Etica y estética en las construcciones scouts

construccionEn materia de construcciones existen dos días que son particulares en un campamento scout: el de inicio y el de finalización; el primero de ellos es pura potencia, posibilidad; nuestra atención se encuentra ocupada en el armado de nuestro lugar tal como lo hemos planificado, ese espacio natural que se convertirá en nuestra casa durante los días de acampe. En el día final, dejamos el lugar tal como lo encontramos, y las construcciones se desarman para volvernos a casa. Nuestros scouts y nosotros hemos vivido una nueva experiencia que seguramente dejara  huella en nuestra historia.

Existen claras diferencias entre el acampe scout y otro tipo de experiencias de vida en ambientes naturales, como pueden ser el pasar unos días de camping en una playa, en sierras o montañas. Al recorrer un campamento scout luego de su armado, nos encontraremos con una serie de construcciones: cocinas, mesa y bancos, lavabos, portadas, leñeros, cercos, mástil, baños, duchas, depósito de residuos; también podemos encontrarnos con construcciones especiales como puentes, mangrullos, y otras. No se trata de un simple armado utilitario, ya que sería mucho menos trabajoso el llevar mesas de camping y mecheros de gas, de la misma manera que sería menos trabajoso cocinar para todo el grupo, que permitir que los chicos cocinen su propia comida (a partir de la rama scout).

En el campamento scout implícitamente se hallan presentes la estética y ética del movimiento ¿Cómo podemos entender esto?, haciendo un poco de historia sin quedarnos en que Baden Powell fue solamente un militar inglés… imagen achatada de quien pudo haber sido muchas cosa, pero seguro no fue chato. En “Las dos vidas de un héroe”, Bill Hillcourth hace referencia al ambiente en el que fue criado el pequeño “stephe”, que podríamos calificar de vanguardia en relación a la época. Uno de los amigos de la familia, al que se le consultaba por la educación de BP, fue el conocido John Ruskin.

Teórico y crítico de arte, John Ruskin ejerció una enorme influencia en la creación de la hermandad prerafaelita, conformada por un grupo de artistas pictóricos que proponen una vuelta a la pintura medieval, hasta Rafael (de allí su nombre) siendo sus temas preferidos el ideal medieval expresado en los ciclos del rey Arturo, los caballeros de la mesa redonda, hadas, duendes e historias fantásticas; unido a una poética y perfección de las formas pictóricas como respuesta a una época de creciente deshumanización, invitando a nuestra sensibilidad a sumergirse en mundos y valores perdidos. La estética prerafaelita no es tan extraña a nuestra época, basta leer los libros o mirar las películas de “El Señor de los Anillos”, “Narnia”, “Harry Potter” y entenderemos de qué se trata esta referencia; y si no hemos visto o leído ninguna de estas obras, como diría BP “pregúntenle a sus muchachos”.

John Ruskin plantea en sus libros una estética y ética que uno de sus mayores admiradores tratará de llevar adelante: William Morris, creador del movimiento art & crafts (artes y oficios). ¿En qué consiste esta estética y ética? En primer lugar en el rechazo entre la diferencia entre arte y artesanía que se produce en la modernidad; si uno se toma el trabajo de leer a Ruskin por ejemplo en “las siete lámparas de la arquitectura” el planteo es muy sencillo, en una catedral barroca todo es arte, las cerámicas, los bancos, el techo ¿Quién podría decir que es más importante la escultura que se encuentra dentro de la Iglesia que el resto de la obra? Si tomamos en cuenta que la diferencia entre arte y artesanía se establece a partir de que en la modernidad se comienzan a dar los procesos de producción en serie (manufacturas), relegando a lo artesanal como un “arte menor”, es comprensible la segunda gran proposición del movimiento art & crafts (1) que es el rechazo a los métodos industriales de trabajo, proponiendo el regreso al medievalismo en la arquitectura y las artes aplicadas; esto implica un modo de organización particular del trabajo en talleres donde los artesanos trabajan en conjunto, y la propuesta del trabajo bien hecho que sea del disfrute de los que lo adquieren como de quienes los realizan. En la propuesta educativa de los artesanos lo que encontramos es que la educación artesanal siempre transita por la transmisión popular, de maestro a aprendiz, de padres a hijos, de hermanos mayores a menores, entre vecinos…

Habiendo introducido en los párrafos anteriores, algunas ideas respecto de la influencia directa de Ruskin, los prerafelitas y la influencia indirecta de art & crafts en Baden Powell, les propongo nuevamente volver a las construcciones del campamento scout solicitándoles un esfuerzo para ubicar el por qué la afirmación de que en las construcciones de campamento se encuentra implícita la estética y ética del movimiento.

En el campamento scout los cubiles, rincones de patrulla, base taller, Kraal, espacio de los dirigentes, espacios generales; realizan una operación estética caracterizada por la utilización de las “artes scouts” permitiendo que cada uno de los lugares se construyan artesanalmente pensando en la comodidad de los que van a utilizarlo, y en el disfrute de quienes lo visitan. Las construcciones en el campamento scout armonizan con el medio natural transmitiendo parte de la filosofía del movimiento en la que se convive en y con la naturaleza, utilizando aquello que ella nos brinda para hacer habitables -como pequeños artesanos artistas- los lugares por los que circularemos. Los criterios no son simplemente utilitarios, ya que podría comerse en el piso, pero en la estetización del ambiente optamos por construir mesas firmes, probamos su firmeza, valoramos la belleza de un buen amarre o la colocación de un bulón de madera construido para la ocasión; de la misma manera que quien sabe construye con quien está aprendiendo porque toda la tarea de construcción es un gran taller de trabajo, donde se enseña y se aprende, donde lo soñado y planificado es puesto a vista de todos.

Con la habilidad de las manos:

No podemos hablar de “artes scouts” sin hacer referencia a aquello que facilita que lo soñado y planeado sea posible: las manos. Recuerdo que hace unos años un amigo dirigente me pidió que leyera del conocido libro “El Gran Juego” de Aristeguieta Gramcko, un punto muy bello donde escribe sobre “la mano creadora”; allí el autor trata de dar respuesta a una pregunta que se realiza: “¿por qué que Baden Powell eligió la mano y no la lengua? En otras palabras, la capacidad de hacer antes que la capacidad de hablar. En esto es notoria la sabiduría contenida en el Gran Juego para desarrollar la personalidad del niño”.

Aristeguieta Gramcko se pregunta y se responde, y aunque podamos acordar en líneas generales en lo que dice, pareciera que para responder lo que se pregunta hace falta un esfuerzo mayor, que va más allá de incluir – como lo hemos hecho en el punto anterior – personalidades y movimientos de la época que influyeron sobre Baden Powell (Ruskin, Prerafaelitas, art & crafts), buceando más profundamente y reduplicando la apuesta para intentar responder por qué la pedagogía scout se basa en el desarrollo de la técnica.

Un primer punto sería refrescar algunas cuestiones de la historia, para recordar que fue el filósofo griego Anaxágoras el primero que planteó la importancia de la mano en el hombre, otorgándole a ella el papel fundamental en el proceso de evolución que culmina con el desarrollo de la palabra y el pensamiento. Generalmente creemos que primero pensamos y despues hacemos con las manos… pues bien, para Anaxágoras (y aun hoy en los sistemas educativos de distintas culturas originarias) es a partir del hacer uso de la mano que se desarrolla el aprendizaje, un “aprender haciendo” que no se vincula a la “Escuela nueva” sino a la más vieja de todas… Caramba. ¡Que problema para los pedagogos scouts!

Federico Engels, afirma en su libro “La dialéctica de la naturaleza” que gracias a la especializacion de la mano el hombre se diferencia del mono; aparecen las herramientas, y con ellas la acción transformadora de la naturaleza mediante el trabajo. Sin la mano hubiese sido imposible que el cerebro se hubiera desarrollado, porque en el hacer – productivo surge la conciencia y a partir de ella es posible pensar las condiciones para obtener un producto y sus resultados prácticos, luego se evidencian las leyes de la naturaleza para que puedan ser entendidas, comienza la interrelación con otros, porque el trabajo se articula con los demas posibilitando la cooperación.

Sabemos que los órganos de lo sentidos trabajan de forma combinada y que cada uno de ellos es una zona fronteriza entre el interior y el exterior, donde no es claro que es lo que está dentro y que está fuera. De los cinco sentidos: Vista, oído, gusto, olfato y tacto; por medio del tacto realizamos acciones transformadoras en la naturaleza; el resto de los sentidos se reordenan a partir del que hacemos con nuestras manos, y cuando trabajamos con ella es como si lo que está dentro toma forma en el afuera por mediación de nuestras manos.

Hay dirigentes scouts que sostienen que el conocimiento se basa en la experiencia –que incluye la repeticion- confundiéndola con empiria (1); planteando un ideal de hombre (y de niño) sin cultura, el cual podría inventar todo ¡hasta el lenguaje! Este error gravísimo que se comete desde algunas pedagogías se cimenta en la destrucción de la cultura y las tradiciones como constructoras y depositarias de saberes transmisibles que son acumulados durante distintas generaciones para pasar de una a otra del maestro al aprendiz, de padre a hijo, de hermano mayor a hermano menor.

Estas pedagogías plantean que donde se producen los saberes existe una especie de sujeto ideal donde el aprendizaje se produce vía una “experimentación” excenta de conflictos, que da siempre buenos resultados. Generalmente acompañan su pensar educativo con una crítica a las costumbres, tradiciones y rituales scouts (o de cualquier otro tipo de agrupupamiento), y a la continuidad que se produce por ejemplo en sostener los nombres de las patrullas, los usos y costumbres … en fin, lo que se llama cultura grupal y que evoluciona sola, que no puede ser eliminada por un decreto del Programa Educativo.

Los defensores de este “cognitivismo inocente” – que desde mi punto de vista tanto daño ha hecho al escultismo- suponen que todo puede “descubrirse” e “inventarse” en el momento, ya que las reglas son previas (apriorismo) y pueden ser descubiertas por el cerebro… Esto constituye la máxima negación de la cultura que puede ser posible. Recuerdo una clase de antropologia cultural donde el docente explicaba la diferencia entre el hombre y el animal, y de la simple “experiencia” con la técnica. Decía que cuando un esquimal clavaba su arpón en el pez, generaciones de esquimales se encontraban presentes en ese acto; porque el hombre es un ser de cultura que puede acumular y transimitir las experiencias generación tras generación. Con el esquimal y el pecesito la cosa parece muy inocente, pero si no pesca se muere de hambre él y su familia… si lo pensamos con un africano y un león ¿cuántos hombres se comieron los leones para que pueda desarrollarse las herramientas y la técnica que les permita cazarlo o defenderse? ¿O a sus hijos lo mandaban al rito de paso sin conocimientos previos?. Es importante preguntarnos ¿Cuánta empiria es necesaria para producir un conocimiento cultural válido? ¿Cuánta empiria es necesaria para “descubrir” las leyes “a priori” que se encontrarían en la naturaleza y que el cerebro puede descubrir? ¿le sirve al africano el “cognitivismo inocente” que se ha postulado para las actividades scouts? A nadie se le ocurriría decirle a sus lobatos que se tiren al agua en el río porque empíricamente aprenderán a nadar; de la misma manera sucede con el fuego, las construcciones y todo lo que hace a las artes scouts: no se conocen por empiria, sí se hace experiencia con la técnica, y esto es claro en “Escultismo para muchachos” donde a la enseñanza de la misma, los juegos tienen por objeto hacer experiencia a partir de la repetición, para que en el campamento donde la cosa es un poco más seria no nos encontremos con sorpresas desagradables que pongan en riesgo el Juego y la vida de los chicos.

El saber – hacer de las artes scouts podría circunscribirse a un espacio donde todos los sentidos se ordenan para que, con nuestras manos se establezca una frontera interior – exterior entre la Idea y el producto. Es muy interesante la etimología de las palabras; Idea originariamente se refiere a una Imagen, como por ejemplo puede ser la de una mesa de troncos. Producto hace referencia a que esa Idea es llevada en lo que sería un pasaje interior-exterior de la idea al producto. Este proceso para que sea un saber- hacer no se realiza por vía de la empiria; podemos tener la Idea de una mesa pero en el momento de llevarla a la vista no funcionar, no tener idea como hacerla, ir experimentando una y otra vez con distintas formas de armarla, y el resultado probablemente no sea una mesa. En el saber – hacer de los scouts utilizamos la técnica, que podríamos definir como el conjunto de saberes relacionados a los materiales que utilizaremos, las herramientas necesarias y su usos, las formas de trabajo con cada uno de las materias utilizadas. A decir de Aristóteles quienes conocen la técnica saben de las razones de las cosas… y por medio de nuestras manos los scouts, haciendo uso de la técnica, logramos el producto acabado de nuestras ideas.

(1) En “El blog de la Roca” releer “El movimiento scout: ¿cercano al art & crafts o al escolanovismo?”
(2) En “El blog de la Roca” releer el escrito “Sobre la técnica scout”

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