Scouts in Bondage

Scouts in BondageNo, nos hemos pasado al porno para conseguir más visitas así que ya puedes apagar la alarma de tu navegador al entrar en La Roca esta mañana y tampoco hace falta que nos borres del blogroll de tu web (dónde estamos la mar de bien, porque estamos ahí, verdad?)

Si por el contrario llegaste aquí pensando encontrar algo relacionado con la tortura me temo que mi prosa es lo más doloroso que encontrarás en La Roca. El título de esta entrada corresponde a una novela scout, si, si, una novela scout de 1930.

La Roca sigue siendo una plaza para todos los públicos, así que tómate esta entrada con humor.

Conocí ‘Scouts in Bondage’ gracias a un especial “Libros raros” del Blog Historias de la Historia, de Javier Sanz (si no conoces este blog, aprovecha y apúntatelo para luego) y es que “Scouts torturados”, es uno de esos libros cuyo título ha envejecido más rápido que su historia y forma parte de la Antología de Libros Raros.

Incluso cuentan que en una librería de Lewes, Reino Unido, se les ocurrió poner un ejemplar en su escaparate. No está a la venta, pero lo tienen allí precisamente porque su portada provoca la sorpresa y hace detenerse a más de uno. Tras muchos años viendo como se reían los transeuntes, el propietario ha magnificado la gracia haciendo una recopilación de libros con títulos que se prestan a la interpretación.

Pero empezaré por el principio, que es como debe empezar toda buena historia, y así os contaré que érase que se era un escritor llamado Geoffrey Prout que había sido jefe de Tropa y que, en 1930, escribió a story of BoyScouts in a strange adventure.

Supongo que siendo un hombre culto en plena Inglaterra victoriana, cuya moral estricta puede sorprendernos mucho hoy en día, nunca se imaginaría que con el tiempo el título de su obra, Scouts in Bondage, sonaría a depravaciones sexuales con jovencitos (con esa frase Google nos ha vuelto a meter en la lista negra). También escribió “Trawler Boy Dick” así que se ve que el buen hombre tenía un don especial para titular sus obras.

Geoffrey, o su editor quizás, probablemente intuyó que el título era un poco fuerte así que en el prólogo ya se asegura que todo saldrá bien al final:

En esta historia, y a pesar de que pasarán un tiempo encadenados durante un periodo de esclavitud, los Scouts son simplemente los niños alegres y de buen carácter que son los típicos miembros de una Tropa que luchan por la vida … pasarán por una serie de agitadas aventuras antes de conseguir liberarse con honor de su estado de esclavitud.

¿Encadenados durante un periodo de esclavitud? Esto suena escabroso incluso en nuestros tiempos pero no es más que una figura literaria para definir el duro trato (que no llegará a vejatorio siquiera) al que someten a nuestros hermanos scouts.

El argumento en realidad es de lo más costumbrista: Un profesor utiliza a los Scouts para que le ayuden en la excavación de una capilla en ruinas. Buscan bloques de mampostería con inscripciones que, una vez unidos, revelarían la ubicación de un tesoro escondido. Este tesoro resulta ser un documento en el que se devuelve la propiedad de la mansión local a sus legítimos propietarios (justicia social, toda una BA al fin y al cabo).
En el camino, otros intentan frustrar su objetivo, habrá aventuras y al final todo sale bien. Se trata de una encantadora pieza de época.

Geoffrey Prout no olvidó su época de Jefe de Tropa y parece ser que su entusiasmo por el movimiento se deja ver en cada página de un libro pensado para que los troperos que lo leyeran se sintieran identificados con los protagonistas, scouts ellos también.
Algunos antiguos scouts nos hacen guiños en sus películas, Prout usó su pluma, bueno, mejor digo que usó su literatura que este post ya tiene suficientes puntos para los buscadores

No hay chicos encadenados fisica ni moralmente así que no necesitas marcar La Roca como un sitio triple equis. Lamentándolo mucho hoy tampoco servimos polémica en tu portal scout favorito.

La historia nos relata que nuestros alegres troperos se comprometen con el profesor a ayudarle en su excavación y él les promete a cambio una cabaña nueva para su Patrulla. Y el hecho de que un Scout siempre cumpla con su palabra es la razón por la que se encuentran atados o encadenados al proyecto del profesor.

Lo más normal del mundo, no?
Pensadlo, cualquier patrullero que se haya visto en la árdua tarea de levantar las construcciones de un campamento o desmontarlo, que siempre es más decepcionante, también os dirá que es una tortura (y por ende el Jefe de tropa no tiene corazón) y habrá tenido sus momentos de “estoy hasta el cuatro bollos de este mástil”, “otro día cavando la [censurado] zanja para las [censurado] letrinas” y si hacemos una encuesta entre las tropas estoy seguro que la opción “cavar letrinas es una tortura” será de las más aceptadas.

Dentro de 80 años Scouts con pañoletas de plástico reciclado pasearán por el Museum of Historical Facebook y se preguntarán porqué demonios andábamos por el monte cargando mochilas en lugar de usar aerodeslizadores como cualquier hijo de vecino. A ver, es lo que tiene mirar hacia atrás con la mirada de hoy, que todo parece fuera de lugar.

Volviendo a Geoffrey Prout, no he encontrado mucho sobre él si no es su repertorio de libros, en su mayoría de navegación, que tienen en la librería en lína Amazon.
Si disponeis de algo de suelto encima, Amazon vende un ejemplar de Scouts in Bondage por 239 dólares y algunos centavos. Si se os presenta muy cuesta arriba entonces conformaos con The Scouts Of Windhaven. del mismo autor, que tendreis por sólo diez dólares con cincuenta.
Compreis el que compreis, no dejeis de pasaros por La Roca para contarnoslo 😉

Fuentes: Encontré la historia gracias a esta entrada de Javier Sanz, la amplié con éste artículo de Roy Bayfield que amablemente me tradujo Mª Eugenia y que he adaptado libremente para escribir esta entrada a mi estilo y con mi peculiar sentido del humor :-))

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