Nueva serie colaborativa en La Roca: Los scouts y los niños etiquetados – medicados

Desde mediados del siglo XX se ha producido un notable acrecentamiento en la clasificación de distintas patologías o enfermedades mentales, esto se debe principalmente a tres razones que no pueden ser entendidas de forma separada.

exclusion

• La aparición y cada vez mayor generalización del uso de psicofármacos, y por ende el desarrollo de la industria farmacéutica, que en la actualidad financia a muchos de los más influyentes psiquiatras que son los que definirán qué es salud o enfermedad.

• El viraje de la concepción global fenomenológico – estructural hacia el protocolo de conductas y la idea de “tastorno”, definidos por la Asociación Americana de Psquiatría, por voto de sus miembros a través de las propuestas que los mismos elevan, postura que podría decirse hegemónica y que en estos momentos está siendo seriamente cuestionada.

• El paradigma cuantitativo donde la estadística pasa a ser la base de lo que se considera científico o no (no se cuestiona el protocolo que supone una idea de “normalidad” arbitraria) para homogeneizando tratamientos psicofarmacológicos y conductuales.

Como correlato nos encontramos en un momento histórico donde una parte importante de los niños posee una “etiqueta” psicopatológica que marca determinado “trastorno” que generalmente es abordado psicofarmacológicamente y con alguna técnica conductual sin tener en cuenta entre otras cosas las historias personales y los contextos familiares y sociales en los cuales se van desarrollando, operando la “etiqueta” como una especie de “previsibilidad” de sus distintas manifestaciones que llama a interpretarla a través de los ítems propuesto por el manual psicopatológico: “Si es un Déficit de atención entonces:”. La subjetividad queda por fuera y a la persona se la define por la “etiqueta” quedando la singularidad aplastada por ella.

Si tenemos en cuenta el “etiquetado” de los trastornos mentales (exceptuando las discapacidades motoras, el síndrome de down y el retraso mental) los que ya estamos un poco grandes podemos darnos cuenta que en la escuela o en el grupo scout en el que crecimos hace unos cuantos años, muchos de nuestros compañeros de aventuras hoy serían considerados patológicos y posiblemente serían medicados. Ellos pudieron realizar su paso por el movimiento (y la escuela) a veces con alguna dificultad pero al no existir una “etiqueta” que funcionara a manera de “identidad” que los representara, nuestros viejos dirigentes fueron adaptando casi naturalmente su paso por las distintas ramas o secciones de acuerdo a sus posibilidades, desarrollando especialidades, adaptando la progresión, con la comprensión y el amor al otro que siempre ha caracterizado a gran parte de los voluntarios que elijen ser dirigentes scouts y dedicar parte de su vida a que otros, los niños y jóvenes, puedan elaborar un proyecto para sus vidas, cada uno de acuerdo a sus posibilidades.

Un mundo más inclusivo

En las últimas décadas también se han producido una serie de cambios en los sistemas educativos de muchos países y por ende, esto tiene su impacto indirecto en el movimiento scout. Tomando como ejemplo Argentina, se produjo un pasaje que va desde las “escuelas especiales” cerradas – donde se agrupaban los niños por distintas patologías para realizar su ciclo escolar- a un paradigma integrador; en el que gran parte de los niños participan de estas escuelas “especiales” y de las escuelas comunes, junto con otros niños y con el apoyo en aula de docentes integradores. En algunas provincias se produjo un viraje aún mayor cambiándose el paradigma integrador al paradigma de la inclusión que suenan parecidos pero que no son lo mismo. En el paradigma integrador los niños que se preparan en “escuelas especiales” deben adaptarse al sistema educativo común con la ayuda de docentes integradores, lo que implica que quienes no reúnen algunos requisitos continúan en las escuelas “especiales”; en el paradigma de la inclusión existe un único sistema educativo en el que participan los niños y jóvenes apuntando a que desde el mismo se busquen y den respuestas a cada uno de los participantes, adaptándose la escuela para atender a los que tienen distintas necesidades educativas.

Con estos sistemas se ha producido un avance con relación a los derechos de los niños y jóvenes otorgándoles una mayor participación en lo social a quienes antes estaban excluidos de la cotidianeidad de los intercambios y la posibilidad de desarrollarse con otros que no tenían una patología. Esto evidentemente impacta de lleno en el movimiento scout, donde a la población que nombraba en primer lugar (la de aquellos que posiblemente serían diagnosticados y medicados en la actualidad) se le agrega la demanda de las familias de niños y jóvenes que por su complejidad en otra época directamente estaban excluidos de la posibilidad de participar no solo del movimiento scouts sino también de la escuela… son aquellos que tienen una mayor dificultad producto de su estructura mental, aquellos que antes estaban directamente excluidos de los sistemas.

Una serie de preguntas desordenadas se pondrán sobre el tapete al momento de evaluar cuál es la posición que conviene al movimiento scout en ésta época, dada su especificidad:

• El escultismo ¿es para todos? ¿cuáles son sus límites?… lo que nos lleva entre otras cosas la discusión sobre la cuestión de los Derechos del Niño y su relación con una Organización como la nuestra.

• ¿Escultismo sólo para chicos sin problemas? ¿escultismo integrador? ¿Escultismo de extensión o “Malgré tout”? ¿distintos formatos de escultismo?

• La seguridad y el riesgo para sí y para con los demás en las actividades scouts

• Una propuesta pedagógica ¿para todos igual?

• ¿Qué decir de la formación del dirigente?

• ¿Qué consideraciones técnico – profesionales deben ser tenidas en cuenta por el grupo scout?

• ¿Qué decir de las Herramientas para el trabajo?

Estas preguntas y algunas respuestas que se nos ocurran (que vale aclarar son opinables) trataremos de abordar junto con un grupo de dirigentes que participa activamente de “La Roca”. Desde ya están invitados a acercarnos sus experiencias.

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