La vida de un joven scout judio durante la WWII (1ª parte)

Este post ha sido traducido libremente y extraído de la web Thanks to Scandinavia. Desde nuestro punto de vista histórico actual, a veces no valoramos cuan útil fue el escultismo y el guidismo durante periodos de conflictos bélicos. Os traemos una historia de un scout judío danes durante la Segunda Guerra Mundial.

Este post está basado en el artículo escrito por Leo Goldberger y publicado en la primavera de 2011 por PRISM: An Interdisciplinary Journal for Holocaust Educators (Una revista interdisciplinar para educadores sobre el Holocausto), que es una publicación de Azrieli Graduate School of Yeshiva University. El artículo esta complementado con escritos de Liv Grimsby, miembro del equpo de Thanks to Scandinavia, quien entrevisto al señor Goldverger en 2012. En este artículo, Goldberger describe su experiencia como refugiado en Suecia durante la Segunda Guerra Mundial. También analiza las formas en que  la memoria individual y colectiva cambia a través de la evolución de la investigación y el paso del tiempo.

Leo_Goldberger_2007

Leo Goldberger en 2007

Leo Goldberger, Ph.D. profesor emérito de psicología clínica en la Universidad de Nueva York, ha investigado y escrito ampliamente sobre la privación sensorial, el estrés y su afrontamiento. Fue editor de Psychoanalysis and Contemporary Thought, una revista interdisciplinaria y autor del libro “Rescue of the Danish Jews; Moral courage under Stress” (1987, NYU Press), que fue galardonado con el “Merit of Distinction” por la Anti-Defamation League. El Dr. Goldberger, consultor para diversas organizaciones del Holocausto, fue fundamental para asegurar el bote de rescate danes, ahora en exhibición permanente en el Museo del Holocausto de Estados Unidos. En 1993 el Dr. Goldberger fue galardonado con la Orden Ridder af Dannebrog por la reina de Dinamarca en reconocimiento a sus muchos servicios a favor de las relaciones danesas americano.

El trauma que todos los judíos daneses experimentaron durante los días de la redada perpetrada por los nazis en Dinamarca en 1943, consistió principalmente en tener que enfrentarse a una situación inesperada y potencialmente mortal . Había que tomar unas medidas rápidas y decisivas , con el fin de ocultar y en última instancia,  huir a algún lugar – ¿pero cómo? ¿a dónde? Estas eran , por supuesto, las cuestiones candentes . En esta coyuntura , la unidad familiar se encontraba bajo una fuerte presión . Las familias fueron rotas en su mayoría . Se pensó que  la única solución eran los escondrijos separados para los distintos miembros de las familias . Algunas matrimonios decidieron dividirse, marchando el cónyuge judío fuera de Dinamarca, y quedando el otro en el país. .

La preocupación por la forma en que la familias estaban sufriendo, afectando tanto a Dinamarca como el resto de Europa, por la política nazi, era el día a día de todos los judíos. . La pregunta de “por qué” se encontraba a menudo en la mente de los niños. Su capacidad de comprender las razones de todo el tumulto o la preocupación y la desesperación de sus padres estaba muy limitada. En testimonio posterior incluso niños de 4 años recordaron estos momentos aterradores de preocupación, mientras se aferraban a sus muñecos o mantas como único medio de seguridad. Aún más preocupante , al menos para los muchos niños que se quedaron atrás , fueron las preguntas: ¿Por qué me enviaron a vivir con extraños ? ¿Durante cuánto tiempo voy a estar solo?

El hecho de que muchos niños se quedaron atrás en Dinamarca comenzó a saberse solo hace cinco años, gracias a la investigación de archivos realizado por el historiador Sofie Lene Bak (2009) del Museo Judío de Dinamarca en Copenhague. La estimación es que más de 100 niños, desde bebés hasta adolescentes, se quedaron atrás con sus amigos no judíos, conocidos o desconocidos. Ante el temor de un futuro incierto, con la escalada de poder de los alemanes en Europa, los padres sentían que sería más seguro para sus hijos el que se quedaran atrás, a pesar de la angustia y el dolor de la separación. Uno puede imaginar la difícil situación de los padres, ya que se vieron obligados a tomar estas decisiones fatídicas. En algunos casos tomaron sus decisiones basándose en el falso rumor de que los bebés que lloraban eran tirados por la borda al cruzar a Suecia. Estos padres no tenían conocimiento de la práctica habitual, aconsejada por los médicos, de sedar a los niños más pequeños, mientras esperaban a bordo de barcos de pesca (Sofie Lene Bak, 2009).

Nuestro apartamento en Dinamarca se encontraba en un edificio ruinoso en el centro del casco antiguo de Copenhague, a pocos pasos de la Gran Sinagoga, donde mi padre era uno de los dos jefes de cantores. Una vez que la ocupación comenzó en Dinamarca, el futuro y la seguridad de las familias judías, así como las de los daneses, no quedaba claro. Como el resto de los edificios, el nuestro tenía su propio refugio antiaéreo improvisado en el sótano, donde pasamos muchas noches incómodas y ansiosos de escuchar el ruido de las bombas y los cañones antiaéreos, seguido por el “ulular de las ambulancias, el estruendo de los camiones de bomberos y, por fin, el gemido de la sirena indicando que se podían abandonar los refugios.

Leo Goldberger con el uniforme scout

A eso de las 3:30 de la mañana del 29 de agosto de 1943, la ley marcial fue fatídicamente declarada  en Dinamarca. Los alemanes tomaron unos 150 rehenes, en su mayoría daneses destacados, incluyendo una docena de judíos. A diferencia de los otros funcionarios judíos en la lista de detención, como el Dr. Max Friediger, el rabino jefe de la Gran Sinagoga, mi padre sintió que no debía responder a los fuertes e incesantes golpes en la puerta de casa. Afortunadamente un vecino de arriba vino en nuestra ayuda gritando a la Gestapo que los Goldberger  no estaban en casa . Así que mi padre se salvó del internamiento en un campo de tránsito local y posterior transporte a Theresienstadt, el destino de los otros judíos detenido esa noche.

Un mes más tarde, el plan de una redada general fue filtrada por un oficial alemán de alto rango, George F. Duckwitz. Una advertencia urgente fue emitida en la sinagoga durante las primeras horas del 29 de septiembre, unos días antes del Rosh Hashaná,  en 1943. La voz se corrió rápidamente en la mayor parte de la comunidad judía. Sólo se contaría un par de días para preparar una escapada antes de la confrontación temida con los nazis, que se esperaba que ocurriera durante las Altas Fiestas. Rápidamente nos tuvimos que decidir qué pertenencias podríamos llevar, objetos de valor, los candelabros de Shabat, el álbum de fotos familiares y documentos importantes. Otras preguntas nos preocupaban: ¿Pagamos el alquiler de nuestro apartamento o lugar de trabajo? ¿A quién debemos entregar nuestra casa o negocio para su custodia? ¿Por cuánto tiempo?
La ansiedad y la confusión tuvo su efecto y desafiaron incluso a las familias más resistentes. Algunos pudieron llevarlo bastante bien. Muchos otros, sin embargo, no sabían qué hacer ni a dónde ir . Con el nivel de ansiedad cada vez mayor, hubo personas que experimentaron casos de parálisis absoluta , mientras intentaban encontrar un lugar seguro . Algunas familias estaban tan desesperadas que algunos miembros llegaron al punto del suicidio (se conoce el caso del suicidio masivo de una familia de 13 miembros, incluidos los niños ) .
Familias judias llegando al Campo de Concentración de Theresienstadt

Familias judias llegando al Campo de Concentración de Theresienstadt

Otros simplemente esperaron pasivamente a una especie de liberación. Muchos judíos sin familia fueron capturados en el Jewish Old Age Home , situado en el patio de la sinagoga abandonada a toda prisa , y fueron brutalmente detenidos y arrojados al interior de los vagones denominados “prairie wagons durante las horas en que la ciudad de Copenhague dormía . Estas personas bajaron de los vagones y fueron introducidos por la pasarela de un enorme barco de transporte alemán anclado en el puerto. Fueron transportados porsteriormente en vagones para ganado a la ciudad checa de Theresienstadt, donde morirían más de 50 judíos daneses en su campo de concentracíón.

(…continuará…)

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