Sabiduría del Pueblo Libre

Dando una vuelta por el Foro de La Roca caí de nuevo en este viejo tema, Sabiduría del Pueblo Libre. Y digo viejo porque corresponde al primer foro, cuando La Roca era sólo un pequeño foro perdido en la inmensidad de la red.

Haciendo un poco de Creative Commons con la obra de Vera Barclay, Sabiduría de la Selva, y sin pretensiones de imitación, realicé esta recopilación de artes y costumbres de mi Manada. Así es como lo definí cuando lo publiqué en la web de mi Manada en 2002 y tal cual os lo traigo hoy.

Sabiduría del Pueblo Libre

En nuestra Manada combinamos la experiencia de muchos años, muchos Viejos Lobos, y algunos como yo mismo, provenientes de otras Manadas. Este verano, acompañaron a la Manada tres Scouters nuevos y yo pensé hacerles una pequeña guía que llamé Cómo hacemos las cosas en nuestra Manada. No era mi intención darles una charla sino que supieron todos estos detalles que en forma de tradición oral van pasando de boca de Viejo Lobo en oreja de Viejo Lobo. Puesto mano a la obra me decidí por ampliar este cuento después del Campamento y unir a él las refranes que utilizábamos los Viejos Lobos en mi antigua Manada, conté allí con muy buena gente y por lo que sé, dichos refranes siguen formando parte de la Sabiduría de la Manada Oodeypore.

Esto no es un manual, sólo un compendio de los detalles que la vida nos va enseñando. Muchas cosas que encontrarás aquí son fruto de aprender de los errores cometidos. Si esto cae en tus manos, joven Viejo Lobo, no pretendo que te lo leas de una sentada. No quiero que te lo estudies, es más, lee esto con ojo crítico y no dejes de aprender.
Aquí no encontrarás una respuesta a las incógnitas de la educación escultista, esto es simplemente una sonrisa y una mano tendida:
Bienvenido a la Manada.

Darzee y todos los Viejos Lobos que han dejado su huella en el Pueblo Libre
Jaén, Septiembre de 2002

La cosa es que en estos ocho años lo he referenciado varias veces pero nunca me lo había traido como hasta ahora. Hasta había olvidado el papel que jugó este pequeño compendio en la creación de La Roca…

Los Lobatos

– Son los dueños de este fantástico mundo que es la Manada. No te confundas, ningún Lobato es igual a otro y ningún Lobato es igual a él mismo en otro momento. Uno de los errores que más cometemos los adultos es poner etiquetas, y esto no se puede hacer en un movimiento educativo como es el Escultismo.
– Son niños, y no son buenos, ni malos, ni traviesos, ni obedientes. Son un poco de cada cosa y es tu papel que sean lo mejor de sí mismos y no que lleguen a ser todos la misma cosa… ¡o tú mismo!

La Vida en la Manada

– La Manada caza junta. Esa es la máxima de la vida en la Manada. Si los Lobatos se bañan, los Viejos Lobos también, si vamos a asearnos por la mañana lo hacemos todos y los Lobatos ven como sus Viejos Lobos también hacen lo que predican.
– No hagas nada que él pueda hacer. Los Lobatos tienen un defecto, están en su mayoría acostumbrados a ser los pequeños de la casa por lo que muchas veces van a los Viejos Lobos con peticiones como: – no puedo soltar el nudo de mi mochila, no encuentro tal cosa, no puedo hacer tal otra.-. Lo primero es que lo intente si sigue insistiendo entonces el Viejo Lobo le acompaña y observa el problema, le explica como resolverlo y está con el Lobato mientras éste lo resuelve. Si no lo consigue entonces el Viejo Lobo interviene, pero es importante que el Lobato se quede mirando y explicarle paso a paso como salir de la situación.

Los Viejos Lobos

-Son los responsables de la Manada, todos ellos de igual manera. Aunque haya un Coordinador los Lobatos, los Padres y el resto del Grupo debe sentir que esté quien esté al frente de la Manada en un momento dado es alguien de confianza que puede llevar la situación y a quien se le puede preguntar sobre la Manada siendo su respuesta tan válida como la de Akela.
– Somos un equipo, una seisena más: la Seisena Negra. Y eso se refleja en nuestra forma de actuar, el Lobato sabe que da lo mismo preguntarle a Baloo, que a Akela o a Mowha, obtendrá la misma respuesta. Aunque claro está cada uno tenemos nuestra personalidad pero en cosas de Manada todos la misma voz.
– Cuando un Viejo Lobo habla con la Manada o ante el Consejo de Campo lo hace en la primera persona del plural: Nosotros (los Viejos Lobos) hacemos/creemos/pensamos. Y no sólo es cuestión de dar una imagen de equipo sino que la Seisena Negra es un equipo.
– Trabajar juntos no significa estar todos en todos lados sino coordinarse para que todos tengamos un trabajo agradable con la Manada, todos curremos en lo más duro, y todos tengamos un rato para descansar.
– Reparte tu afecto entre todos. El Viejo Lobo no sólo debe ser atento sino sobre todo cariñoso y cercano a los Lobatos y que este cariño llegue a todos. Muchas veces un achuchón es más efectivo que mil palabras.
– En los Campamentos, el tiempo libre es para los Lobatos, la Manada existe 24 horas al día y el Viejo Lobo no libra ninguna de ellas. En los tiempos libres permanece atento a los Lobatos, no sólo por cuestión de seguridad sino sobre todo por los Lobatos que se puedan quedar aislados. Pero no hace falta que estemos todos al pie del cañón, sino que nos turnamos para que siempre haya un Viejo Lobo en el tiempo libre observando a la Manada y que los otros puedan descansar o preparar actividades.
– Los Lobatos captan, para nuestra desgracia, nuestros más ligeros cambios de humor y sabrán enseguida si estás a gusto con ellos. La sonrisa del Viejo Lobo es por lo tanto muy importante así como su dedicación y atención ante lo que puedan pedir, directa o indirectamente los Lobatos. Si estas cansado, de mal humor, o estresado siempre es mejor que lo confíes a los demás Viejos Lobos y te pierdas un rato para echarte una siesta, tomarte una tila o fumarte un pitillo. ¡Pero nunca te escaquees sin avisar a tus compañeros!

Akela

– Algunas veces no lleva este nombre, yo siempre he sido Darzee, pero era la cabeza visible de la Manada. Para los Lobatos es el Jefe de la Manada, y es que en la selva la palabra coordinador es más bien fea. Pero para el Consejo de Grupo y para los Padres es el Coordinador de la Sección.
– Sin embargo reservamos el término “Responsable de Sección” para referirnos a todos los Viejos Lobos. Y es que un buen equipo de Scouters no es aquel que tiene un estupendo Akela, sino aquel en el que todos son capaces de asumir el rol de Akela cuando hace falta.
– De Akela es la responsabilidad de que la Manada vaya bien pero también es su responsabilidad que el equipo de Viejos Lobos funcione y que cada Viejo Lobo funcione en la medida de sus posibilidades.
– Normalmente Akela es la persona con más experiencia dentro de la Manada, pero la experiencia no es callar a los demás porque sabes más sino compartir tu experiencia y formar a tus Viejos Lobos. Para asegurar el futuro de tu Manada no sólo te tienes que asegurar que funcione la sección y que los Lobatos disfruten con las actividades. También es necesario que haya Viejos Lobos que continúen en la brecha así que es responsabilidad de Akela también que sus Viejos Lobos participen en los Consejos, expresen sus opiniones, sus ideas y tomen responsabilidades. Si son nuevos en la tarea, Akela debe preocuparse con el Tutor de Formación de darles una formación.

La Manada de Viaje

– A la salida del autobus siempre hay: Un Viejo Lobo que se encarga del material y las mochilas, uno que se encarga de la Manada y otro que se encarga de hablar con los Padres y recoger la documentación. A la hora de cargar las mochilas en el autobús los Lobatos las dejan al pie y el Viejo Lobo del material las carga. El Viejo Lobo que está con los Lobatos no hace otra cosa que estar con ellos en todo momento para que ninguno se despiste a la salida, y todos estemos en el bus cuando este arranca. El Viejo Lobo que habla con los Padres no tiene porque ser Akela, es más, lo ideal es que se turnen los Viejos Lobos para que los Padres de los Lobatos se acostumbren a hablar con todos.
– En el autobús nos sentamos detrás de la Colonia de Castores, y empezamos sentándolos desde el primer asiento, sin dejar ninguno libre ni irse muy atrás que luego deben entrar las demás secciones. Sí hay que dejar sitio para que los Viejos Lobos puedan sentarse justo detrás de la Manada, de esta manera puedes controlarlos sin tener que levantarte.
– Muy importante: en los viajes de autobús todo el mundo se levanta y va de un lado para otro. Esto no sólo está prohibido, sino que es peligrosísimo. Si el autobús frena de repente, la inercia hará que las personas levantadas se precipiten hacia delante. El poco peso de un Lobato y el hecho de estar en la parte delantera del autobús hará que sea proyectado a través del parabrisas. Por eso es muy importante que nadie se levante, que todos estén bien sentados y no de rodillas, que tengan las piernas hacía delante y no en el pasillo y que los cuatro primeros asientos lleven puesto el cinturón de seguridad.

El Lobato es Limpio y Ordenado

– Lo primero es decir que los Viejos Lobos se lavan a la vez que los Lobatos, de esta forma los Lobatos ven que practicamos lo que decimos.
– En la Manada nos lavamos los dientes después de cada comida, la mayoría de los Lobatos han cogido bien la costumbre y lo hacen ya sin que se lo tengamos que decir.
– En las duchas los solemos poner de dos en dos o de tres en tres para ganar tiempo. Es posible que al principio les de vergüenza pero enseguida se les pasará. No hay que dejar que se encierren y los Viejos Lobos tienen que mirar bien como se lavan ya que es común que no sepan hacerlo. Si un Lobato no se lava bien les salen rozaduras por lo que es vital que en todas las duchas vigiles que se echa jabón y se frota todo el cuerpo. No dudes en enjabonar de nuevo a un Lobato en caso de duda, eso no le hace daño alguno.
– El Cubil no se mantiene limpio por si sólo, pero si cuidamos que los Lobatos guarden sus cosas en la mochila y dejan su saco y su esterillo doblados en un rincón de la tienda todas las mañanas será más fácil para todos.
– También es importante acordarse de echarles protector solar. Una quemadura en un Lobato se convierte fácilmente en una herida.

La justicia en la Selva

– Si algo no soporta un Lobato es una injusticia. Cuando algo suceda el Viejo Lobo nunca debe decir -ya lo hablaremos- sino resolverlo sobre la marcha.
– A la hora de hablar con la Manada recuerda que tu escala de valores dista mucho de ser la misma que la de un Lobato. Nunca le digas -ya sabes por lo que es…- porque lo más seguro es que él no haya considerado que ha obrado mal o incluso puede habersele olvidado, ya que no le da la misma importancia que tu. Siempre que regañes a un Lobato hazlo serenamente, en el momento y nunca te lo lleves aparte, ni lo regañes en secreto ya que puedes crear confusión al resto de la Manada; pero no personalices una regañina (no digas, por ejemplo: “Jaime eso no se hace”); es más efectivo y menos traumático regañar a todo el mundo y generalizando (algo como: Los Lobatos no hacemos esto, es decir, inclúyete tú también). Sobre todo, un Viejo Lobo no puede ser rencoroso ni plasta; recuerda lo que Bagheera en cierta ocasión dijo a Mowgli cuando terminó de regañarle: “Súbete a mi lomo, hermanito”, y todo queda olvidado. La Ley de la Selva dice que después de solucionar los problemas, todos quedan amigos.
– De la misma forma que cuando trates algo personal con un Lobato, vease que echa de menos a sus padres, que está llorando por lo que sea, que se ha hecho pis encima, que se encuentra sólo, que no juega con nadie, etc. lo llamarás aparte y tratarás de resolverlo con él razonando, en la medida de sus posibilidades, la situación y las posibles soluciones. Un abrazo y un beso en estas situaciones es más agradecido por el Lobato que un buen sermón.
– Si el problema es colectivo, una pelea en la Manada, por ejemplo, es una buena ocasión para hacer un Consejo de Manada, donde todos, sentados en círculo puedan hablar, empezando por los Lobatos, para que todos tengan ocasión de expresar su opinión. Hay turno de palabra y utilizamos la mascota de Manada (el pequeño lobo de peluche) para dar los turnos, de modo que sólo podrá hablar quien tenga en brazos al lobito.
– Colgar pañoletas es una costumbre muy arraigada en el escultismo. Yo mismo colgué una vez las pañoletas de toda una Manada, la mía la primera. Y por eso sé que es un error, si le cuelgas a un Lobato la pañoleta y sigue portandose mal, ¿qué haces? Has llegado a un callejón sin salida. Lo mejor es no llegar a este punto.

Buenas Noches, Manada

– Antes de acostar a la Manada, nos aseguramos que todos han hecho pis (si no te fías de alguno lo mandas otra vez) y no permitimos que metan cantimploras en la tienda.
– Tenemos una tienda grande para toda la Manada. Nos pareció lo mejor, una sola tienda permite que duerman todos juntos, y si por la noche hace frio o llueve hacemos velada metidos cada uno en su saco de dormir.
– Colocamos nosotros a los Lobatos en la tienda para dormir. Primero ponemos los esterillos tapizando todo el suelo del cubil y luego colocamos a los Lobatos el uno al lado del otro sin tener en cuenta los esterillos ya que un Lobato es más pequeño que su esterillo…
– Nosotros colocamos siempre a los más mayores en los lados y los más pequeños o nuevos en el centro ya que suele darles miedo estar en un extremo.
– No hay que dejar que los amigos se acuesten juntos o estarán hablando toda la noche y no dejaran dormir a los demás. Además siempre se quedará un Lobato sólo. Si protestan les contestamos que ya están junto a un amigo.
– No dejamos que duerman vestidos, lo más pijama o ropa interior y camiseta y sin calcetines. Cuanta más ropa lleven más sudarán y más frío pasarán cuando este sudor se enfríe. Si alguno lleva un saco muy malo entonces le permitimos que duerma más abrigado. Un buen truco si dicen pasar frío en los pies (en algunos sacos el lavarlos a máquina hace que el relleno se desplace y deje zonas descubiertas) es meter en el fondo del saco el abrigo o los pantalones actuando de tapón pero nunca les permitáis ponerse calcetines. BP recomendaba separarse del suelo colocando ropa sobre el esterillo, de esta forma te aíslas de la humedad que es lo que realmente te hace pasar frío.
– Una vez estén todos en el saco los Viejos Lobos les damos el beso de buenas noches. Todos los Viejos Lobos a todos los Lobatos.
– Una vez pitado silencio, les decimos a los Lobatos que si quieren pueden hablar entre ellos pero sin molestar a los que quieran dormir.
– Siempre les explicamos donde vamos a estar por la noche: -Mirad, Lobatos, si nos necesitáis estamos en el comedor/en la Cocina/en la parcela de Kraal/etc. Es más que recomendable que los Viejos Lobos duerman cerca de los Lobatos, y siempre que sea posible, con ellos (se sienten más seguros). – Se les explica que solo un Seisenero puede salir de la tienda si algún Lobato nos necesita. De esta forma evitamos que se levanten todos y a todas horas.
– En el caso de que algún o algunos Lobatos armen follón, les llamamos la atención. Siempre debe haber un Viejo Lobo en el cubil hasta que se duerman. Pero esto suele ocurrir los primeros días, luego cogen la dinámica del Campamento y no suelen dar problemas de jaleo por la noche.
– Solemos contarles un cuento por la noche, cuando todos están en sus sacos y a oscuras. Es un buen momento para contarles historias de la Manada o relacionadas con la Caza del momento o el tema del Campamento.

Todos Iguales, Todos Diferentes

– “¡Que Lobato más bonico!” Es común que en los Campamentos alguien de otra rama, sobre todo Escultas, Rovers, Scouters o Equipo de Cocina, se acerque a algún Lobato y le haga este cumplido. De ahí pasamos a los achuchones, los besitos, “mi prefe”. Todo esto estaría muy bien si ocurriese con toda la Manada pero nunca es así. En la Manada los favoritismos no pueden existir. Si alguien quiere darle un beso de buenas noches o porque quiera a un Lobato, que se lo dé a todos. Y si alguien se acerca a la Manada y hace el comentario antes expuesto le dices que son Lobatos, no monos de feria y que el comentario que halaga a uno, avergüenza a todos los demás que no lo reciben.
– Cada Lobato tiene cosas mejores y cosas por mejorar pero ninguno de ellos es “el guapo”, “el simpático”,”el bicho”, “el insoportable”. Es importante no ponerles etiquetas y cuidar porque cada uno encuentre su sitio en la Manada. No todos tienen que llegar a ser buenos cocineros, buenos corredores, cantantes excelentes. A lo largo de la Ronda observaras que algunos Lobatos destacan en una cosa y otros en otras. Algunos no destacaran en nada pero es que aun son Lobatos y la finalidad de la Manada es aprender mediante el juego y no ser unos “máquinas”. Si ves que alguno se queda rezagado en un taller, en un juego, ayúdale y si alguno protesta hazle ver que también le ayudarás si lo necesita. Sobre todo, ningún niño es malo, puede que sea más revoltoso, pero enfocad esto como un exceso de energía que tiene que desfogar, no como un defecto. Todos sin excepción son importantes en una Manada, todos sin excepción son personas con necesidades, aspiraciones y sentimientos.

El Lobato y la Comida

– La alimentación sana, equilibrada y nutritiva es vital a la edad de un Lobato. Él mismo no lo entiende así y muchas veces los Scouters tampoco pero en un campamento de quince días un Lobato puede adelgazar fácilmente un par de kilos o lo que es lo mismo un diez por ciento de su peso.
– Es importantísimo que los Lobatos coman de todo, coman equilibrado y sobre todo coman cantidades que los alimenten.
– En las salidas y acampadas, la Manada pone toda su comida en común. Son los mismos Lobatos los que organizan la comida, separando en bolsas los bocadillos, la fruta, la bebida, Meriendas, Desayunos, etc. Cuando llega la hora de comer a cada uno se le reparte un bocadillo y una bebida. Si no les gusta se lo pueden cambiar entre ellos, esto les acostumbra a comer de todo. Cuando alguno se queja le preguntamos: ¿Tus padres han preparado tu comida con todo el cariño del mundo, verdad? Todos los padres han hecho lo mismo así que estas comiendo la comida que un padre de Lobato ha preparado con amor.
– Si un Viejo Lobo nota que un Lobato no quiere repetir tostada por la mañana, y apenas quiere comer a mediodía, debe decirselo a los demás Viejos Lobos para vigilar a este Lobato y procurar que coma.
– Pasa lo mismo con el caso opuesto, que un Lobato repita varias veces y en todas las comidas no es bueno. Y muchas veces no es por hambre sino por destacar.
– Los Lobatos no suelen poner pegas a la hora de comer pero si es verdad que hay que estar muy pendientes de cuanta comida se les echa en el plato. Si un Lobato no quiere comerselo todo hay que insistir y si realmente no puede entonces le decimos que deje un poco pero ¡atención! No de lo que no le gusta sino un poco de todo. Obvia decir que si un Lobato quiere poco de un plato, nada de repetir del siguiente.
– Que algún Viejo Lobo se encargue de vigilar a la hora de servir la comida de los Lobatos. Algunos llenan el ojo antes que la tripa, y otros no quieren de esto, no porque no tengan hambre, sino porque no les gusta. El que sirve la comida puede por otro lado pasarse en la cantidad. Por regla general, el Viejo Lobo conoce a cada Lobato y sabe lo que su cuerpo admite y, sobre todo, lo que necesita para estar alimentado en condiciones.

Caidas y otros Sustos

– La sola visión de la sangre no suele hacer llorar a un Lobato. Lo que realmente le hace llorar es verte llegar corriendo y con cara de “¡¿Dios mío que ha pasado?!”. Regla de Oro: ocurra lo que ocurra nunca vayas corriendo y si lo haces que tu cara no refleje ninguna emoción. Si alguien ajeno a la Manada pierde los estribos le dices muy tranquilamente que ya está aquí su Viejo Lobo y que tú te haces cargo de la situación.
– Nunca mandes a un Lobato que vaya por el médico ya que atravesará el Campamento gritando auxilio y en cinco minutos tendrás a todo el Campamento alrededor tuyo gritando que ha pasado y entonces si que el herido y tu Manada perderán el control.
– Los Lobatos deben tener claro que si algo les ocurre deben acudir a un Viejo Lobo primero y nunca al médico ellos solos. No permitáis que nadie se lleva a un Lobato al médico sin estar vosotros. Es probable que una herida en un brazo o una pierna asuste a un tropero, a un esculta, un Scouter de otra sección o a un cocinero y éste decida que debe ir al médico pero muchas veces un poco de agua y una sonrisa es la mejor medicina para un Lobato. Si la herida es más gorda entonces lo llevas a que lo vea el médico. Si no es importante le puedes decir al médico que tal Lobato se ha caído y que cuando pase por el cubil que le eche un ojo.
– No permitáis que se acuesten sin decíroslo, porque ya ha pasado más de una vez que empiezas a buscar a un Lobato que se te ha perdido en un juego nocturno y simplemente le dio sueño y se metió en la cama. Igual pasa si se alejan de donde están los demás Lobatos. Es importante que los Lobatos sepan cuales son los límites por los que pueden estar solos y, sobre todo, si van a algún sitio desde el que no los podáis ver, que os pidan permiso antes.

La Manada y el Resto del Campamento

– Muy atentos a las relaciones que se establezcan entre los Lobatos y los Scouts más mayores. Esta amistad es la que mantiene vivo el sentimiento de Grupo pero en algunas ocasiones sólo perjudica al Lobato, vease: cuando el Lobato traba amistad con troperos pero estos lo utilizan para reírse de él y gastarle bromas o cuando el Lobato es tomado por gente más mayor, escultas o Rovers normalmente, como si fuera un bebé o una muñeca linda a la que se le peina, se le pasea y se lleva constantemente en brazos.
– Vosotros no vais a regañar al Lobato pero en un momento en que no esté vais a coger a la otra parte y le vais a explicar que el Lobato es una persona y que merece un respeto como tal. Que se puede establecer una relación de amistad y no de dependencia emocional o tratarlo como un juguete.
– El Cubil es la casa de la Manada en el Campamento. Tenéis que enseñarles a los Lobatos a respetarlo como tal, pero también es importante que respeten las parcelas de las demás secciones y no entren sin permiso en ellas. Al resto del Campamento le pedimos el mismo respeto por nuestra casa.
– La Cocina, salvo que se acuerde lo contrario, esta vetada al paso de los acampados por sencillas razones de higiene y limpieza. La Manada debe tenerlo muy claro.

La Manada en Fantasía

Fantasía no es sólo un buen disfraz o Piedras Azules que se multiplican por el amor de la Manada. Fantasía es saber rodear de magia cualquier detalle en principio insignificante. ¿Recuerdas tus Consejos de Roca cuando eras Lobato? Eso es porque para cada uno de ellos tus Viejos Lobos buscaron un sitio especial. Pero no dejes la fantasía para los momentos claves, vívela en los talleres, en las construcciones, en los juegos: si jugamos a ser vikingos entonces no les hables de policías y ladrones sino de vikingos y walkirias luchando por las islas de los doce dragones, olvida la palabra cubil y háblales del Drakkar. Si estamos en el Medievo no podemos montar tiendas de campaña, construimos nuestro Castillo.
En mi Manada jugamos a una versión de la Muralla China llamada el Basilisco. Data de un campamento de invierno, hace dos años. La Manada ya no nos pide jugar a la Muralla, quieren jugar al Basilisco y que les contemos cada vez la historia de este terrible animal mitológico.
Recuerda que Rabindranath Tagore puede sonarles a los Lobatos al último juego de playstation pero si sacas a la Manada una noche a enseñarles el cielo estrellado, si subes a una colina a ver la puesta de sol o buscas un riachuelo donde observar los peces, ni el más elocuente poeta indú podrá describir el sentimiento que nacerá en el corazón de tus Lobatos.

Los Viejos Lobos en el Consejo de Grupo

– Es fundamental la participación activa de todos en los Consejos de Grupo. Pero igual que la Manada funciona sin que estemos todos los Viejos Lobos, el Consejo debe funcionar aunque no estemos todos.
– En el Consejo de Grupo, los Viejos Lobos asistentes son los responsables de Manada. Nunca digas: -No lo sé, como mi Coordinador no está aquí, no puedo opinar…- o el Consejo no llegara a apreciar tu opinión.
– Cada uno tiene su propia voz y su propio voto en el Consejo de Grupo, pero en asuntos de Manada hay que procurar hablar las cosas y dar una sola voz.

Los Padres de Lobatos y Tú

– Si tienes Lobatos es porque sus Padres quieren, no lo olvides nunca. Es importante conocer el ambiente familiar de tus Lobatos, para eso preséntate a los Padres no esperes a que ellos den ese paso.
– Cuando venga un nuevo Lobato, charla con tranquilidad con sus Padres, enséñales el Local, preséntale a los demás Viejos Lobos, al Coordinador de Grupo.
– Tenemos por costumbre que siempre haya un Scouter dispuesto a contestar a las dudas de los Padres. En las salidas del local, un Viejo Lobo es el encargado de hablar con ellos mientras los demás se hacen cargo de la Manada, las mochilas o el material. En las reuniones pasa lo mismo, siempre hay un Viejo Lobo encargado de la primera actividad así que algún otro puede hablar con los padres. Parece una tontería pero asi a los padres les da la impresión de que siempre somos accesibles.
– En los campamentos de verano hacemos Días de Grupo, en los que invitamos a las familias de nuestros Scouts a pasar el día con nosotros. Compartimos con ellos ceremonias, veladas y el almuerzo. Si vemos que vamos a tener muchos Lobeznos nuevos en el Campamentos de Invierno, el primer gran campamento de la Ronda, también hacemos Día de Grupo, el último día, ya que de esta manera las Ceremonias tienen lugar con sus Padres y estos pueden ver donde han dormido sus hijos, donde han jugado, que es lo que han hecho, mucho mejor que en foto. Además afianza la relación Padres-Grupo.
– Una de las cosas que más suele sorprender a los Padres es cuando les prohibimos pasarse por el Campamento otro día que no sea el de Grupo, o llamar por teléfono a su hijo/a. La razón es muy sencilla, todos los Lobatos echan de menos a sus padres, si entran en contacto con ellos puede que no se derrumben pero ¿todos los padres llamarán?

Los Programas

– A nuestros Lobatos no sólo les exigimos que hagan bien las cosas sino que las hagan bonicas. Si montamos la parcela jugando a ser celtas nuestro cubil debe parecer un Castro. De la misma forma no sólo debemos hacer buenos Proyectos sino hacerlos atractivos para los Lobatos, para sus padres y para nosotros.
– Siempre hacemos publicidad de nuestros Campamentos: editamos un póster con el logotipo o la imagen del Campamento, hacemos autorizaciones atractivas con formato distinto a la anterior e inspiramos de igual manera toda nuestra documentación

Refranes de la Manada

Estos son algunos de los refranes que utilizábamos en mi antigua Manada. La Manada Oodeypore del G.S. 492 Genil de Granada.
– Si va a mojar a tus Lobatos, zambúllete primero.
– Si tu gritas, tus Lobatos gritaran más y sus gargantas son más resistentes que la tuya.
– El Coordinador de Grupo no es el enemigo.
– Mantén buenas relaciones con los Padres de tus Lobatos.
– Si tu confías en tus Lobatos, ellos confiarán en tí.
– Nunca discutas con otro Scouter delante de los niños.
– Primero tu Manada, luego tu Grupo, después tu Delegación. Ese es el orden a seguir.
– Manténte al día, no cuesta dinero.
– Si el Coordinador de Grupo te pregunta, nunca digas: -no lo sé.-
– Cuando vayas a un Consejo, estrujate el coco antes y lleva ideas preparadas.
– En el Consejo no te cortes, las lluvias de ideas son excelentes para su salud.
– No le des demasiado la razón a Akela, se vuelve autoritario.
– En Consejos de Grupo y temas de Manada, los Viejos Lobos deben responder con una sola voz.
– En resumen:
mantén la cabeza fría,
Sonríe,
y cubrete las espaldas.

Mi Opinión

Disfruta con tu Manada.
Disfruta del sol que brillará en un cielo azul, disfruta de tus Lobatos deseosos de pasarlo bien, disfruta de la vida.
Deja a un lado la preocupación y ocúpate sólo de esas criaturitas para que algún día sean útiles y estén orgullosas de haberte tenido de Viejo Lobo.
Pues muchas o demasiadas veces olvidamos que nuestro cometido son los chavales. Realizamos tantas gestiones para ellos que los olvidamos. Ellos son lo importante, no las cuentas o la portada de la programación. Si nuestros papeles, nuestros consejos, nuestros archivos y voluminosas carpetas, nuestros libros y demás no despiden ese olorcito a amor, entonces podemos dejarlo. No hacemos Escultismo.
Pues detrás de toda nuestra parafernalia están ellos. Ellos y sus sonrisas, que no entienden de sistemas de programas, ni de metodología, no saben lo que es un presupuesto y no les importa lo que diga la última Conferencia Scout Nacional.
Ellos quieren jugar, pero no jugar por jugar. Quieren aprender pues sus avisados ojos han detectado en nosotros muchas cosas interesantes. No les importa que te pelees con tu novia y no entienden que significa catear un Parcial. Han visto asomar en ti un chavalillo y como si de un libro mágico se tratase quieren leer todo lo que puedas enseñarles.
Y entonces tu serás el que los guie por la selva y ellos correran a tu lado e incluso delante tuya y no les detendrás pues sabes que necesitan aventurarse de cuando en cuando. Alguno se retrasará y alguno arrastrará a otro en una dirección diferente. Pero todos, todos sabrán que estás ahi si te necesitan y volveran cuando no sepas seguir. Y te llamarán cuando encuentren algo nuevo, desconocido. Pues tu eres para ellos la sabiduría, y la justicia, y un cubil donde cobijarse. Una sonrisa y un corazón que escucha.
Y crecerán, creerán haberte olvidado pero cada vez que te los cruces algo en su interior le dirá: “Mira! Tu Viejo Lobo”. Y te saludarán con esa sonrisa que caracteriza a los Lobatos pues habrá pasado una semana, un mes, un año o incluso diez, pero siempre serás para esos muchachos alguien que exploró con ellos inhóspitos bosques, que durmió con él en un vivak de fortuna, que le enseñó lo hermosas que son las estrellas desde las montañas.
Alguien, en definitiva, que hizo algo por ellos que pocos han hecho y por ello guardarán tu nombre junto a buenos recuerdos en su corazón para toda la vida.

Esto es lo que significa ser Viejo Lobo. No un adulto que no les entiende ni un super jefe, sino un amigo. Probablemente su primer gran amigo.
Y aunque nunca se lo digas, tú también le querrás, un montón.

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