Kazimierz Piechowski, el Scout que escapó de Auschwitz

Imagen de scouts.org.uk

Tan sólo 144 prisioneros lograron escapar con vida del tristemente célebre campo de concentración de Auschwitz. Kazimierz Piechowski es uno de ellos.

El 20 de junio de 1942 el guardia de las SS que custodiaba la salida del campo estaba asustado. Frente a él estaba el coche de Rudolph Höss, el comandante. En el interior había cuatro hombres de las SS armados, uno de los cuales (un subteniente) le gritaba en alemán “¡abre o te abro yo a ti!”. Aterrorizado, el guardia levantó la barrera permitiendo que el potente coche saliera y se alejara a toda prisa.

Pero si el soldado hubiera mirado más de cerca, habría notado algo extraño: los hombres sudaban y su rostro estaba oscurecido por el miedo. Lejos de ser nazis, eran prisioneros polacos con uniformes robados que acababan de protagonizar una de las fugas más audaces en la historia de Auschwitz. Y quien urdió la trama, el subteniente gritón, era un scout quien convirtió el lema “siempre listos” en su salvavidas. Ahora tiene 91 años, y conocemos su historia a través de la Asociación Scout Británica, quien le ha rendido un homenaje recientemente.

Casi 70 años después, el preso 918 es el protagonista de un acto celebrado en la “Baden Powell House” de Londres. Impecablemente vestido, con la espalda recta como un adolescente, recibe una pañoleta conmemorativa y escucha una canción que habla de su huída del campo, acompañado por scouts venidos de todo el Reino Unido. Tras los cánticos y las felicitaciones, Kazik, como le gusta que le llamen, les cuenta una historia de la que pocos han oído hablar. Como, durante la ocupación nazi, los scouts eran asesinados en las calles o enviados a campos de concentración.

Cuando comenzó la ocupación alemana en Polonia en 1939, el movimiento scout fue visto por los invasores como un símbolo del nacionalismo polaco y como un fuerte candidato a formar parte de la resistencia.

Cuatro días después de declararse la guerra los alemanes llegaron a mi ciudad. Y empezaron a disparar a los scouts. Yo sabía que tarde o temprano también me iban a matar, así que decidí huir.

Trató de escapar a través de la frontera húngara, pero le capturaron y tras pasar por varias cárceles fue enviado a Auschwitz.

Allí tuvo que trabajar entre 12 y 15 horas diarias para ampliar el campo, que no era lo suficientemente grande como para albergar a los miles de prisioneros que llegaban como consecuencia de las detenciones masivas. También tuvo que trabajar recogiendo los cadáveres de sus compañeros tras las ejecuciones.

A veces eran 20 al día. A veces eran 100. A veces eran más. Hombres, mujeres y niños”. Mira con fiereza y repite: “y niños.

Sin embargo, él no pensó en escapar hasta que el nombre de un amigo apareció en una lista negra.  Se trataba de Eugeniusz Bendera, un cualificado mecánico que trabajaba en el garaje del campo.

Él podía arreglar el asunto del coche, pero no era suficiente.

El germen del plan estaba en marcha. Estaban presos en el módulo principal, donde las vallas estaban cubiertas de alambre de púas electrificado y había guardias cada pocos metros. Los evadidos tendrían que salir por la infame puerta “Arbeit macht frei” (El trabajo os hará libres) y además romper el perímetro exterior del complejo.

Piechowski trabajaba en el módulo donde se almacenaban los uniformes y la munición, y la mañana de la fuga aflojó el perno de la puerta, así pudieron después entrar y vestirse con uniformes de soldados de las SS. Mientras, Bendera se metió en el garaje con una copia de la llave y cogió el Steyr 220, el coche más rápido de Auschwitz, destinado al uso exclusivo del comandante. Con él, podrían llegar a Berlín en 2 horas y, en caso de ser descubiertos, no habría en el campo un coche más veloz para darles alcance.  

Nunca fueron capturados, pero Piechowski ha revivido su encierro a lo largo de todos estos años en sus pesadillas. Ha escrito dos libros sobre sus experiencias, y trata de asegurarse de que nadie olvide jamás lo que ocurrió en Auschwitz. ¿No le importa revivir su terrible pasado? “Soy un scout. Tengo que cumplir con mi deber, y estar alegre y feliz. Y seré scout hasta el final de mi vida”.

En el siguiente vídeo (en inglés) podeis oir al propio Kazik contando su historia. Incluye imágenes de la película-documental Uciekinier, El Fugitivo, que cuenta la fuga de Kazik y sus compañeros.

Fuente: The Guardian

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