¿Cambiamos? Cambiemos… pero cómo

Hace algún tiempo comente el esfuerzo que mi Escuela Insignia de Madera había realizado durante unos años para recuperar la adecuada implementación del método scout en las tropas scouts de mi asociación. A raíz de esto un compañero del ERDE de La Roca del Consejo, Baloo, desde México, me invito a comentar en qué y porqué se había realizado este esfuerzo. Pues bien, pasados los días, hoy me dispongo a contarlo por si a alguien le sirve de algo o, por lo menos, para invitar a la reflexión; también lo hago después de comprobar recientemente que la historia se vuelve a repetir.

El caso era que así como las manadas y las tropas scouts eran muy amplias en número de chicos y chicas, tanto las unidades escultas y los clanes perdían miembros. La cuestión se antojaba extraña, pues los datos demográficos decían que debía ocurrir al contrario, dada la bajada de natalicios en los últimos años; por lo tanto observamos la realidad y constatamos que los jóvenes de 16 años, o así, abandonaban el escultismo por otros compromisos, algo “cansados”; y la respuesta más generalizada era “cansados de hacer siempre lo mismo”. No es que se fueran a su casa a estudiar, no es que lo hicieran por falta de tiempo, para ocuparse de otras obligaciones, no. Lo hacían para dedicar ese tiempo a algo nuevo, a otra asociación o afición nueva.

La cuestión era peliaguda ya que no entendíamos eso de “siempre lo mismo”. La respuesta no tardo en descubrirse.

El método scout se define como algo adaptativo, que responde a las necesidades de los chicos y chicas y a sus características psíquicas. De ahí su importancia y la importancia de aplicarlo bien.

Claro. Tomemos el siguiente ejemplo: si un niño entra en una manada y como miembro de una seisena le dan el cargo de secretario (?) de seisena, llega a la tropa y en su patrulla tiene el cargo de secretario, y llega a la unidad esculta y vuelve a tener el cargo de secretario… pues llega un momento en que el chaval está cansado de ser secretario. Y yo, ¿tu no?

El caso es que empezamos a hacer hincapié en los curso de la escuela en la correcta aplicación del método scout en tropa y por ende en las demás secciones. Como resultado se produjo un menor abandono de jóvenes y al cabo de un tiempo las tropas pioneras y las unidades escultas aumentaron el número de miembros. Pasado un tiempo esta reacción llegó, lógicamente, a los clanes rovers.

¿Qué ocurrió entonces? Muy sencillo, lo que yo llamo la “innovación descontrolada” barnizada con una gruesa capa de chovinismo.

Resulta que de hace tiempo los adultos (mayores de 18 años, para aclararnos) que deciden realizar una labor de voluntariado como educadores scout en nuestros grupos, lo hacen sin darle importancia a la formación. Sin embargo, algunos, lo primero que detectan es la necesidad de captar la atención de los educandos, lástima… y claro, la atención no solo se tiene ofertando actividades atractivas (que respondan a sus centros de interés es otra cosa, eso es para nota) sino que la introducción de nuevos “elementos” también da como resultado una ilusión renovada. Ta chan Ta chan!!!! aquí vengo yo a hacer las cosas bien… que lleváis más de cien años haciéndolo mal, leche!!!

El escultismo es una filosofía de corte democrático, que establece en sus organizaciones elementos de participación, de evaluación, de adaptación y con un sistema de toma de decisiones establecido por medio de la representación. Toda adaptación o modernización que se establece debe de haber superado un proceso de investigación y debate antes de adoptar una solución o acuerdo. Pero, ¿Saben esto nuestros asociados? ¿Conocen los modos, medios o foros de participación posibles? ¿Conocen la importancia y la trascendencia de elegir representantes y coordinadores? Creo que no.

La cuestión es que aquí llega un señor o señora, con más o menos edad, con más o menos experiencia y decide introducir “elementos” metodológicos o programáticos sin contar con nadie. Esto, disfrazado con el tan llevado concepto de “tradición” de grupo reviste a estas decisiones de, no solo adecuadas sino que también lo hace de intocables. Así pues encontramos unidades de escultas que hacen “cartas” de unidad, como en el clan; actividades de desiertos, totalmente inapropiadas en esa edad; o encontramos manadas que funcionan como tropas scout donde los lobatos hacen actividades inadecuadas dado su desarrollo psicológico y que están reservadas para su paso por topa scout; o clanes rovers que se sacan del sombreo de copa una cuarta etapa de progresión porque a los señores scouters de clan les da pena que abandonen el “nido” tan pronto. Ojo, algunos de estos scouter de clan con edades muy inadecuadas para ser scouters de clan, más bien para ser rovers que scouter. Pero claro… y qué hacemos? cerramos el clan por falta de scouter? nooooo, claro que no, mejor les ponemos un “colega” a los rovers para que remen su canoa.

También podemos encontrar elementos programáticos “repetidos”, si, repetidos.

¿Cómo se puede repetir un elemento programático? muy fácil. Por ejemplo teniendo dos sistemas de progresión individual, donde aplico el vigente de aquella manera y además, porque soy más chulo que un ocho, me invento uno nuevo, o vuelvo y recupero elementos utilizados tiempos atrás. Por ejemplo: tropas scouts que no aplican correctamente (o si lo aplican, todavía peor) el sistema de progresión actual de ASDE con sus etapas de integración, participación y animación y, sin embargo reviven el sistema de 1ª estrella y 2ª estrella; además mal aplicado pues no lo recuperan en su totalidad sino aquello que les suena o lo que algún pajarito les contó. Si por lo menos se informaran de los objetivos que se marcaban para la 1ª estrella, la 2ª estrella y la promesa (lo que sería la “3ª estrella” o tercer nivel, inverso) se darían cuenta de que todo está contemplado en el actual sistema de programas, además de actualizado y adecuado a estos tiempo. Pero no, eso sería trabajar mucho. Prefiero utilizar las estrellas que quedan muy chulas en el uniforme. A sus ordenes mi… (poned aquí lo que consideréis)!!!

Yo no estoy en contra de la innovación y de la adaptación, ni siquiera de recuperar cosas del pasado, pero en ningún caso de forma injustificada o sin argumentos. Si tenemos que volver a pasar las pruebas a los chavales con aquel sistema de “carnet” de firmas o libreta de pruebas, como tuve yo hace más de 20 años, pues bien, volvemos, pero ¿así por las buenas? ¿como respuesta a qué debemos introducir estos cambios? ¿acaso no tenemos un sistema que responde perfectamente a las necesidades de los chavales en función de la etapa grupal y personal que está viviendo en cada momento, como miembro activo de una sección scout? Y si no fuera así ¿por qué no se plantea en los foros adecuados y consensuamos la mejor decisión entre todos? Posiblemente no conozcan los medios para hacer esto. Posiblemente su compromiso se reduzca a “pringarse” lo mínimo posible y hacer el escultismo que cada día le parezca o apetezca. Por eso es muy fácil elegir a quien te represente para que acuda a estos foros sabiendo que da igual lo que diga, escuche o le digan… yo haré lo que me dé la gana, en nuestro grupo es tradición hacerlo así… y además somos los más chulos. Toma ya!!!

Creo que tenemos la necesidad de, no solo reivindicar la necesidad de la formación dado el carácter educativo de nuestro voluntariado, sino que se hace necesario INFORMAR a todos los adultos con responsabilidad que hay a su disposición todo un sistema de participación, análisis, debate y toma de decisiones para, no solo unificar criterios, que está muy bien, sino para plantear cuestiones referentes al sistema de programas y enriquecernos todos. Debemos ANIMAR a que sean MIEMBROS ACTIVOS. No olvidemos que el método es nuestra oferta educativa, es lo que nos hace diferentes y únicos, es lo que nos hace SCOUT, y que nuestro sistema de programas es nuestro, de todos, hecho por todos y para todos y que en cualquier momento podemos cambiarlo… pero entre todos.

Montaña Blanca

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1 Respuestas a “¿Cambiamos? Cambiemos… pero cómo”


  • Montaña Blanca,

    Cierto es lo que comentas, que la falta de formación es VITAL en los scouters… Es importantísimo que los responsables de las secciones tengan una formación continua y actualizada, ya que es la forma correcta de realizar un buen servicio.
    Hay grupos scouts donde la formación no se le da la importancia adecuada, hay grupos scouts donde se da preferencia a la formación como scouters de los rovers que la de los propios scouters sin formación, hay grupos scouts donde son “mas listos que nadie y no tienen que enseñarnos nada”…

    La cuestión, repitiendo hasta la saciedad, debemos estar formados y, por supuesto, reciclados.
    Algunos IM que sacaron su insignia a mediados de los 80 dirán que el sistema de ASDE “marrón” es el mejor, los que lo sacaron a finales de los 90 dirán que el sistema del “azul” es el mejor, y los que lo consigan con el nuevo sistema de ASDE dirán que éste es el mejor…. Ninguno es el mejor ni el peor, simplemente es el más adecuado en el contexto actual.

    Esta es la grandeza del escultismo, su flexibilidad y capacidad de adaptación. No podemos quedarnos “encallados” en “lo mio es lo mejor”… porque luego sucede lo que comentas de la mezcla de sistemas… y al final, los perjudicados son los niños y jóvenes.

    Creo que desde las Asociaciones scouts no se da la importancia (en su gran mayoría) que tiene la formación para los scouters… y se nota. Fijaos en los grupos scouts en los que hay preocupación por la formación de los scouters… seguro que sus secciones funcionaran mucho mejor que en aquellos en los que no se aprecia tanto dicha formación.

    La “veteranía” es un grado… pero no nos dejemos engañar… ¿quién es mejor médico? ¿El que lleva 20 años de profesión pero no renueva sus conocimientos, o el que acaba de conseguir su plaza con su formación reciente y actualizada?

    Un abrazo y buena caza

    Dûrin

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