fuí, al desahuciado que encarné.”

Sin embargo la Asamblea Nacional, el parlamento francés, rechaza la petición del Abbé Pierre, también diputado, para destinar un millón de francos al drama de los sin techo y construir las cités d’urgences, viviendas sociales para los más desfavorecidos.

Dos años después, vuelve un invierno muy duro. Estamos en 1956 y un bebé que sobrevivía con sus padres en los restos de un autobus muere congelado. Abbé Pierre escribe una carta abierta al ministro de la vivienda, Maurice Lemaitre:

Señor ministro, un bebé de la cité des Coquelicots, en Neuilly-Plaisance falleció por frío en la noche del 3 al 4 de enero, durante el discurso en el que usted rechazó la creación de las viviendas sociales. Mañana es el entierro, deseo que nos acompañe.

Y aunque pueda parecer increible, el ministro de la vivienda acude al funeral y junto a Abbé Pierre camina tras el minúsculo féretro blanco de aquel pobre infante. Poco después el parlamento francés desbloquea diez millones de francos y se comienza la construcción de las viviendas sociales conocidas como Grand Ensembles.

Cualquier diria que esto sucedió ayer. Familias desahuciadas por no poder pagar, bebés incluídos, y a la calle, niños que pasan hambre. No hablamos del tercer mundo ni de la posguerra sino de la España del siglo XXI.

Y cientos de locales scouts repartidos por todo el país. ¿Estarías dispuesto a abrir tu local scout a los desahuciados? ¿Serías capaz de hacer un cartel como entonces propuso Abbé Pierre “Tú que sufres, seas quien seas, entra, duerme, come, retoma la esperanza, aqui se te ama.” ¿Serías capaz de contactar la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y conocer los casos más cercanos a tu casa?

Son muchísimos los Scouts que estos días se han volcado con los bancos de alimentos. ¿Seremos capaces de dar un paso más?

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