Los Campamentos de Verano, una experiencia inolvidable

Llega el tiempo del verano, se anuncian los campamentos scouts y llegan las dudas de los padres. ¿Estará bien mi hijo sin mi? ¿Serán responsables al cien por cien los monitores? ¿Comerá bien? ¿Tendrá frío y llorará por la noche? ¿Perderá sus cubiertos y se preocupará?

Todo lo que desaparece reaparece

Todo lo que desaparece reaparece

Entonces el padre y la madre deciden buscar información en la llamada prensa seria y…

monitores de aspecto poco aseado, de estrambóticas ideas y con un muy pronunciado sentido de la temeridad.

Es una frivolidad confiarle a un chico de 18 o de 20 años la integridad de una criatura de 5 o de 9.
Además, ninguna idea de la civilización culta y ordenada progresa en estos campamentos de verano: ningunas maneras sociales, ningún refinamiento, ningún deseo de mundo mejor.

La experiencia de los campamentos, de las colonias o de los “caus” -tan dramáticamente populares en Cataluña- tiene como fin de trayecto una moral 15-M, y su estética. Tal vez haya padres que con eso se sientan satisfechos, y naturalmente tienen derecho a educar a sus hijos como juzguen conveniente.

Todas estas y más barbaridades las encontramos hace algún tiempo en el diario El Mundo.

En principio pensé escribir el artículo dirigiéndome al autor pero me temo que su escala de valores desciende hacia profundidades nauseabundas e inmorales a las que ningún ser humano debería bajar y no voy a ser yo quien baje hasta allí para convencerle de que está equivocado.

No, escribo este artículo porque artículos que hablan de los campamentos de verano o de los scouts con total desconocimiento de causa podemos encontrar a cientos. Estas palabras que escribo son para esos padres que adoran a sus hijos, que quieren para ellos lo mejor, que tienen dudas razonables porque lo más preciado de sus vidas va a estar unos días bajo el control de terceras personas, y que además leen El Mundo (lo cual no parece, a priori, incompatible) 😉

No os dejeis engañar por un tipo con una verborrea fácil y que probablemente no haya visto más campamentos que los de Viernes 13 y los albóndiga en remojo. Quien haya visto estas películas encontrará bastante similitud con los argumentos de Sortres y sabrá que están muy alejados de un campamento scout.

Pocas cosas se recuerdan con más añoranza y felicidad como un campamento scout. Niños y niñas desde los seis años hasta jóvenes de veintiuno conviviendo como una gran familia y descubriendo juntos lo sencillo y maravilloso que es convivir en la naturaleza. Para los más pequeños es el momento de desarrollar su autonomía y maravillarse con lo que son capaces de conseguir por si mismos.

Para los más grandes es un el momento de descubrir lugares, gente, realidades y sensaciones que no conocían y que incorporarán importantes aspectos en su forma de ser y de pensar.

¿Monitores irresponsables?
Los Scouts es un movimiento abierto a todos e igual que hay inútiles en política, en la sanidad o en prensa también tenemos nuestra pequeña cuota de metedores de pata profesionales, no hay porqué negarlo, somos parte de la sociedad, también recibimos algunos aspectos no tan ideales. Eso sí, por cada adulto irresponsable que he conocido en los Scouts había más de un centenar de jóvenes voluntarios, capacitados y entregados.

¿Quien puede pensar que un joven cabeza loca va a preferir irse de campamento antes que irse de juerga con los amigos? Un monitor scout que se lleva a tus hijos de campamento lleva meses planificandolo. Ha buscado sitios de campamento, los ha visitado para comprobar su idoneidad, ha solicitado los permisos pertinentes, ha desarrollado un programa de actividades en función de las necesidades educativas de sus chavales y del Método Scout.

Y no lo ha hecho sólo sino como parte de un equipo de trabajo llamado Consejo de Grupo o Kraal, jóvenes como él, quizás más mayores, algunos con más experiencia o formación, otros con menos, algunos quizás más puestos en unos temas concretos pero todos con algo claro: Todos están ahí con el propósito irrenunciable de hacer escultismo.

Ahora bien, si para vosotros, padres, ser joven significa ser un irresponsable o tener ideas estrambóticas ya no hay nada que más que decir.

  • La mayoría de los monitores scouts son jóvenes.
  • Escuchan la misma música que otros jóvenes,
  • Visten como los demás jóvenes,
  • Pueden llevar piercing como muchos de su generación o llevar los pelos así o asá,
  • Tienen amigos jóvenes y se van de marcha con ellos cuando pueden.
  • Tienen ideas propias acerca de la vida, la política o el planeta igual que los demás.
  • Tienen sus dudas, sus reflexiones y comenten errores, igual que los demás.
  • No son héroes aunque posiblemente a tu hijo si que se lo parezca.

    No todos los grupos scouts son iguales pero la diferencia no radica en la bondad o en la maldad, en lo blanco o lo negro como si la vida fuera una película de Disney.

    De la misma forma que la diversidad cultural enriquece a la humanidad, la diversidad en las formas de practicar escultismo hacen que lleguemos más lejos que nadie. Sólo queda que vosotros, como padres, encontréis el grupo scout más adecuado para vuestros hijos.

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