Escultismo y discapacidad (I)

 

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(Foto de www.elparadiario14.cl/)

En mayor o menor medida, es común ver en los grupos scouts chicos con alguna discapacidad, y de igual manera suelen verse dirigentes que no han recibido capacitación por parte de las Asociaciones para que los chicos puedan servirse del Programa Scout haciendo lo que ellos pueden, de la mejor manera posible pero no siempre en forma efectiva.

Existen distintas discapacidades. No es objeto de este escrito referirnos a todas ellas porque sería imposible ya que para todos no vale lo mismo, siempre se trata de lo singular de cada chico y del conocimiento que debemos tener respecto de los impedimentos que le provoca su discapacidad para que a partir de allí puedan vincularse en la patrulla y en la rama, en función de potenciar sus posibilidades.

A diferencia de otras épocas (al menos en Argentina a partir de la crisis de los 90 hasta 2003) se observa un crecimiento de chicos que por haber tenido un déficit alimentario en los primeros años de vida, padecen de lo que se conoce con los nombre de “inteligencia fronteriza” y “Retraso Mental”; discapacidad que entre otras cuestiones se asocia a los efectos de la pobreza y mala nutrición. De esta problemática nos ocuparemos en este escrito, a los fines de que los dirigentes puedan orientarse en cómo utilizar el Programa Scout en beneficio de los chicos para convertir el grupo en un espacio que pueda alojar la diferencia.

Muchas veces cuando el Retraso Mental es leve, se detecta en el ingreso el sexto o séptimo grado de la enseñanza primaria – pasaje de lobato a scout -; otras veces es motivo del abandono escolar sin ser detectado a tiempo, pudiendo realizar una vida como cualquier otro generalmente en trabajos y oficios que no necesitan de alta calificación (a nivel estudios) desarrollando una vida prácticamente normal, pero entre los estados fronterizos y el retraso mental leve existe un abanico que hace que cada chico sea único en sus posibilidades.

En las actividades scouts, generalmente se tarda para que los dirigentes puedan darse cuenta de la discapacidad (en especial cuando se trabaja en sectores de bajos recursos). En la escuela por el tipo de actividad es más sencillo objetivar la dificultad para el pasaje estadío de las operaciones concretas al desarrollo de los niveles de abstracción conocido con el nombre de estadio de las operaciones formales, al pensamiento lógico-deductivo.

Los objetivos del Programa Scout

El escultismo clásico plantea un sistema de progresión basado en conocimientos, lo que definimos como contenidos de la educación. En el Programa scout, aquel que mamamos desde chicos, aprendíamos esencialmente técnica scout y otros conocimientos sencillos, que se complejizaban en la etapa intermedia (caminantes) lo que se denomina “alta técnica” requiere cierto nivel de abstracción, conocimientos de física y resistencia de materiales, etc. que son obtenidos del sistema escolar invisibilizándose su utilización para el dirigente. Podríamos caracterizar el aprendizaje scout como esencialmente concreto no solo en los contenidos de aprendizaje sino en las conductas, si alguien no podía reflexionar por qué cometía una falta pero podía corregirlo, eso era considerado valioso. También era valioso todo lo que podían aportar a nivel de las operaciones formales, pero esto no era condicionante para que alguien fuera scout y obtuviera los logros de progresión; el “chamuyo” (charlatanería) servía siempre y cuando se pudiera sostener con las acciones, sino podía ocurrir que el “buen scout reflexivo” que “chamuyaba” al resto y era bien visto por los dirigentes, no era considerado de la misma manera por los compañeros que sin saber mucho de psicología detectaban la violencia de un discurso “correcto” que tenía una distancia importante respecto de la realidad cotidiana.

Un primer problema que nos encontramos con el MACPRO es que es con un programa diseñado por objetivos para chicos que no tienen discapacidades del tipo estados fronterizos o retraso mental. El MACPRO se asienta en una teoría del “crecimiento normal”… el problema es que lo normal estadísticamente es un promedio, un término medio que se ubica en la campana de Gauss. Del lado derecho del 50% de la campana de gauss nos encontramos con los chicos con inteligencia normal, luego normal alta, luego muy alta; del lado izquierdo nos encontramos con los chicos fronterizos, los retrasos mentales en su graduación desde leves a profundos. Si el crecimiento normal es la media población, un 50% de los chicos están de la media para arriba, el otro 50% de la media para abajo… entonces nos encontramos que niños y jóvenes que tienen posibilidad de integración en la vida cotidiana, de trabajar, ser independientes, casarse, ¡No podrían lograr gran parte de los objetivos del programa scout ya que está diseñado para el 50% por arriba de la media!… Cualquier persona que tenga formación pedagógica podrá darse cuenta de que en el enunciado de los objetivos se puede vislumbrar la teoría de los estadios de Jean Piaget, y si prestamos atención los objetivos de 13 – 15 años en adelante se van convirtiendo en un sistema progresivo de imposibilidad para quienes, en las antiguas condiciones de la progresión los hubieran superado con un poco de esfuerzo, o simplemente lo que no podían lograr no era motivo de que no obtengan su insignia; debemos recordar que el Programa OSI propone el adelanto progresivo de acuerdo al porcentaje de los objetivos logrados hasta llegar a la totalidad de los mismos.

Chicos fronterizos y con retraso mental leve en las actividades:

En el último tiempo me han consultado de distintos grupos scouts sobre qué hacer con los chicos que tienen problemas de aprendizaje, algunos de ellos relacionados con el Tribunal de Menores; una parte con familias sustitutas, otros con sus familias… También la consulta se hizo extensiva por aquellos que no tienen problemas legales pero sí de aprendizaje, y se encuentran con sus familias de origen.

Los dirigentes encontraban mayores problemas especialmente en la edad de los caminantes, ya que en la edad scout la cuestión era más sencilla, como que no se notaba tanto excepto por algunas cuestiones de conducta. Esta perspectiva coincide con lo que planteábamos anteriormente: un chico puede tener problemas en la escolarización pero en el grupo scout dichos problemas se disimulan en la edad scout y cuando van creciendo se notan cada vez más las diferencias entre la posibilidad de logros entre los distintos chicos agudizándose en la rama caminantes que puede ser expulsiva de los mismos al no encontrar un lugar de contención.

Dentro de las sugerencias que les brindaba, comparto con Uds. las siguientes que tienen que ver con aspectos generales y no singulares del caso a caso.

  • El comportamiento: Una buena Carta de Marcha que prescriba las conductas esperables en la convivencia puede ser muy útil ya que si existe una dificultad para ubicarse en el lugar del otro, o analizar la propia conducta para elaborar conclusiones, el “hay que actuar de este modo” como pacto de convivencia es muy efectivo. Los que puedan realizar los análisis y reflexiones podrán seguir haciéndolo, pero el punto de llegada siempre será lo pactado, por lo que una buena Carta de Marcha les sirve a los unos y a los otros.
  • La patrulla: dado el manejo de la inteligencia concreta, una forma de construir un lugar la encontramos en los cargos de patrulla, en especial en aquellos que tienen que ver con cuestiones más ligada al oficio que al manejo de cuestiones abstractas. Un chico puede conseguir gran aceptación y un buen lugar por ejemplo siendo cocinero.
  • La progresión: Seguramente habrá algunos problemas con los logros de progresión que requieren mayor grado de abstracción, no en los conocimientos técnicos generales. El trabajo con las especialidades en estos casos es de gran importancia, porque gran parte de ellas puede adecuarse a las posibilidades de desarrollo de la inteligencia de los chicos con problemas de aprendizaje, y de hecho algunos de ellos participan en escuelas especiales donde el aprendizaje de oficios es muy importante; si esto puede ser aprovechado y potenciado por las especialidades, los chicos obtendrán el reconocimiento de sus pares valorando a la vez sus propios conocimientos, incluso enseñando a sus compañeros de rama lo que conocen para realizar una empresa que requiera de dichos conocimientos.

Seguramente no habrán descubierto nada nuevo, pero es bueno reforzar cuestiones básicas para reafirmar cosas tan sencillas como estas: la necesidad de contenidos mínimos de progresión, la visión de liderazgo compartido que surge de “dar responsabilidades al mayor número de muchachos”, y la necesidad de profundizar en las especialidades, en especial en nuestra época donde a los chicos se les dificulta encontrar un lugar donde ser reconocidos.

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