Acerca del “aprender haciendo” en el movimiento scout (II)

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Las artes scouts – tal como decíamos en la primera parte– están fundadas en una profunda voluntad democrática y apuntan al desarrollo de niños y jóvenes que participan del movimiento. La democracia en el hacer está sustentada en la posibilidad de que cualquier persona, sin distinción de clase social, puede transformarse en scout desarrollando las artes que son propias en el movimiento desde la forma particular que se tiene de entender el aprender haciendo.

Lo artístico – artesanal en los sectores socioeducativos de mayores recursos, no ha gozado de “buena prensa”, probablemente por carecer de la “vocación” de exclusividad y asimetría de las “bellas artes”. El problema – parafraseando a Dewey- pareciera ser que en lo artístico – artesanal se produce la unión entre juego y trabajo; actividades escindidas del sistema escolar que en nuestro país –gracias a la renovación pedagógica neoliberal- destruyó en Argentina durante más de una década, a la escuela técnica y a los centros de formación en oficios  considerados desde el prejuicio pedagógico como “educación para chicos que no les da”….

Para la visión de una educación basada en la democracia del hacer, cualquier persona puede desarrollar habilidad sin importar su condición social y pocas veces importando su condición mental, por eso posiblemente Baden Powell no dudó ni un momento al formar de forma heterogénea las primeras patrullas para la experiencia de Brownsea.  Richard Sennett en su libro “El artesano” señalará que los test de Coeficiente Intelectual (como el Terman) no tienen en cuenta la posibilidad de desarrollo de habilidades manuales siendo ésto factor de discriminación respecto de la orientación en las posibilidades de desarrollo de las personas con y sin problemas de aprendizaje. Los que trabajamos en salud mental y educación conocemos numerosos casos donde a chicos con determinados diagnósticos se les arma equipos con una gran cantidad de profesionales que “con las mejores intenciones” pretenden forzar la producción de un saber que es imposible… terminada la escuela, junto a las “secuelas” del aplastamiento subjetivo de la infancia y la adolescencia, estos chicos devenidos en jóvenes se encuentran con la escasa posibilidad para encontrar empleo, quedando abandonados a la soledad de una discriminación aún mayor… pero pueden memorizar la historia de los Medos y los Persas… paradójcamente en los sectores más humildes esto no suele suceder ya que las personas cuando no le encuentran la vuelta a la escuela la abandonan insertándose en el mundo del trabajo como aprendices, peones, etc… mucha gente se encuentra “integrada” sin haber padecido el forzamiento del sistema escolar y sin prestar mucha importancia (más alla de la anécdota) a las dificultades que han tenido en la escuela, que al haberla abandonado se produjo un escape dentro del sistema de control y ponderación, no pudiendo detectarse el problema de aprendizaje lo que sin querer dio posibilidad de desarrollo en un trabajo sin el estigma de ser el “chico que no aprende” y sin el padecimiento de ser –en algunos casos- un sujeto sujetado a un equipo profesional generalmente más extenso que su propia familia.

Características esenciales del aprender haciendo

En el aprender haciendo el desarrollo es progresivo más allá de la condición del sujeto. Hablamos del peón pero también podemos hablar de los “pintores sin manos” como ejemplo de desarrollo progresivo y de la “vocación democrática” existente en el hacer artístico-artesanal. Podemos afirmar sin temor a equivocarnos que en el aprender haciendo del escultismo tanto el pibe de la villa como el del country se encuentran en la misma condición sin importar si uno tiene mas recursos económicos, tecnológicos o mejor manejo del lenguaje que el otro (lo que comunmente se denomina “chamuyo” o “parla”, uno de los medios más poderosos por los cuales ejercen poder sobre otros quienes participan dentro del discurso del capitalismo y de sectores sociales burgueses.

La palabra progreso está íntimamente ligada a lo que denominamos progresión y se trata de cómo alguien va desarrollando una habilidad determinada a lo largo del tiempo, y de la forma particular en que se va constituyendo la posibilidad de experimentar y crear. Las artes scouts brindan una base común para todos los chicos (contenidos mínimos) y la posibilidad de realizar un recorrido a la carta, lo que nos permite fijar un derrotero singular para conocer y elegir qué habilidades profundizaremos y desarrollaremos. Los scouts tradicionales las llaman simplemente “actividades scouts”, los scouts de la OSI las llaman “actividades fijas” aunque ciertamente serían “actividades típicas”, porque son las básicas del método scout en cuanto a la manera de entender el aprender haciendo… Las llamadas “actividades variables en muchas ocasiones son otra forma de entender el “aprender haciendo”  que obedece a una lógica distinta – la de la educación formal – siendo estructuralmente muy semejantes a las desarrolladas en materias como “construcción de la ciudadanía”, “educación artística”, etc; asignaturas que encontramos en el programa de la Escuela Secundaria Básica en Argentina… cualquiera que tenga hijos en ESB puede comprobarlo fácilmente.

Si recordamos el progreso que hemos realizado alguna vez en el desarrollo de una de las artes scouts como podría ser el pionerismo, podremos darnos cuenta que el mismo no es lineal… nos encontraremos con distintos momentos y etapas… en relación a los momentos podremos recordar cómo aprendimos los primeros nudos, su uso; en la adolescencia un interés mayor pudo despertar el aprender trenzados y soguería… unas pulseras para vender nos dan aliento para seguir inventando, creando en función de lo que vamos aprendiendo; en este caso la falta de linealidad tiene que ver con distintos momentos motivacionales en relación a un arte particular. Por otra parte tenemos distintas etapas en el desarrollo de la habilidad relacionadas con obstáculos que aparecen en el camino, que a veces los sorteamos o dejamos para otro momento… cuando tengamos un nuevo impulso el obstáculo será sorteado y se producirá el salto progresivo que también podrá ser transmitido a otros, por eso lo artístico – artesanal es esencialmente cultural; el conocimiento se acumula y transmite de generación en generación.

En el aprender haciendo observamos que en cada etapa los que al principio requería gran esfuerzo con la práctica requiere cada vez menos; primero necesitaremos coordinar el movimiento de nuestras manos con los ojos, luego quizás podremos obviar la mirada de forma continua en algun tipo de obra (un ejemplo de ello podría ser el trenzazo de sogas). Cada aprendizaje producido genera un nuevo desafío que afianzará la habilidad permitiendo desarrollar sobre ella nuevos movimientos, y a partir de allí nuevas aplicaciones e invenciones.

Respecto a las herramientas para la transmisión de las artes scouts, lo que podría denominarse la didáctica que se desprende del aprender haciendo, Richard Sennett nombra tres:

La ilustración empática: Como quien transmite también alguna vez ha sido un “tomasito” (ver “Escultismo para muchachos”); quien transmite se identifica con las dificultades que el principiante tiene al momento de encontrarse con la técnica.

La presentación del escenario: De acuerdo a un relato o historia, se ubica al una alguna aventura o costumbre cultural que explica cómo alguien haciendo uso de las “artes” puede sortear un obstáculo, permitiendo tener una imagen global del problema (y de la técnica) y actuando como motivador para el aprendizaje y el juego

La instrucción mediante la metáfora; por este medio el aprendiz puede fantasear diversos marcos en los que aplicar lo que está aprendiendo. En los scouts Baden Powell ubica el juego como el espacio privilegiado de la metáfora. No debemos olvidar que el juego es antes que nada un texto que nos permite fanatasear, crear dentro del marco de las reglas, aplicar lo aprendido.

Los tres momentos descriptos por Richard Sennet pueden encontrarlos en “Escultismo para muchachos” sin hacer demasiado esfuerzos para hallarlos.:El relato de una historia, la enseñanza de la técnica, los juegos y el campamento como modo de imaginar distintos escenarios y practicar la técnica.

Finalmente podemos decir que el error o rotura en aquello que se ha realizado forman parte del aprender haciendo otorgándole un dinamismo distinto. No se trata de que esté mal, sino de que se puede corregir en función de capitalizar el error; no se trata de que se rompió, sino de que tenemos posibilidad de reconstruirlo y arreglarlo de distinta forma.

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