Educar en valores en el siglo XXI

adolescentes ayudando

Muchas veces nos encontramos discutiendo sobre la validez del Método educativo, los cambios que se han introducido en éstos últimos años desde distintas teorías e ideologías educativas que se encuentran de moda, y nos preguntamos si el renovar (que no es lo mismo que reactualizar) nos deja en mejor o peor posición respecto a la Misión Institucional. Generalmente esta tensión entre lo llamado viejo y lo llamado nuevo se realiza desde una postura a—crítica respecto a lo ideológico, pensando inocentemente que las cosas evolucionan y que los desafíos actuales necesitan recetas que paradójicamente surgen del mismo discurso que provoca el malestar en la cultura. Esto es mucho más grave cuando ocurre desde los lugares encargados del diseño, en los que el planteamiento se realiza a manera de universalización esbozando una práctica uniformadora desde lo ideológico, que por ende se inyecta dentro de la concepción del programa educativo.

Si no podemos ubicar algunas coordenadas sobre el cambio que en lo social se ha producido y se está produciendo, difícilmente podamos estar a la altura de nuestra época, y estar a dicha altura no necesariamente implica renovar, sino reactualizar y volver a ubicar las coordenadas fundamentales de la educación de acuerdo a los desafíos actuales que son aquellos que nos permitirán repensar la validez del método, su utilización en contextos turbulentos, y la comparación con los sistemas educativos formales en su oferta y resultados.

Los humanos somos seres constituidos a partir de los pactos, y el primero de ellos es el del lenguaje, la palabra. Cuando un bebé llora la madre realiza una lectura de su estado de necesidad suponiendo que lo que pide es tal o cual cosa, de esta manera a partir de dicha lectura el sujeto se constituye desde la palabra del Otro quien determina la significación de lo que necesita. Esto que primeramente proviene del Otro familiar cumple dos funciones diferenciadas; la primera es la transmisión de aquello que es propio de la relación vincular, la segunda es la referencial que el familiar obtiene del Otro social, siendo determinante a la hora de decir cuáles son los objetos que el niño solicita. Con el crecimiento del niño, este Otro social relevará a la familia transmitiendo por medio de las Instituciones y sus prácticas el discurso social en vigencia.

Pensemos en la importancia de estos conceptos. El estado de necesidad (lo biológico puro) es tocado gracias a la intrusión del lenguaje. A partir de éste, el estado de animalidad se pierde para dar lugar a la constitución de los objetos de deseo que se constituyen en demandas para un sujeto cuya necesidad se encuentra perdida para siempre iniciando un camino de estructuración en relación a un Ideal al que apunta llegar posponiendo la satisfacción corporal, actuando como referente y mediador en su relación con los objetos que le provocan satisfacción. Si lo planteáramos en una formulación matemática lo haríamos así:

I > o

I > o quiere decir que los Ideales se encuentran por encima de los objetos de satisfacción, generando una mediatización de los mismos a través de posponer la satisfacción corporal que se produce por otro tipo de satisfacción relacionada al cumplimiento del Ideal, que cuando produce malestar entre la diferencia entre el Ideal y la realidad relanza al sujeto en su búsqueda.

El discurso del capitalismo universal

La formulación que presentábamos da cuenta de la pasada época de los grandes Ideales, en la que los sujetos orientaban su deseo en todos los campos de la vida social: La pareja y la familia, sexualidad, religión, política etc. A decir de Slavov Zizek …es el propio orden capitalista aquel cuya dinámica económica está destruyendo el orden familiar tradicional, así como desposeyendo a la mayoría de la población. No se trata de recordar con nostalgia épocas pasadas sino de ubicar claramente cuáles son los desafíos actuales para poder operar de la mejor manera posible frente a ellos, de manera de poder ayudar a la construcción del proceso de subjetivación.

A partir de la caída del muro de Berlín el capitalismo se vuelve un universal sin ningún tipo de freno y junto a ello el Proyecto de planetarización de los ‘70 por parte de la potencia occidental, se convierte en lo que hoy conocemos con el nombre de globalización. Con la caída del muro caen los Ideales de los dos lados, y comenzamos a observar con mayor nitidez algo que venía pasando desde los ‘70: la pérdida de aquello que actuaba como referencia en los sujetos, como podría ser su propia historia, la tradición, los valores familiares, los fines de las instituciones.

Si antes el Otro familiar se referenciaba en un Otro que le brindaba cierta cohesión (generalmente Iglesia e Ideología), todas las referencias pasaron a ser invalidadas desde un determinado discurso, muchas veces disfrazado de progresista que lo que intenta validar es el Inverso de la fórmula que planteábamos antes:

o > I

En esta fórmula son los modos de satisfacción los que determinan al sujeto, sin ningún tipo de regulación por parte de los Ideales, y ojo… un Ideal que incluya a todos no existe porque por estructura los grandes Ideales siempre dividen a las comunidades en aquellos que los siguen y aquellos que no lo siguen, los Ideales siempre son excluyentes y plantear un Ideal que no excluya a nadie es simplemente una Utopía… Los grandes Ideales comienzan a ser denunciados en aquello que no pueden sostener y bajo las Ideas de corrupción, mafias e inconsistencia de los seres humanos que ocupan lugares en el Estado o las Instituciones se fueron destruyendo las referencias en un proceso en el que el resultado lógico es la caída de los Ideales y la desregulación de los objetos de satisfacción.

Si antes el Capitalismo se servía de determinados Ideales para insertar su modo de producción, la falta de referenciación a ellos genera un capitalismo salvaje en la que por ruptura del lazo social queda el sujeto abandonado a los objetos de consumo que se ofrecen para suplir aquello que ya no está. El discurso de la ciencia no es ajeno a dicho proceso ya que se ofrecen como nuevo demiurgo social las concepciones del sujeto—máquina y del sujeto organismo (biológico), o sea la pérdida de su calidad de sujeto responsable.

Podríamos decir que una nueva subjetividad se produce, los objetos desregulados son usados directamente para la satisfacción corporal sin ningún tipo de mediación, y el capitalismo produce una serie interminable de ellos que se ofrecen y bombardean al sujeto que queda sin defensa. La vida se convierte en un intento continuo de defensa contra el spam internético, televisivo, social, generando una sobreoferta de paraísos artificiales que excede por lejos la demanda social.

Las comunidades comienzan a organizarse no por grandes Ideales sino por modos de satisfacción o insatisfacción respecto de los objetos. Desde el discurso de la ciencia se promueven dichos agrupamientos y nos encontramos por ejemplo a nivel salud con los grupos de fóbicos, obesos, alcohólicos, bulímicos, familiares de muertos por alguna enfermedad o catástrofe, VIH, bipolares, depresivos, mujeres golpeadas, etc. En lo social general ocurre lo mismo y la gente se agrupa por orientación sexual, tipo de consumo de drogas, videojuegos, espectáculos (televisivos, sociales) Por la liberación de los goces, en las distintas agrupaciones se uniforman las personas mediante una forma de satisfacción específica, borrando la posibilidad de subjetivación y de pregunta sea por el ser o la Ideología.

En o > I ¿qué es lo que sucede con I? Ya nada tiene sentido y surge una nueva adolescencia a la que no le importa nada, ya no es la de los viejos libros en donde se habla de los chicos idealistas, nos encontramos con un espectro social en las que los objetos pegan directamente en el cuerpo, las adicciones y el goce que producen no generan ningún tipo de culpa porque en realidad para que exista culpa debiera existir una regulación que se interiorice, cada vez menos se escucha el interrogante de ¿por qué consumo? ¿Qué hace que busque llenar el vacío con esta sustancia?… la respuesta es consumo ¿y?… yo soy así y me gusta. Los delitos muchas veces son cometidos por necesidad pero gran parte de ellos por aburrimiento, para generar adrenalina dado que la vida está vaciada de sentido y significación. No hay buenos y malos, los videojuegos que triunfan son aquellos que permiten que todo valga como el GTA donde un tipo roba y mata sin problemas para generar que la policía lo persiga… el tema es esta escena se traslada a la vida cotidiana en una búsqueda fallida de algún tipo de identificación.

Nuevas formas de fracaso escolar aparecen ante la indiferencia de chicos para los que el saber a perdido utilidad, lo que importa es gozar… No se encuentra presente el ideal de ser reconocido por lo que se sabe y se aprende, y la tendencia homogeneizante de las renovadoras teorías educativas el esfuerzo queda reemplazado por un discurso vacío e imaginario sobre las formas del aprender, en las que el examen, la mostración de los saberes y la utilización concreta de los mismos pasa a ser cosas pasadas de moda, por supuesto todo esto en la educación pública básica y polimodal cortándose en la Universitaria que se niega a renunciar a que el saber no es sin esfuerzo generando una continua deserción de quienes intentan y logran acceder a la misma, dada su falta de preparación.

En el artículo Ser dirigente en éstos tiempos, planteábamos un nuevo sujeto que: encerrado dentro de sí mismo, cubre su malestar a partir de distintas sustancias que generan efecto directo en el cuerpo (alcohol, drogas, fármacos); cubre la falta de mirada a través de una sucesiva e interminable producción de imágenes mediáticas (TV), tapona su falta de palabra en los Boliches donde la voz aparece —no casualmente— afectando directamente el cuerpo por el volumen de la música que envuelve al sujeto y no le facilita en lo más mínimo el encuentro con el otro. Objetos sueltos… van directamente al cuerpo, al oído o la retina, taponando desde la tecnología la posibilidad que se pregunte por su propio ser, fetichizando la posibilidad de encuentro con el otro a partir de algún elemento errático como puede ser la construcción de un grupo a partir del tipo de música o bebida que se consume.

Caída de los ideales, caída de la responsabilidad del adulto.

Si los objetos se encuentran poco regulados por el ideal paradójicamente el sujeto pasa a ser víctima de la satisfacción, entonces ¿qué ocurre con los ideales?

Cotiza en alza la comprensión del sujeto sin ningún tipo de parámetro desde el Ideal; la familia agujereada por la crisis se polariza entre los que no pueden ofrecer un marco identificatorio dado que reducidos al estado de necesidad por la pobreza, marginados del mercado se estructuran en función de la impotencia; y los que disponen de los recursos económicos tapando los agujeros familiares con objetos de consumo. En este punto se produce el relevo por parte de los distintos grupos porque permiten al menos obtener un nombre y brindan cuidados solidarios, estos cuidados no están animados en relación de un Gran Ideal ya que la calle también tiene sus códigos, el de las distintas tribus y pandillas, y generalmente son imperativos de los que poco puede el sujeto desligarse.

Las llamadas tribus urbanas estructuradas en función de la violencia, se constituyen en relación no de un padre mediador con los Ideales sino a partir de la lógica del más fuerte. Los jóvenes ubican a ese Otro desvanecido en un otro joven que pasa a ubicarse como el que cohesiona al grupo, funcionando como marco identificativo para los adolescentes y jóvenes que se someten a este nuevo pequeño amo que más que mediatizar el Ideal se ofrece él como Ideal, en el mismo lugar que el adulto abandona su función.

Los Grandes Ideales son reemplazados por los pequeños ideales de las comunidades conformadas en las distintas tribus urbanas, como testimonio de ello tenemos los ideales sociales vehiculizados por la llamada cumbia villera encontrando en sus letras los nuevos lenguajes y códigos de una comunidad que se identifica con ellos y que aquellos jóvenes que no poseen Referencias reguladoras siguen como un estilo de vida. No está demás decir de la fragilidad de dichos ideales, ya que el cumplimiento de ellos termina en la exclusión social de la cárcel o en la internamiento en una granja de adictos (si consiguen lugar) A su vez se ha producido una explosión y proliferación de religiones con dos características distintas: aquellas que ofrecen un Dios muy particular dada la voracidad respecto de sus fieles, un Dios Otro que no regula sino que ama o expulsa; y aquellas que ofrecen determinadas seguridades a través de rituales y ceremonias que rayan el espanto.

María Inés Negri dice que la trama simbólica en esta época, muestra al desnudo su impotencia para dar sentido, encontrar sentido a este estado de cosas. Pues las identificaciones a las que acude el sujeto, muestran su fragilidad para acotar la pulsión de muerte. …la delincuencia utiliza entonces los mismos medios que la educación, pero parece que las chances de la primera son más grandes, porque los ideales que vehiculiza la segunda se empañan a los ojos de los jóvenes. Obligadamente debemos preguntarnos ¿dónde está el adulto? ¿Qué es lo que sostiene?: quizás se encuentra distraído en el consumo, o tal vez con buena voluntad pero a partir del discurso ideológico de determinada pedagogía diluye los emblemas que podían de alguna manera constituirse como Referencia, quizás también evada su función bajo la mascarada progresista de responsabilizar a los adolescentes y jóvenes en la construcción de sus propios ideales, el aprender sin rendir cuentas a nadie de los contenidos, la indiferenciación de la decisión por consenso, la negación de la diferencia de los sexos, la desfocalización y multiplicación de la oferta de los ideales en los que se educa, la atomización a partir de los grupos sin roles y funciones claramente diferenciados y la desresponsabilización de las conductas en nombre de la comprensión del sujeto. Debemos recordar que los Grandes Ideales son arbitrarios, para que un sujeto pueda constituirse primero debe vivirlos y después verá cómo hace uso de ellos y recién allí, estará en condiciones de poder seguirlos o desecharlos… plantear lo último al comienzo pareciera abandonar al sujeto a los métodos educativos de las tribus urbanas… porque allí donde el adulto se desvanece, el líder urbano aparece con una ferocidad desregulada.

Quizás es hora de pensar en serio y no en función de las teorías de moda, hasta qué punto los ideales de la Renovación pedagógica no son justamente la profundización del abandono de niños y jóvenes, y quizás aquello viejo que ya ni se lee, sea mucho más acorde a los desafíos de nuestra época.

Comparte con otros... Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on Twitter0Print this pageEmail this to someone

1 Respuestas a “Educar en valores en el siglo XXI”


  • Sin duda, pero creo que es un planteamiento que debería atravesar de arriba a abajo todo el Movimiento. Todos los adultos Scouts deben replantearse constantemente porqué están en el Movimiento. Que es lo que les motiva, que es lo que han venido a transmitir.

    Si lo que quiero transmitir no sé hacerlo entonces debo formarme o tomar otro tipo de responsabilidad en el Movimiento.

Añade un Comentario