Desde el momento en él que un niño/a entra en la Manada tenemos que ser conscientes que lo hace porque sus padres quieren y que ellos y no nosotros son los actores principales en su educación.
A partir de ese momento no debemos perder de vista el hecho de que, según nuestro método educativo y a pesar de que en la Manada las actividades planteadas lo son para todos puesto que “la Manada caza junta”, cada niño progresará a un ritmo diferente y dentro de la misma etapa de progresión, no podemos tampoco exigir que todos lleguen a un mismo nivel de aprendizaje. Porque cada niño es distinto, tiene intereses e inquietudes dispares e igualmente recibe una educación en casa diferente, es por lo que el contacto que los Viejos Lobos tengamos con los padres nos va a reportar muchos datos de interés sobre el Lobato, no sólo de su comportamiento y valores ya adquiridos, sino también del comportamiento y valores que las personas cercanas de su entorno próximo (familia, profesores y compañeros del colegio, amigos del patio, etc.) tienen. Nos va a ayudar a comprender ciertas reacciones del niño en determinadas situaciones o por qué le cuesta tanto o tan poco adquirir tal concepto o tal habilidad.
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