Todo está inventado…

Todo está inventado.

Me hace mucha gracia cuando escucho a algunos educadores actuales hablar sobre las excelencias de tal o cual sistema frente a los de antaño.

Tendemos a pensar que nosotros lo hemos inventado todo. Que la tecnología es la prueba irrefutable de que somos más inteligentes que nuestros antecesores, y que en los “viejos tiempos” todo se hacía a base de disciplina y castigos.

El hecho tecnológico no es indicativo de la inteligencia sino de la superación constante y escalonada del ingenio humano. Del sumatorio de conocimientos adquiridos durante generaciones mediante el simple método de “ensayo y error”.

Si alguien en su ingenuidad cree ser mejor por vivir en el siglo XXI le recomiendo que trate de leer cualquiera de las obras de los clásicos. Pongamos la “Metafísica” de Aristóteles, y que luego saque sus conclusiones. Evidentemente los conocimientos científicos de cada época eran los que eran pero la capacidad intelectual no ha variado. Bajémonos de nuestro pedestal.

bp-bs&gg-07Lo mismo ocurre con el escultismo. Algunos monitores de hoy creen a pies juntillas lo que he comentado acerca de la disciplina y el método, y piensan que en su origen el movimiento era poco menos que una burda copia militar aplicada a los chavales, con disciplina, castigos, bandas de trompetas, desfiles y formaciones por doquier.

A todos los que así piensan les pido que se tomen unos minutos en leer los extractos que figuran a continuación (resalto aquello que me parece más interesante). En ellos nos damos cuenta de que desde sus mismos comienzos el sistema ya era el que es, y que los problemas de la juventud no eran tan diferentes de lo que nos creemos. La juventud siempre ha sido inquieta. Lo es por naturaleza, y siempre ha tratado de cambiar las cosas. Y los adultos siempre han sido, y siempre serán, más conservadores. Tratan de mantener las cosas tal y como ellos se las encontraron porque se sienten más cómodos en un esquema que ya conocen.

En cierta ocasión leí que se encontraron, en el área mesopotámica, unas tablillas inscritas de hace unos 4000 años. En ellas se podía ver algo así como “el fin de los tiempos está próximo porque las nuevas generaciones ya no respetan a sus mayores”!!!.

Me quedé de piedra. Las frases que nuestros mayores nos soltaban en su momento, y que ahora comentamos entre nosotros, parecen repetirse generación tras generación.

Es cierto que los tiempos cambian y todo evoluciona. No podemos comparar nuestra sociedad con la de hace un centenar de años, ni debemos medir las cosas con nuestros marcos de referencia. Conviene leer el pasado con los ojos del ayer e intentar sacar todo lo positivo que ya se encerraba en sus enseñanzas. Y si miramos con detalle nos daremos cuenta de que en lo fundamental las cosas han variado bastante poco.

Ya en 1933, en sus “Lecciones de la Universidad de la vida”, BP comenta:

leccionesdelauniversidaddelavidaLas condiciones de la vida moderna con su artificialidad los estaba convirtiendo (a los muchachos) en miembros de una horda en la que se encontraban con todo hecho y con el fetiche de “primero la seguridad” ante sus ojos.

Estoy hablando, desde luego, de hace veinte años (es decir, de 1913 aproximadamente). Podemos esperar que desde entonces la educación haya mejorado, y yo creo que lo ha hecho, al preparar a nuestros niños y niñas en menor medida para pasar estándares o exámenes, y más para hacer un mejor uso de sus vidas como ciudadanos del Estado.

Pero la educación tiene nuevas dificultades con las que contender en la actualidad bajo la forma de un instinto de rebaño aumentado, enseñanzas indeseables de una prensa dominical sensacionalista, cines inmorales y acceso fácil a placeres baratos e insalubres, y al juego de apuestas.

Con la extensión moderna de pueblos, villas y fábricas, de grandes caminos pavimentados y telégrafos, teléfonos y líneas de electricidad sobre la faz del territorio, la civilización está conduciendo a la Naturaleza más y más lejos del alcance de la mayoría, hasta que la comprensión de sus bellezas y maravillas, y nuestra propia afinidad como creaciones de Dios, se está perdiendo en la vida materialista de la multitud, con sus condiciones de trabajo deprimentes y su búsqueda desenfrenada del placer entre el miserable entorno de ladrillo y mortero hechos por el hombre.

Salvando las distancias, no es muy difícil sentirse identificado por la descripción ¡de hace 100 años!
En cuanto al método educativo sólo hace falta leer el “Manual para el Jefe de Tropa” o “La educación por el amor en sustitución de la educación por el temor” del propio Baden-Powell, quien siempre manifestó la necesidad de potenciar la individualidad frente a la obediencia ciega en masa y la capacidad de las personas al mando para saber ganarse a los chicos (“cualquier tonto sabe dar órdenes…” como él diría).

Aunque el mismo tono lo podemos encontrar en “El libro del Explorador”, escrito por el Capitán Royet para los scouts franceses en 1914. El fragmento es un poco extenso pero vale la pena leerlo con detenimiento para darnos cuenta de que la imagen que teníamos de “esos militares de principios del siglo XX” quizá no responde a la realidad. Se trata de sus “Consejos generales a los instructores”:

Ante todo el Instructor adaptará su método al terreno que debe cultivar: tendrá que habérselas con muchachos; por consiguiente, deberá dar a sus enseñanzas una forma original, viva, animada, atrayente, divertida, revestida de buen humor, exenta de todo carácter solemne o doctrinal. Sería un gran error hacer de las sesiones del Scutismo (la palabra escultismo aún no había sido empleada-N.d.T.) una prolongación de la clase, dándoles el carácter de un curso. El Scutismo debe ser un recreo.

El instructor debe, pues, dirigir su instrucción con un tacto tal, que las materias más serias tomen la apariencia de juegos y concursos, de competencia, propios para excitar y sostener la emulación, la iniciativa, el entusiasmo de los Exploradores.

libro del explorador
So capa de esas diversiones, dirigirá la formación moral de los Exploradores, desarrollando en ellos el sentimiento de la responsabilidad, del esfuerzo necesario, del honor: así, sin caer jamás en la imprudencia ni llegar al cansancio, podrá pedir esfuerzos cada vez más enérgicos y tareas cada vez más difíciles.

No debe limitarse a darles una instrucción teórica: desarrollará la parte moral en forma de conversaciones sencillas, familiares y cordiales, apelando a las grandes enseñanzas de la historia”.
“Con arreglo al artículo 15 de los Estatutos, toda discusión política y religiosa queda prohibida en ese punto de reunión.

La parte activa de la instrucción se da al aire libre, en el campo, adonde el jefe conduce su tropa los domingos y durante las vacaciones. Esa instrucción comprende todas las materias tratadas en este libro. Podrá completarse por medio de conferencias con proyecciones, por medio de lecturas, recitaciones y hasta pequeñas representaciones teatrales, y también por medio de reconstituciones en que Instructores y Exploradores podrán ser a la vez autores y actores”.

“En sus explicaciones y demostraciones el Instructor procederá con tacto, con mesura, con paciencia, con lógica. Nada de cólera, y, sobre todo, nada de interpelaciones mortificantes e injuriosas a los desmañados. No olvidar que sin las faltas y los errores de los alumnos, la tarea del Instructor sería fría e ingrata.

Notad con el mayor cuidado los esfuerzos y las iniciativas, para estimularlas siempre.

Tomando a los muchachos por el amor propio, se hace de ellos lo que se quiere.

No eternizarse en largas explicaciones teóricas; pasar lo más pronto posible a la práctica; rectificar las faltas a medida que se producen.

Variar mucho los ejercicios, a fin de no cansar el interés y adormecer la atención; sin embargo, no abandonar completamente las instrucciones útiles, pero menos agradables a los ojos de los Exploradores; darlas a pequeñas dosis; ser tenaz, sin ser tozudo.

El Instructor deberá obtener, por persuasión, la estricta obediencia. Lo conseguirá, sin trabajo, imponiéndose a su tropa por su ejemplo”.

Cuando una pregunta técnica o de otra clase le ponga en un apuro-lo que sucederá con frecuencia, dada la curiosidad natural de los muchachos-, antes que proceder a una contestación imprecisa o inexacta, sin falso amor propio, declarará francamente aplazar la solución para después de más amplia información.

Solicitará la colaboración de personas competentes, tales como oficiales, médicos, artesanos, etc.

Se opondrá con firmeza a todas las imprudencias, como a todas las pequeñas tonterías que tientan fácilmente a la juventud.

Los ejercicios (se refiere a las actividades) de los Exploradores deben verificarse en un ambiente de animación y de alegría, fuera de toda pedagogía pretenciosa, de toda puerilidad turbulenta o exuberante.

En público, Instructores y tropas deben mostrase sencillos, sin forzar los papeles, lo cual conduciría al ridículo; no jugar a soldados; no estorbar.

El instructor empleará su ascendiente moral en hacer observar las reglas definidas por el juramento y el Código del Explorador.

Vigilará siempre por el buen orden y compostura de su tropa; suspenderá los cantos y los juegos en los sitios y circunstancias en que, a su juicio, podrían molestar o parecer mal a propósito. Impondrá el respeto absoluto de las personas y las propiedades.

Hará reinar siempre la buena armonía en el interior de su tropa. Impedirá las bromas de mal género, las que puedan mortificar. En caso de querella, exigirá una franca y pública explicación; se hará árbitro de las culpas respectivas y operará siempre una reconciliación completa, que no deje rencor ni intención oculta.

Impondrá entre su tropa la más estricta igualdad; procurará combatir ese pequeño exceso de amor propio, innato en los jóvenes y que se traduce en fachandería, en snobismo, o en presunción. Cuidará bien de distribuir justamente las tareas, los cargos, las pequeñas faenas, según las fuerzas, las edades y estado de fatiga de sus Exploradores.

Para ejercer sobre ellos una acción eficaz, procurará conocer su carácter, sus aptitudes y sus medios. Si tiene reprimendas y observaciones que hacer, las presentará sin recriminaciones inútiles y sin amenazas vanas, insistiendo, principalmente, sobre la falta de cumplimiento de las promesas y haciendo resaltar menos la falta material que la falta moral cometida.

Si la reconvención puede ser severa, no debe tender nunca a humillar o a rebajar al Explorador.

No se formulará públicamente, ante los compañeros, sino en el caso de que parezca necesario dar un ejemplo”.

“En suma, la tarea educativa del Instructor es vasta y compleja. Exige iniciativa, voluntad y abnegación. Está basada sobre el ejemplo.

La autoridad, el prestigio, la confianza, no se imponen: se merecen y se ganan.

El Instructor no debe ser ni un magíster, ni un cabo de escuadra. Será el gran compañero, algo así como el hermano mayor, a quien los Exploradores escucharán, seguirán y respetarán en toda circunstancia”.

“No olvidarán jamás que son responsables, ante las familias y ante sí mismos, de la salud del grupo que dirigen”.

“Vigilará de cerca las condiciones de la alimentación, la calidad del agua y los comestibles”.

“A cada instante, se dará cuenta del estado de fatiga de su tropa, basándose siempre sobre los Exploradores menos resistentes: dará el reposo necesario y lo impondrá si es preciso”.

Sorprendente ¿no os parece?DesfileantiguaTropadeAlmanzora (1)

Es cierto que en los comienzos del movimiento era bastante sencillo encontrar grupos con un aire muy marcial. Grupos que basaban gran parte de su actividad en los desfiles uniformados, bandas de música incluidas. Pero no es menos cierto que esa nunca fue la idea del escultismo concebida por el mismo Baden-Powell (a aquellos que sigan teniendo la idea de que sólo pretendía formar pequeños soldados los invito a leer mi artículo publicado en el foro: “El malvado BP: ¿militarista?”).

De hecho deja constancia por escrito de que se debe prestar poca atención a ese tipo de instrucción, salvo lo necesario para poder hacer que los grupos de muchachos circulen con cierto orden en lugares públicos o al realizar actividades, así como para coordinarse en los campamentos o eventos multitudinarios.

En aquellos años los hombres con más tiempo libre y capaces de hacerse cargo de los grupos eran militares retirados o en la reserva, clérigos o maestros, por lo que no es de extrañar que cada uno de ellos tendiese a llevar la formación por el camino que le era más propio. Pero desde luego la idea del escultismo no era tan distinta a la de hoy.

En fin, pienso que podemos sacar la conclusión de que en los principios básicos nos parecemos más de lo que creemos a nuestros predecesores. Simplemente hemos ido adaptándonos a la evolución de la sociedad.

En muchas de las cosas “la vida sigue igual”…

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5 Respuestas a “Todo está inventado…”


  • En la “Guia para Dirigentes de la Rama scout” ( http://scout.org/es/scouts_en_el_mundo/region_interamericana/informacion_y_eventos/biblioteca/programa_de_jovenes/guia_para_dirigentes_de_la_rama_scout ) de la Región Interamericana está la siguiente aclaración:

    «Según lo señaló Baden-Powell, marchas y desfiles no son actividades scouts

    El fundador de los scouts, ya en 1935, había prevenido claramente a los dirigentes sobre estas actividades. El anterior texto de Baden-Powell refleja que él recomendaba un programa de actividades centrado en las aspiraciones de los jóvenes y en su educación:

    “Frecuentemente me han pedido los dirigentes, no los jóvenes, introducir más entrenamiento para marcha y desfile en el programa de los scouts; pero a pesar que, tras 34 años de experiencia militar, reconozco su valor disciplinario, veo también muy claramente sus defectos. Brevemente son:
    – El entrenamiento para marcha y desfile da a un dirigente flojo y carente de imaginación algo en qué ocupar a los jóvenes, sin considerar si a éstos les gusta o los beneficia. Le ahorra a él un mundo de trabajo.
    – El entrenamiento para desfiles es un asunto de instrucción, de “martillar” sobre los jóvenes, y de ninguna manera un asunto de educación que puedan adquirir por sí mismos.
    -La marcha militar tiende a destruir la individualidad, mientras que en los scouts queremos desarrollar la personalidad. Cuando se ha aprendido a marchar, esta actividad aburre al joven que añora estar haciendo otras cosas, opaca sus ambiciones”.
    (Tomado de Notas para dirigentes, anexo a la 17ª edición británica de Scouting for boys, 1935)»

  • gato legendario SPAIN

    Excelente extracto, Nachoarina. La verdad es que hace tiempo eché un vistazo a la Guía para dirigentes de la rama scout” y me pareció muy buena.
    A veces tendemos a olvidar que los que nos precedieron no eran tontos ni simples y que se movían por nuestros mismos principios e ideales.
    Me parece que la lectura de la “Guía para el jefe de tropa” de BP, aunque de los años 20, debe ser obligada para todos los scouters. Más de uno se iba a sorprender.
    De esta misma guía de BP también es este extracto sobre instrucción de tipo militar:
    “yo he indicado con frecuencia que esa clase de adiestramiento no debe emplearse mucho. Fuera de las objeciones que algunos padres de familia expresan con respecto al militarismo, dicho sistema nos desagrada por otros motivos, además de los mencionados. Uno de ellos es que un director deficiente no puede interpretar el propósito fundamental del Escultismo (es decir, el desarrollo espontáneo del individuo) y careciendo de originalidad para enseñarlo, aunque lo interpretase, recurre al ejercicio rutinario de la milicia, como medio fácil con que se le hace posible dar a sus muchachos alguna forma de buena presencia superficial…”
    Está claro que la lucha por dar su verdadero espacio al escultismo y separar la imagen del movimiento de lo militar fue grande desde sus mismos comienzos.

  • Alguien me puede informar si es posible encontrar un ejemplar de ese libro que aparece en la imagen EL LIBRO DEL EXPLORADOR del capitán Royet,creo que es el que de niño pude tener durante un tiempo,

  • gato legendario

    Hola Pascual.
    Me temo que puede ser complicado. Yo localicé el mio en una tienda on-line de libros de segunda mano. Creo que la única posibilidad es algo similar en la red…o quizá alguien de “La Roca” tenga un ejemplar del que está dispuesto a desprenderse…

  • Tortuga Alegre

    Excelente recopilación !!!!

    Consejo para los Dirigentes o Monitores de todos los tiempos: “Hagan lo que les parezca con el método que apliquen, pero que sus jóvenes no dejen de vivir aventuras. Esa es la esencia del Scoutismo. Las aventuras traerán los métodos…”
    Mis respetos y saludos a todos.

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