Gaza, una guerra muy cercana

artistas palestinos convierten el humo de los disparos en arte

artistas palestinos convierten el humo de los disparos en arte

Hace varias semanas que quiero escribir esta entrada pero la verdad es que me cuesta. Todos hemos visto las terribles imágenes de la guerra en Gaza, todos hemos oído sobre el número de heridos, de muertos… A mi esta guerra eterna me coge de cerca, de muy cerca y por eso me cuesta aún escribir sobre ella.

Mi primer encuentro con este conflicto tuvo lugar en 1995. Ese año participé en la organización de un proyecto internacional de Scouts de España: el Campamento 3 Culturas, sobre el tema de la tolerancia y la educación intercultural. En un ambiente sano de puro escultismo nos encontramos con adolescentes, Scouts y no Scouts, de España, de Palestina, de Israel, y de Marruecos. Éramos musulmanes, cristianos manoritas, judíos, agnósticos y católicos. Éramos españoles, marroquíes, israelíes, argentinos y apátridas. Si, apátridas pues los Scouts palestinos que asistieron llevaban pasaporte israelí sobre el que estaba escrito que el poseedor del pasaporte no era ciudadano israelí.

Parte de los participantes del Campamento 3 Culturas de ruta por Sierra Nevada

Parte de los participantes del Campamento 3 Culturas de ruta por Sierra Nevada

Fueron días de mucha emoción y de mucha sorpresa. Desde el primer día los jóvenes descubrieron que eran más las cosas que los unían que los que les separaban. Se cayeron muchas ideas preconcebidas sobre lo que es un musulmán, un europeo, un judío o un palestino y en aquellos días surgieron amistades que aún permanecen casi veinte años después. Pero pese al buen ambiente del campamento, a la excelente relación que forjamos entre nosotros, todos éramos conscientes que afuera el conflicto continuaba. Con salir fuera del campamento te dabas cuenta: aparcados a unos centenares de metros, allí, en mitad de la sierra, en una carretera que sólo llevaba al campamento y a un chiringuito, los coches de alta gama del Mossad, presentes para supervisar la seguridad de los israelíes asistentes.

Con María, cantando "Todo cambia" de Mercedes Sosa

Con María, cantando “Todo cambia” de Mercedes Sosa

A mi me sirvió para aprender mucho sobre nuestro mundo. Lo primero para darme cuenta de lo que era la diplomacia. Durante un día entero estuve en dos teléfonos de forma simultánea, a un lado la oficina de Scouts de Marruecos, al otro la sede de Unicef España. Transmitiendo y traduciendo lo que uno y otro lado me decía. ¿Tratando de conseguir algún tratado importante? En absoluto. Mi única tarea de aquel día era conseguir que los participantes marroquíes consiguieran su visado a tiempo para embarcar en el avión.

Y vaya si lo conseguimos, de madrugada, pero lo conseguimos y yo aprendí que la diplomacia no es cosa de buenos o malos, de éxitos o fracasos sino de voluntades. No fueron los únicos. De los participantes palestinos sólo llegó la mitad y sin materiales comunes… Y eso, tras larguísimas conversaciones con el embajador español en Israel y con nuestro cónsul en Jerusalén y de estos con las autoridades israelíes. Los que fueron autorizados a venir nos contaban con desolación como los demás se quedaron en el aeropuerto Ben Gurion, al pie del avión.

Entre aquellos adolescentes no estaba la voluntad de pelearse, ni de odiarse por unos estereotipos. Vivían su realidad, si, y eran conscientes del mundo en el que vivimos. Recuerdo el día que una llamada telefónica anunció a uno de los chicos palestinos la muerte de un familiar por el ejército israelí. La realidad entró violentamente en el campamento sin embargo no consiguió fracturar el deseo de paz y convivencia que vivimos.

El conflicto palestino israelí siempre ha estado ahí. Estuvo antes de que yo me diera cuenta, estuvo antes de que Facebook nos permitiera compartir imágenes de Scouts con niños ensangrentados en brazos.

La cuestión es, ¿está en nuestras manos detenerlo?

Celebrando nuestra Asamblea de Naciones Unidas, lo que queremos para nuestro mundo

Celebrando nuestra Asamblea de Naciones Unidas, lo que queremos para nuestro mundo

Empezaré por contar que pese a que #BringBackOurGirls fue trending topic, aquellas pobres chicas continúan secuestradas.

Compartimos fotos, videos y noticias en las redes sociales porque compartimos opiniones y sentimientos pero hay que ir más allá. Hay que parar esta guerra. Y para eso es necesario también comprender que todas las imágenes que se comparten no tienen porque ser de esta guerra. Ya lo vivimos con los disturbios recientes en Venezuela, donde algunas imágenes compartidas fueron tomadas de otros conflictos.

Detener la guerra. La presión social y la presión económica.

Para detener esta guerra necesitamos algo más que imágenes en facebook. Las declaraciones cómo la de Scouts de España son un primer paso. Las peticiones y recogidas de firmas, las campañas como la de Scouts de Argentina o las manifestaciones, más grandes, más pequeñas, son fundamentales. Hay que reaccionar y movilizarse. No sería la primera guerra que detiene la opinión pública. Aprovecha cualquier encuentro con tu diputado, tu alcalde o tu concejal de barrio para pedirle que se manifeste por la paz y haga algo.

Lo segundo es la presión económica. Si, el boicot económico. ¿Pero a quien? Lo fácil es boicotear a las empresas israelíes, y no me parece mala opción, pero hay que ir un paso más allá. ¿Sabíais que España es el séptimo fabricante mundial de armas?

La industria española más boyante, la que no sale nunca en los medios de comunicación pero que ha conseguido colocar uno de los suyos en el gobierno de España, la todopoderosa industria armamentística española. La misma que fabricaba hace poco aquellas terribles bombas de racimo con las que nos horrorizamos hasta tal punto que conseguimos que las Naciones Unidas las prohibieran…

¿Y como boicotear una empresa a la que no le compramos?

La iniciativa “Banca Armada” lo explica mejor que yo:

la vinculación entre el mundo financiero y la industria militar es mucho más estrecha que la existente en el resto del mundo empresarial. Esto se debe a dos hechos, que caracterizan de manera especial a la industria de la guerra en España:

(a) el primero es generalizable a cualquier tipo de comercio de exportación, porque ninguna empresa inicia una venta al exterior sin que una entidad de crédito financie y emita una certificación que le dé seguridad en el cobro de la operación, lo que se agrava por la ley que regula las exportaciones de material militar al considerarlas secreto de estado y cometerlas a un estricto control, porque supuestamente pueden afectar a la seguridad del Estado;

(b) el segundo tiene que ver con la dependencia de las industrias militares del Estado español y del Ministerio de Defensa, dado que es el principal y único cliente. Es el secular vicio de carencia de liquidez del Estado central y el consiguiente retraso en el cumplimiento de los compromisos de pago que se atrasan eternamente en el tiempo. Esto obliga a las empresas a buscar en la banca una financiación que permita soportar los aplazamientos que en muchos casos superan el año, gastos de financiación que, evidentemente, acaban repercutiendo sobre el coste del producto, es decir, el arma.

Los dos casos obligan y demuestran la existencia de una estrecha vinculación comercial entre la banca, las industrias militares y también los diferentes ministerios del Estado español implicados en las autorizaciones de las exportaciones militares. Pero al mismo tiempo, existe un tercer factor que también entorpece el conocimiento exacto de los datos del sector industrial militar ligado a las exportaciones de armas. Nos referimos al secretismo que rodea toda la producción y comercio de armas, lo que ampara en mayor grado a las entidades bancarias que no facilitan información sobre sus operaciones, escudándose en el secreto bancario vigente. Aún así, existen países que sí que informan de las exportaciones de armas y de la banca que ampara tales operaciones.

Así es. Con tu cuenta bancaria, con tu nómina y con tus ahorros (quien los tenga) alimentas conflictos en el mundo.

Así es. El país que más voluntarios exporta es también uno de los que más conflictos armados alimenta. Imaginad que todos los scouts cerramos nuestras cuentas bancarias en estos bancos…

Contra la guerra pero no contra un colectivo

Indudablemente no puedo dejar de sentirme identificado con el pueblo palestino, abandonado por los británicos, por Siria, por Kuwait y otros países del entorno y víctima de un atroz genocidio por parte de los sucesivos gobiernos israelíes. Ignorado por la comunidad internacional como tantos otros pueblos que no tienen nada que ofrecer a cambio. Sin embargo no debemos generalizar y acusar a los judíos de ser exterminadores. Porque lo único que conseguiremos es extender el genocidio fuera de Gaza y convertirnos nosotros también en verdugos de inocentes.

Como bien me recordaba recientemente un gran amigo judío que hice en aquel campamento, no dejemos que el odio que engendra este conflicto nos nuble y nos haga tomar partido por uno u otro bando y demonizar el otro porque así comenzó uno de los más grandes genocidios de la humanidad.

Si en algo tuvo éxito Hitler fue en hacer ver a la gente que los judíos y los gitanos no eran personas “como las demás”, no tenían que tener los mismos derechos que los demás. ¿Os suena? Si, algo así está haciendo el estado de Israel con el pueblo palestino pero eso no debe ser óbice para que nosotros despreciemos al pueblo judío. El antisemitismo es algo muy arraigado en Europa, y noticias como las que recibimos constantemente hacen que germine de nuevo.

Tanto el académico israelí que dijo que violar a las mujeres palestinas los disuadiría de atacar a Israel, como aquella Diputada, también Israelí, que habló de matar a las madres de los terroristas palestinos o los comentarios de Faouzi Barhoum y otros acerca de matar judíos son viva muestra de el odio irracional en estado puro que vomita este conflicto y esa es otra lucha en la que los scouts nos debemos implicar.

Un palestino no es un terrorista como un judío no es un genocida.

Quiero recordar que esta guerra la perpetran y la mantienen los dirigentes, no así los ciudadanos palestinos e israelíes, muchos de los cuales trabajan, en algunos casos mano a mano, en favor de la paz. Nos llega mucha información, pero no por ella verídica o fiable. Lo importante es ser capaz de informarse de una manera veraz y sobre todo tratar de mostrar un apoyo a la Paz ya que inclinar la balanza demasiado hacia uno u otro lado sólo sirve para argumentar la guerra.

Los Scouts podemos hacer mucho por la Paz. Y no sólo los Scouts Palestinos o Israelíes. Plantéatelo.

He terminado este texto gracias a la inestimable ayuda de mis compañeros del Campamento 3 Culturas que me han ayudado a enfocar de manera más amplia el tema. Gracias especialmente a Desi, Saad y Pablo.
Imagen inicial de Tawfik Gebreel, uno de los artistas palestinos que convierten el humo de los disparos en arte. Las demás fotos son del Campamento 3 Culturas de 1995.

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2 Respuestas a “Gaza, una guerra muy cercana”


  • Gracias por escribir. Es difícil poner palabras al horror.

  • Tupaye Stbme UNITED STATES

    Muchas gracias por este artículo tan intensivo y revelador. Pocas veces he leído un artículo tan acertado sobre este conflicto.

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